<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856</id><updated>2011-10-08T02:53:34.250-07:00</updated><category term='Competencias comunicativas'/><category term='Recepción crítica'/><category term='Nuevas tecnologías'/><category term='Artículos'/><category term='ética'/><category term='Arte'/><category term='Semiótica'/><category term='Ciencia ficción'/><category term='Literatura fantástica'/><category term='Cuento'/><category term='Avisos'/><category term='Entrevista'/><category term='Mitologías contemporáneas'/><category term='Cine'/><title type='text'>Chunches Didácticas</title><subtitle type='html'>Materiales diversos, desde artículos, videos y otras cosas, cuyo fin es apoyar al proceso de enseñanza-aprendizaje. Los editores de este sitio, Rocío Cruz y José Antonio Forzán, les damos la bienvenida. Este blog no tiene fines de lucro, por lo que se agradece la colaboración a los autores, tanto a los muertos como a los vivos.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>José Antonio Forzán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00349908771261226488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://1.bp.blogspot.com/_hLFyajH3Rl0/SNEHa7gOvHI/AAAAAAAAAW0/XBLT9ScEy5c/S220/forzi002.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>39</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-8250301493797588425</id><published>2011-08-03T05:33:00.000-07:00</published><updated>2011-08-03T05:33:15.670-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Competencias comunicativas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nuevas tecnologías'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Recepción crítica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mitologías contemporáneas'/><title type='text'>Más información, menos conocimiento / Mario Vargas Llosa</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; line-height: 16px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;Tomado de larepublica.pe&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;31 de julio de 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nicholas Carr estudió Literatura en Dartmouth College y en la Universidad de Harvard y todo indica que fue en su juventud un voraz lector de buenos libros. Luego, como le ocurrió a toda su generación, descubrió el ordenador, el Internet, los prodigios de la gran revolución informática de nuestro tiempo, y no sólo dedicó buena parte de su vida a valerse de todos los servicios online y a navegar mañana y tarde por la red; además, se hizo un profesional y un experto en las nuevas tecnologías de la comunicación sobre las que ha escrito extensamente en prestigiosas publicaciones de Estados Unidos e Inglaterra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un buen día descubrió que había dejado de ser un buen lector, y, casi casi, un lector. Su concentración se disipaba luego de una o dos páginas de un libro, y, sobre todo si aquello que leía era complejo y demandaba mucha atención y reflexión, surgía en su mente algo así como un recóndito rechazo a continuar con aquel empeño intelectual. Así lo cuenta: “Pierdo el sosiego y el hilo, empiezo a pensar qué otra cosa hacer. Me siento como si estuviese siempre arrastrando mi cerebro descentrado de vuelta al texto. La lectura profunda que solía venir naturalmente se ha convertido en un esfuerzo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Preocupado, tomó una decisión radical. A finales de 2007, él y su esposa abandonaron sus ultramodernas instalaciones de Boston y se fueron a vivir a una cabaña de las montañas de Colorado, donde no había telefonía móvil y el Internet llegaba tarde, mal y nunca. Allí, a lo largo de dos años, escribió el polémico libro que lo ha hecho famoso. Se titula en inglés The Shallows: What the Internet is Doing to Our Brains y, en español: Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (Taurus, 2011). Lo acabo de leer, de un tirón, y he quedado fascinado, asustado y entristecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carr no es un renegado de la informática, no se ha vuelto un ludita contemporáneo que quisiera acabar con todas las computadoras, ni mucho menos. En su libro reconoce la extraordinaria aportación que servicios como el de Google, Twitter, Facebook o Skype prestan a la información y a la comunicación, el tiempo que ahorran, la facilidad con que una inmensa cantidad de seres humanos pueden compartir experiencias, los beneficios que todo esto acarrea a las empresas, a la investigación científica y al desarrollo económico de las naciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero todo esto tiene un precio y, en última instancia, significará una transformación tan grande en nuestra vida cultural y en la manera de operar del cerebro humano como lo fue el descubrimiento de la imprenta por Johannes Gutenberg en el siglo XV que generalizó la lectura de libros, hasta entonces confinada en una minoría insignificante de clérigos, intelectuales y aristócratas. El libro de Carr es una reivindicación de las teorías del ahora olvidado Marshall McLuhan, a quien nadie hizo mucho caso cuando, hace más de medio siglo, aseguró que los medios no son nunca meros vehículos de un contenido, que ejercen una solapada influencia sobre éste, y que, a largo plazo, modifican nuestra manera de pensar y de actuar. McLuhan se refería sobre todo a la televisión, pero la argumentación del libro de Carr y los abundantes experimentos y testimonios que cita en su apoyo indican que semejante tesis alcanza una extraordinaria actualidad relacionada con el mundo del Internet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los defensores recalcitrantes del software alegan que se trata de una herramienta y que está al servicio de quien la usa y, desde luego, hay abundantes experimentos que parecen corroborarlo, siempre y cuando estas pruebas se efectúen en el campo de acción en el que los beneficios de aquella tecnología son indiscutibles: ¿quién podría negar que es un avance casi milagroso que, ahora, en pocos segundos, haciendo un pequeño clic con el ratón, un internauta recabe una información que hace pocos años le exigía semanas o meses de consultas en bibliotecas y a especialistas? Pero también hay pruebas concluyentes de que, cuando la memoria de una persona deja de ejercitarse porque para ello cuenta con el archivo infinito que pone a su alcance un ordenador, se entumece y debilita como los músculos que dejan de usarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es verdad que el Internet sea sólo una herramienta. Es un utensilio que pasa a ser una prolongación de nuestro propio cuerpo, de nuestro propio cerebro, el que, también, de una manera discreta, se va adaptando poco a poco a ese nuevo sistema de informarse y de pensar, renunciando poco a poco a las funciones que este sistema hace por él y, a veces, mejor que él. No es una metáfora poética decir que la “inteligencia artificial” que está a su servicio, soborna y sensualiza a nuestros órganos pensantes, los que se van volviendo, de manera paulatina, dependientes de aquellas herramientas, y, por fin, en sus esclavos. ¿Para qué mantener fresca y activa la memoria si toda ella está almacenada en algo que un programador de sistemas ha llamado “la mejor y más grande biblioteca del mundo”? ¿Y para qué aguzar la atención si pulsando las teclas adecuadas los recuerdos que necesito vienen a mí, resucitados por esas diligentes máquinas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es extraño, por eso, que algunos fanáticos de la Web, como el profesor Joe O’Shea, filósofo de la Universidad de Florida, afirme: “Sentarse y leer un libro de cabo a rabo no tiene sentido. No es un buen uso de mi tiempo, ya que puedo tener toda la información que quiera con mayor rapidez a través de la Web. Cuando uno se vuelve un cazador experimentado en Internet, los libros son superfluos”. Lo atroz de esta frase no es la afirmación final, sino que el filósofo de marras crea que uno lee libros sólo para “informarse”. Es uno de los estragos que puede causar la adicción frenética a la pantallita. De ahí, la patética confesión de la doctora Katherine Hayles, profesora de Literatura de la Universidad de Duke: “Ya no puedo conseguir que mis alumnos lean libros enteros”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-8250301493797588425?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/8250301493797588425/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=8250301493797588425' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/8250301493797588425'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/8250301493797588425'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2011/08/mas-informacion-menos-conocimiento.html' title='Más información, menos conocimiento / Mario Vargas Llosa'/><author><name>José Antonio Forzán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00349908771261226488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://1.bp.blogspot.com/_hLFyajH3Rl0/SNEHa7gOvHI/AAAAAAAAAW0/XBLT9ScEy5c/S220/forzi002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-6983005537374352350</id><published>2011-02-10T06:03:00.000-08:00</published><updated>2011-02-10T06:03:39.893-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Semiótica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ética'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mitologías contemporáneas'/><title type='text'>Zizek: la posmodernidad y sus momentos...</title><content type='html'>&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="344" src="http://www.youtube.com/embed/XfOa8G8J72g?fs=1" width="425"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-6983005537374352350?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/6983005537374352350/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=6983005537374352350' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/6983005537374352350'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/6983005537374352350'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2011/02/zizek-la-posmodernidad-y-sus-momentos.html' title='Zizek: la posmodernidad y sus momentos...'/><author><name>José Antonio Forzán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00349908771261226488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://1.bp.blogspot.com/_hLFyajH3Rl0/SNEHa7gOvHI/AAAAAAAAAW0/XBLT9ScEy5c/S220/forzi002.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/XfOa8G8J72g/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-4684915248968679233</id><published>2011-01-31T09:38:00.000-08:00</published><updated>2011-01-31T09:38:33.683-08:00</updated><title type='text'>Zizek RSAnimate - subtitulado al español</title><content type='html'>&lt;iframe src="http://www.youtube.com/embed/YdezVlHLWHE?fs=1" allowfullscreen="" width="480" frameborder="0" height="295"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-4684915248968679233?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/4684915248968679233/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=4684915248968679233' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/4684915248968679233'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/4684915248968679233'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2011/01/zizek-rsanimate-subtitulado-al-espanol.html' title='Zizek RSAnimate - subtitulado al español'/><author><name>José Antonio Forzán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00349908771261226488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://1.bp.blogspot.com/_hLFyajH3Rl0/SNEHa7gOvHI/AAAAAAAAAW0/XBLT9ScEy5c/S220/forzi002.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/YdezVlHLWHE/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-7999230995146560143</id><published>2011-01-31T07:26:00.001-08:00</published><updated>2011-02-02T16:46:30.110-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nuevas tecnologías'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ética'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Recepción crítica'/><title type='text'>Un mundo distraído - Entrevista Nicholas Carr - El País</title><content type='html'>Un mundo distraído / BÁRBARA CELIS 29/01/2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tercera parte de la población mundial ya es 'internauta'. La revolución digital crece veloz. Uno de sus grandes pensadores, Nicholas Carr, da claves de su existencia en el libro Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? El experto advierte de que se "está erosionando la capacidad de controlar nuestros pensamientos y de pensar de forma autónoma".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El correo electrónico parpadea con un mensaje inquietante: "Twitter te echa de menos. ¿No tienes curiosidad por saber las muchas cosas que te estás perdiendo? ¡Vuelve!". Ocurre cuando uno deja de entrar asiduamente en la red social: es una anomalía, no cumplir con la norma no escrita de ser un voraz consumidor de twitters hace saltar las alarmas de la empresa, que en su intento por parecer más y más humana, como la mayoría de las herramientas que pueblan nuestra vida digital, nos habla con una cercanía y una calidez que solo puede o enamorarte o indignarte. Nicholas Carr se ríe al escuchar la preocupación de la periodista ante la llegada de este mensaje a su buzón de correo. "Yo no he parado de recibirlos desde el día que suspendí mis cuentas en Facebook y Twitter. No me salí de estas redes sociales porque no me interesen. Al contrario, creo que son muy prácticas, incluso fascinantes, pero precisamente porque su esencia son los micromensajes lanzados sin pausa, su capacidad de distracción es enorme". Y esa distracción constante a la que nos somete nuestra existencia digital, y que según Carr es inherente a las nuevas tecnologías, es sobre la que este autor que fue director del Harvard Business Review y que escribe sobre tecnología desde hace casi dos décadas nos alerta en su tercer libro, Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (Taurus).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Carr (1959) se percató, hace unos años, de que su capacidad de concentración había disminuido, de que leer artículos largos y libros se había convertido en una ardua tarea precisamente para alguien licenciado en Literatura que se había dejado mecer toda su vida por ella, comenzó a preguntarse si la causa no sería precisamente su entrega diaria a las multitareas digitales: pasar muchas horas frente a la computadora, saltando sin cesar de uno a otro programa, de una página de Internet a otra, mientras hablamos por Skype, contestamos a un correo electrónico y ponemos un link en Facebook. Su búsqueda de respuestas le llevó a escribir Superficiales... (antes publicó los polémicos El gran interruptor. El mundo en red, de Edison a Google y Las tecnologías de la información. ¿Son realmente una ventaja competitiva?), "una oda al tipo de pensamiento que encarna el libro y una llamada de atención respecto a lo que está en juego: el pensamiento lineal, profundo, que incita al pensamiento creativo y que no necesariamente tiene un fin utilitario. La multitarea, instigada por el uso de Internet, nos aleja de formas de pensamiento que requieren reflexión y contemplación, nos convierte en seres más eficientes procesando información pero menos capaces para profundizar en esa información y al hacerlo no solo nos deshumanizan un poco sino que nos uniformizan". Apoyándose en múltiples estudios científicos que avalan su teoría y remontándose a la célebre frase de Marshall McLuhan "el medio es el mensaje", Carr ahonda en cómo las tecnologías han ido transformando las formas de pensamiento de la sociedad: la creación de la cartografía, del reloj y la más definitiva, la imprenta. Ahora, más de quinientos años después, le ha llegado el turno al efecto Internet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no hay que equivocarse: Carr no defiende el conservadurismo cultural. Él mismo es un usuario compulsivo de la web y prueba de ello es que no puede evitar despertar a su ordenador durante una breve pausa en la entrevista. Descubierto in fraganti por la periodista, esboza una tímida sonrisa, "¡lo confieso, me has cazado!". Su oficina está en su residencia, una casa sobre las Montañas Rocosas, en las afueras de Boulder (Colorado), rodeada de pinares y silencio, con ciervos que atraviesan las sinuosas carreteras y la portentosa naturaleza estadounidense como principal acompañante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PREGUNTA. Su libro ha levantado críticas entre periodistas como Nick Bilton, responsable del blog de tecnología Bits de The New York Times, quien defiende que es mucho más natural para el ser humano diversificar la atención que concentrarla en una sola cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RESPUESTA. Más primitivo o más natural no significa mejor. Leer libros probablemente sea menos natural, pero ¿por qué va a ser peor? Hemos tenido que entrenarnos para conseguirlo, pero a cambio alcanzamos una valiosa capacidad de utilización de nuestra mente que no existía cuando teníamos que estar constantemente alerta ante el exterior muchos siglos atrás. Quizás no debamos volver a ese estado primitivo si eso nos hace perder formas de pensamiento más profundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P. Internet invita a moverse constantemente entre contenidos, pero precisamente por eso ofrece una cantidad de información inmensa. Hace apenas dos décadas hubiera sido impensable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;R. Es cierto y eso es muy valioso, pero Internet nos incita a buscar lo breve y lo rápido y nos aleja de la posibilidad de concentrarnos en una sola cosa. Lo que yo defiendo en mi libro es que las diferentes formas de tecnología incentivan diferentes formas de pensamiento y por diferentes razones Internet alienta la multitarea y fomenta muy poco la concentración. Cuando abres un libro te aíslas de todo porque no hay nada más que sus páginas. Cuando enciendes el ordenador te llegan mensajes por todas partes, es una máquina de interrupciones constantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P. ¿Pero, en última instancia, cómo utilizamos la web no es una elección personal?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;R. Lo es y no lo es. Tú puedes elegir tus tiempos y formas de uso, pero la tecnología te incita a comportarte de una determinada manera. Si en tu trabajo tus colegas te envían treinta e-mails al día y tú decides no mirar el correo, tu carrera sufrirá. La tecnología, como ocurrió con el reloj o la cartografía, no es neutral, cambia las normas sociales e influye en nuestras elecciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P. En su libro habla de lo que perdemos y aunque mencione lo que ganamos apenas toca el tema de las redes sociales y cómo gracias a ellas tenemos una herramienta valiosísima para compartir información.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;R. Es verdad, la capacidad de compartir se ha multiplicado aunque antes también lo hacíamos. Lo que ocurre con Internet es que la escala, a todos los niveles, se dispara. Y sin duda hay cosas muy positivas. La Red nos permite mostrar nuestras creaciones, compartir nuestros pensamientos, estar en contacto con los amigos y hasta nos ofrece oportunidades laborales. No hay que olvidar que la única razón por la que Internet y las nuevas tecnologías están teniendo tanto efecto en nuestra forma de pensar es porque son útiles, entretenidas y divertidas. Si no lo fueran no nos sentiríamos tan atraídos por ellas y no tendrían efecto sobre nuestra forma de pensar. En el fondo, nadie nos obliga a utilizarlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P. Sin embargo, a través de su libro usted parece sugerir que las nuevas tecnologías merman nuestra libertad como individuos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;R. La esencia de la libertad es poder escoger a qué quieres dedicarle tu atención. La tecnología está determinando esas elecciones y por lo tanto está erosionando la capacidad de controlar nuestros pensamientos y de pensar de forma autónoma. Google es una base de datos inmensa en la que voluntariamente introducimos información sobre nosotros y a cambio recibimos información cada vez más personalizada y adaptada a nuestros gustos y necesidades. Eso tiene ventajas para el consumidor. Pero todos los pasos que damos online se convierten en información para empresas y Gobiernos. Y la gran pregunta a la que tendremos que contestar en la próxima década es qué valor le damos a la privacidad y cuánta estamos dispuestos a ceder a cambio de comodidad y beneficios comerciales. Mi sensación es que a la gente le importa poco su privacidad, al menos esa parece ser la tendencia, y si continúa siendo así la gente asumirá y aceptará que siempre están siendo observados y dejándose empujar más y más aún hacia la sociedad de consumo en detrimento de beneficios menos mensurables que van unidos a la privacidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P. Entonces... ¿nos dirigimos hacia una sociedad tipo Gran Hermano?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;R. Creo que nos encaminamos hacia una sociedad más parecida a lo que anticipó Huxley en Un mundo feliz que a lo que describió Orwell en 1984. Renunciaremos a nuestra privacidad y por tanto reduciremos nuestra libertad voluntaria y alegremente, con el fin de disfrutar plenamente de los placeres de la sociedad de consumo. No obstante, creo que la tensión entre la libertad que nos ofrece Internet y su utilización como herramienta de control nunca se va a resolver. Podemos hablar con libertad total, organizarnos, trabajar de forma colectiva, incluso crear grupos como Anonymous pero, al mismo tiempo, Gobiernos y corporaciones ganan más control sobre nosotros al seguir todos nuestros pasos online y al intentar influir en nuestras decisiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P. Wikipedia es un buen ejemplo de colaboración a gran escala impensable antes de Internet. Acaba de cumplir diez años...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;R. Wikipedia encierra una contradicción muy clara que reproduce esa tensión inherente a Internet. Comenzó siendo una web completamente abierta pero con el tiempo, para ganar calidad, ha tenido que cerrarse un poco, se han creado jerarquías y formas de control. De ahí que una de sus lecciones sea que la libertad total no funciona demasiado bien. Aparte, no hay duda de su utilidad y creo que ha ganado en calidad y fiabilidad en los últimos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P. ¿Y qué opina de proyectos como Google Books? En su libro no parece muy optimista al respecto...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;R. Las ventajas de disponer de todos los libros online son innegables. Pero mi preocupación es cómo la tecnología nos incita a leer esos libros. Es diferente el acceso que la forma de uso. Google piensa en función de snippets, pequeños fragmentos de información. No le interesa que permanezcamos horas en la misma página porque pierde toda esa información que le damos sobre nosotros cuando navegamos. Cuando vas a Google Books aparecen iconos y links sobre los que pinchar, el libro deja de serlo para convertirse en otra web. Creo que es ingenuo pensar que los libros no van a cambiar en sus versiones digitales. Ya lo estamos viendo con la aparición de vídeos y otros tipos de media en las propias páginas de Google Books. Y eso ejercerá presión también sobre los escritores. Ya les ocurre a los periodistas con los titulares de las informaciones, sus noticias tienen que ser buscables, atractivas. Internet ha influido en su forma de titular y también podría cambiar la forma de escribir de los escritores. Yo creo que aún no somos conscientes de todos los cambios que van a ocurrir cuando realmente el libro electrónico sustituya al libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P. ¿Cuánto falta para eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;R. Creo que tardará entre cinco y diez años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P. Pero aparatos como el Kindle permiten leer muy a gusto y sin distracciones...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;R. Es cierto, pero sabemos que en el mundo de las nuevas tecnologías los fabricantes compiten entre ellos y siempre aspiran a ofrecer más que el otro, así que no creo que tarden mucho en hacerlos más y más sofisticados, y por tanto con mayores distracciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P. El economista Max Otte afirma que pese a la cantidad de información disponible, estamos más desinformados que nunca y eso está contribuyendo a acercarnos a una forma de neofeudalismo que está destruyendo las clases medias. ¿Está de acuerdo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;R. Hasta cierto punto, sí. Cuando observas cómo el mundo del software ha afectado a la creación de empleo y a la distribución de la riqueza, sin duda las clases medias están sufriendo y la concentración de la riqueza en pocas manos se está acentuando. Es un tema que toqué en mi libro El gran interruptor. El crecimiento que experimentó la clase media tras la II Guerra Mundial se está revirtiendo claramente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P. Internet también ha creado un nuevo fenómeno, el de las microcelebridades. Todos podemos hacer publicidad de nosotros mismos y hay quien lo persigue con ahínco. ¿Qué le parece esa nueva obsesión por el yo instigado por las nuevas tecnologías?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;R. Siempre nos hemos preocupado de la mirada del otro, pero cuando te conviertes en una creación mediática -porque lo que construimos a través de nuestra persona pública es un personaje-, cada vez pensamos más como actores que interpretan un papel frente a una audiencia y encapsulamos emociones en pequeños mensajes. ¿Estamos perdiendo por ello riqueza emocional e intelectual? No lo sé. Me da miedo que poco a poco nos vayamos haciendo más y más uniformes y perdamos rasgos distintivos de nuestras personalidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P. ¿Hay alguna receta para salvarnos'?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;R. Mi interés como escritor es describir un fenómeno complejo, no hacer libros de autoayuda. En mi opinión, nos estamos dirigiendo hacia un ideal muy utilitario, donde lo importante es lo eficiente que uno es procesando información y donde deja de apreciarse el pensamiento contemplativo, abierto, que no necesariamente tiene un fin práctico y que, sin embargo, estimula la creatividad. La ciencia habla claro en ese sentido: la habilidad de concentrarse en una sola cosa es clave en la memoria a largo plazo, en el pensamiento crítico y conceptual, y en muchas formas de creatividad. Incluso las emociones y la empatía precisan de tiempo para ser procesadas. Si no invertimos ese tiempo, nos deshumanizamos cada vez más. Yo simplemente me limito a alertar sobre la dirección que estamos tomando y sobre lo que estamos sacrificando al sumergirnos en el mundo digital. Un primer paso para escapar es ser conscientes de ello. Como individuos, quizás aún estemos a tiempo, pero como sociedad creo que no hay marcha atrás.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-7999230995146560143?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/7999230995146560143/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=7999230995146560143' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/7999230995146560143'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/7999230995146560143'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2011/01/un-mundo-distraido-entrivista-nicholas.html' title='Un mundo distraído - Entrevista Nicholas Carr - El País'/><author><name>José Antonio Forzán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00349908771261226488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://1.bp.blogspot.com/_hLFyajH3Rl0/SNEHa7gOvHI/AAAAAAAAAW0/XBLT9ScEy5c/S220/forzi002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-6046160750236602919</id><published>2011-01-09T19:09:00.001-08:00</published><updated>2011-01-09T19:09:54.969-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Semiótica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nuevas tecnologías'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Entrevista'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mitologías contemporáneas'/><title type='text'>Eco y la cerrada defensa del papel</title><content type='html'>&lt;div class="cabecera_noticia"&gt;                           &lt;h1&gt;El semiólogo y novelista italiano presenta en Madrid su nueva obra, un alegato argumentado a favor del libro &lt;/h1&gt;&lt;div class="firma"&gt;                 &lt;strong&gt;MIGUEL ÁNGEL VILLENA&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;- Madrid - &lt;/em&gt;19/05/2009 &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="contenido_noticia"&gt;                 Umberto Eco acaba de publicar un libro en Italia con el significativo título de &lt;i&gt;No esperéis libraros de los libros&lt;/i&gt;  y este martes, en Madrid, defendió la pervivencia del papel frente a  los soportes digitales. Pero el reputado semiólogo y popular novelista  no apoya el invento de Gutenberg por razones nostálgicas, sino por  variados argumentos que desgrana en el citado libro que ha surgido como  fruto de un debate con el cineasta francés Jean Claude Carriere. "Desde  luego", comentó Eco en una multitudinaria conferencia de prensa, "si  tuviera que dejar un mensaje de futuro para la Humanidad, lo haría en un  libro en papel y no en un &lt;i&gt;disquete&lt;/i&gt; electrónico. Esta mañana he  visitado la Biblioteca Nacional y he visto libros que tienen 500 años de  antigüedad y si considero los manuscritos he visto algunos ejemplares  escritos hace 1.000 años. Ahora bien, no sabemos cuánto puede durar un &lt;i&gt;disquete&lt;/i&gt;  de ordenador. Los llamados discos flexibles han muerto antes de agotar  su capacidad de almacenamiento de datos. En cualquier caso, hemos  escrito un libro de 350 páginas para argumentar la larga vida que  aguarda al libro en papel".&lt;br /&gt;A juicio de Umberto Eco (Alessandria, Piamonte,  1932), que recibió la medalla de oro del Círculo de Bellas Artes de  Madrid, "los nuevos medios de expresión que han surgido a lo largo de la  historia, no han matado, no han eliminado a los anteriores". Así pues  ni el cine terminó con el teatro ni la televisión obligó a desaparecer a  la radio. "Es cierto", señaló el autor de &lt;i&gt;El nombre de la rosa&lt;/i&gt; y  de otro medio centenar de títulos, tanto de narrativa como de ensayo,  "que desconocemos todavía la dimensión del fenómeno de Internet. Ahora  bien, en un libro o en una obra de teatro sabemos quién es el autor o la  tendencia ideológica, mientras que Internet se presta a una especia de  mermelada comunicativa en la que todos hablan igual como sucedió con las  emisoras de radio hace unos años". No se mostró tan seguro el filósofo  italiano, catedrático de Semiótica durante décadas en la Universidad de  Bolonia, sobre el futuro de los periódicos en papel.&lt;br /&gt;"El libro  electrónico", afirmó, "no sustituirá a los libros en papel, pero es  probable que los soportes digitales releven a los diarios. Está claro  que los periódicos ya sufrieron una crisis con la irrupción masiva de  las televisiones. A partir de ese momento los informativos de televisión  ofrecen las noticias en forma de telegrama, mientras el diario del día  siguiente proporciona los temas con la extensión de una carta. Una de  las alternativas que se abren para los diarios pasa profundizar en las  noticias y generar un debate sobre ellas. Hegel dijo que la lectura de  los diarios por la mañana eran el rezo matutino del hombre moderno, pero  no sé si mi nieto querrá rezar de esa manera".&lt;br /&gt;Sin su  característica barba y apoyado en un bastón, Eco no ha perdido, a pesar  de sus 77 años, ni un ápice de vigor intelectual ni de simpática ironía.  Rodeado por una auténtica nube de fotógrafos, como si se tratara de una  estrella de cine, visiblemente contento por recibir un premio en  España, el escritor no ahorró críticas para sus compatriotas ni para el  primer ministro italiano, Silvio Berlusconi. Vino a decir que los  italianos tienen los políticos que se merecen cuando repasó la historia  reciente de un país que apoyó al fascismo durante dos décadas, que  mantuvo a gobiernos de la Democracia Cristiana durante medio siglo y  que, en la actualidad, ha encumbrado como primer ministro a "un  cuentachistes que se muestra como un caudillo".&lt;br /&gt;Al contestar a una  pregunta sobre el libro que le regalaría a Berlusconi, este doctor  honoris causa por más de 30 universidades de todo el mundo declaró: "No  le regalaría ninguno porque él mismo ha dicho que hace 20 años que no  lee, aunque a la vista de las últimas noticias, le regalaría &lt;i&gt;Lolita,&lt;/i&gt;  de Nabokov". No esquivó ninguna cuestión sobre política y, fiel a su  fama de intelectual polémico y con voz propia, llegó a definir el  terrorismo como "la explosión de violencia con fines políticos cuando no  hay guerras". "Entre 1939 y 1945 no hubo terrorismo, pero murieron 55  millones de personas en una guerra", apostilló.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img height="1" src="http://www.elpais.com/est.pl?id=20090519elpepucul_4.Tes&amp;amp;fp=20110110&amp;amp;te=impresion&amp;amp;to=noticia&amp;amp;a=elpepucul&amp;amp;k=685840306.gif" width="1" /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-6046160750236602919?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/6046160750236602919/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=6046160750236602919' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/6046160750236602919'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/6046160750236602919'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2011/01/eco-y-la-cerrada-defensa-del-papel.html' title='Eco y la cerrada defensa del papel'/><author><name>José Antonio Forzán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00349908771261226488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://1.bp.blogspot.com/_hLFyajH3Rl0/SNEHa7gOvHI/AAAAAAAAAW0/XBLT9ScEy5c/S220/forzi002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-3894724024143019597</id><published>2010-05-20T11:15:00.000-07:00</published><updated>2010-05-20T11:16:11.536-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literatura fantástica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ética'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Entrevista'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mitologías contemporáneas'/><title type='text'>“Los jóvenes leen mitología porque buscan valores”</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial, sans-serif; font-size: 13px; border-collapse: collapse; "&gt;&lt;h5&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Entrevista al autor de la saga “Iván de Aldénuri”&lt;/span&gt;&lt;/h5&gt;&lt;div&gt;&lt;p&gt;SAN SEBASTIÁN, miércoles 19 de mayo de 2010 (&lt;a href="http://www.zenit.org/" target="_blank" style="color: rgb(17, 65, 112); "&gt;ZENIT.org&lt;/a&gt;).- Lleva unos 25.000 ejemplares vendidos, dentro y fuera de España, ha sido traducida al inglés y al croata, y está en trámites para ser el guión de una película. Se trata de la saga &lt;i&gt;Iván de Aldénuri, &lt;/i&gt;compuesta por tres volúmenes: &lt;i&gt;El bosque de los Thaurroks, La herencia de Bérehor &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;El asedio de Muihl-Athern&lt;/i&gt; (ed. &lt;a href="http://www.zenit.org/" target="_blank" style="color: rgb(17, 65, 112); "&gt;LibrosLibres&lt;/a&gt;).&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Con un indiscutible sabor &lt;i&gt;tolkieniano, &lt;/i&gt;sin embargo la saga tiene particularidades que la hacen muy apropiada para el público juvenil, y un interesante trasfondo de valores cristianos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Su autor, Juan Antonio Pérez Foncea, es invitado cada poco por colegios e institutos de toda España para hablar de su personaje. Actualmente prepara una segunda saga, del estilo de la anterior, &lt;i&gt;Thúval de Invérnnia&lt;/i&gt;, cuyo primer volumen se publicará este mismo año.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;b&gt;-¿Cómo surgió la historia de Iván de Aldénuri? ¿Fue una inspiración?&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Juan Antonio Pérez Foncea: Yo digo siempre que fue una especie de milagro. Yo soy abogado, nunca se me había ocurrido escribir nada. Ocurrió el 3 de abril de 2002 a las cuatro de la tarde, un día que estaba especialmente cansado por un tema del despacho, que estaba llevando ya varias semanas y que era muy complicado. Me puse a escribir durante veinte minutos o media hora, y luego seguí con el tema que me preocupaba.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Después de unos quince días, sin acordarme de aquello, en la pantalla de mi ordenador había un archivo que ponía “historia”. Como los abogados somos gente seria y no escribimos historias en el despacho, me dispuse a borrarlo, y conforme lo llevaba con el cursor a a papelera, algo dentro de mí dijo: “¿no vas a leerlo antes de tirarlo?”.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Así que lo abrí, lo leí y me gustó bastante. Me recordaba a Tolkien y &lt;i&gt;El Señor de los Anillos, &lt;/i&gt;por lo que seguí escribiendo como &lt;i&gt;hobby.&lt;/i&gt; Lo terminé en nueve meses y lo mandé a la editorial LibrosLibres, que en seguida me contestó.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se trata de una historia épica, y en ella se reflejan mis tres pasiones, que son la naturaleza, los pueblos europeos primitivos y el gusto por las etimologías, por el lenguaje. Creo que las palabras tienen connotaciones que van más allá de sus propios significados. Me gusta jugar con la eufonía de las palabras, inventar términos que tienen que ver con lugares en los que he vivido, idealizados.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;b&gt;-Ahora mismo ¿en qué proyectos está trabajando?&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Juan Antonio Pérez Foncea: Ahora mismo estoy trabajando en una segunda saga, sin conexión con la anterior,&lt;i&gt;Thúval de Invérnnia. &lt;/i&gt;El primer libro está ya en fase de corrección y publicación.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Para quien no lo sepa, ese nombre corresponde a uno de los nietos de Noé, que según una leyenda, recogida en las Crónicas de Alfonso X el Sabio, fue el primer hombre que habitó en España después del Diluvio. Por supuesto, mi libro no es novela histórica, pero me parece interesante explicar el origen de este nombre.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Thúval, el personaje, tiene dos detalles, que me parecieron importantes: uno, es cojo, y otro, su estrecha relación con los animales.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Este segundo detalle se me ocurrió tras conocer la historia de una mujer judía alemana, que cuenta que cuando tenía 7 años se perdió en un bosque, huyendo de los nazis. La encontraron unos lobos, y una loba, por instinto maternal, la cuidó durante todo el invierno, dándole de comer y protegiéndola. Esta historia la he asumido también para Thúval.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Respecto a la cojera, es significativo, como defecto que el personaje tiene que superar.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;b&gt;-Sus jóvenes lectores ¿qué es lo que más aprecian de la saga?&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Juan Antonio Pérez Foncea: Pues la verdad es que recibo muchas cartas, e-mails, y hay preferencias para todos los gustos. Recuerdo que el otro día en México, en la Feria del Libro de Guadalajara, y vino un chico de unos 25 años que me dijo: “lo que más me gusta es lo que dice de la esperanza”.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En general, los lectores de más edad se fijan en los valores reflejados por el libro, mientras que los más jóvenes prefieren la acción y la aventura.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;b&gt;-Iván de Aldénuri, y muchas otras obras, se inspiran en Tolkien. ¿Qué ha aportado &lt;i&gt;El Señor de los Anillos &lt;/i&gt;a la literatura fantástica actual?&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Juan Antonio Pérez Foncea: Se podrían dar muchas respuestas. Yo creo que en la cultura actual, tan materialista, tan artificiosa y con tantos medios técnicos, las jóvenes generaciones tienen nostalgia de mundos más románticos, más sencillos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por otro lado, los libros de Tolkien están llenos de valores cristianos, de valores perennes para la humanidad, valores imperecederos que “calan” en la gente. Aparte, yo creo que es una literatura que ha existido siempre, desde los libros de caballerías. Y que refleja muy bien la lucha entre el bien y el mal que todos llevamos dentro.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;b&gt;-¿Podría tener también que ver con un cierto desencanto hacia el progreso, y con la búsqueda de nuevas fuentes de inspiración?&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Juan Antonio Pérez Foncea: Eso es indudable, como reconocía expresamente el propio Tolkien. Pero hay más, como muestra una célebre conversación entre Tolkien y su amigo C.S. Lewis a propósito de los mitos y la búsqueda de la verdad: las historias fantásticas son verdaderas, en la medida en que despiertan esa “chispa” que todos llevamos dentro, de necesidad de retorno hacia Dios. Para el autor de &lt;i&gt;El Señor de los Anillos&lt;/i&gt;, cuanto más profunda era esa búsqueda del ser del hombre, tanto más adecuadas resultaban estas historias fantásticas, de epopeyas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;b&gt;-La mitología es una búsqueda. ¿Qué cree usted que buscan hoy los jóvenes, cuando acuden a la literatura mitológica?&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Juan Antonio Pérez Foncea: Eso lo veo yo constantemente en las cartas que recibo. Dice un autor que hoy, un niño que nace en España, lo primero que hace es bostezar. Los jóvenes viven muy alienados, todo se nos presenta como previsto, medido, tasado, y a la vez ayunos de valores. Muchos acuden a este tipo de literatura en búsqueda de valores, de sentido. Y también es literatura de evasión, que ayuda a escapar del aburrimiento del día a día. Por contra, la tentación de caer en lo esotérico es muy habitual en la literatura fantástica.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;b&gt;-Un detalle muy poco habitual en los libros mitológicos, y por el que usted apuesta claramente en su obra, es que Iván de Aldénuri ¡tiene familia! Unos padres que le quieren mucho, unos hermanos gemelos, una hermana y una hermanita pequeña, un tío misterioso... ¿Cómo se le ocurrió?&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Juan Antonio Pérez Foncea: Es verdad, en esta literatura el protagonista suele ser una persona sola, sin padres, sin arraigo, para poder afrontar el destino que le espera. Es un recurso literario muy común. En el caso de Iván de Aldénuri, lo hice de forma inconsciente, sin planificar.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero qué duda cabe que la familia es uno de los grandes valores del ser humano, a pesar de los ataques actuales. Conforme pasan los años, uno se da cuenta de cuán importante ha sido en su vida su familia, su infancia, sus hermanos, los libros que ha leído...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;b&gt;-Pero en el contexto actual, en que muchos de sus lectores probablemente carecerán de referencias como los hermanos, incluso la estabilidad familiar, ¿no era un poco arriesgado por su parte proponer una familia, lo que hoy dirían muchos, “tradicional”?&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Juan Antonio Pérez Foncea: Yo diría que todo lo contrario. La experiencia me demuestra que muchas personas, que por la razón que sea, no ha tenido una experiencia de familia “plena”, rica, extensa, con lazos fuertes, si llega a conocer algún caso, le sorprende y le fascina. Recuerdo el caso de una chica sueca que tenía un novio argentino, y cuando conoció a la familia de él, su primer comentario, entre lágrimas, fue: “yo creía que esto ya no existía”. La familia es algo maravilloso.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;b&gt;-Por último, ¿no es arriesgado proponer hoy la existencia de una lucha entre el bien y el mal, en una sociedad que la niega?&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Juan Antonio Pérez Foncea: Tampoco. Hay un dicho antiguo que dice que la verdad “sólo tiene un camino”. El relativismo de hoy pretende negar una cosa que es evidente, y es la existencia del bien y del mal. Y esa lucha entre uno y otro la tenemos todos, lo queramos reconocer o no. La verdadera batalla épica de la vida no es salir a la calle con una espada a matar orcos, sino que tiene lugar en nuestro interior. Hay personajes de la saga que cambian, a mejor y a peor.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y eso es algo que siempre atraerá, por la sencilla razón de que es verdad. En una película, todos nos identificamos con el héroe, que se sacrifica a sí mismo para que triunfe el bien. Y eso es lo que un buen libro propone: que disfrutando, intentemos ser mejores.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Más información: &lt;a href="http://www.ivandealdenuri.com/" target="_blank" style="color: rgb(17, 65, 112); "&gt;www.ivandealdenuri.com&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;[Por Inma Álvarez]&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-3894724024143019597?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/3894724024143019597/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=3894724024143019597' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/3894724024143019597'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/3894724024143019597'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2010/05/los-jovenes-leen-mitologia-porque.html' title='“Los jóvenes leen mitología porque buscan valores”'/><author><name>José Antonio Forzán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00349908771261226488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://1.bp.blogspot.com/_hLFyajH3Rl0/SNEHa7gOvHI/AAAAAAAAAW0/XBLT9ScEy5c/S220/forzi002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-7975373262123817852</id><published>2010-05-19T10:03:00.000-07:00</published><updated>2010-05-19T10:05:21.509-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ciencia ficción'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Semiótica'/><title type='text'>Textos de Ursula K. Le Guin</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="mso-pagination:none;mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family: &amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Libro “Viajeros del tiempo” Colección Ciencia Ficción n º 3 Editorial Caralt. Primera publicación en USA: 1974&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;mso-pagination:none; mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;EL AUTOR DE LAS SEMILLAS DE ACACIA Y OTROS EXTRACTOS DEL DIARIO DE LA SOCIEDAD DE ZOOLINGÜISTAS.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;mso-pagination:none; mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;h1&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;URSULA K. LE GUIN&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-pagination:none;mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family: &amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-pagination:none;mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family: &amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1"&gt;            &lt;/span&gt;A finales del siglo XIX un científico muy conocido dogmatizó que la humanidad había aprendido todas las leyes importantes de la naturaleza, que ninguna otra cosa quedaba por conocer pues la precisión de los cálculos aplicados tan sólo podía dejar en el aire pequeños restos sin importancia. Conociendo los profundos cambios que desde entonces ha experimentado la ciencia, tal dogma ha llegado a ser una mera broma. Todavía, a&lt;span style="color:black"&gt; &lt;/span&gt;veces, pensamos que efectivamente estamos en posesión de todos los conocimientos básicos&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt; y&lt;/i&gt; que ninguna cosa futura constituirá una sorpresa. En esta cort&lt;span style="color:black"&gt;a &lt;/span&gt;e ingeniosa pieza, cuyo título original es&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt; The Author of the&lt;/i&gt; Acacia&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt; Seeds and Other Extracts from the Journal of the Association of Therolinguistin,&lt;/i&gt; Ursula K. Le Guin sugiere que quedan muchas cosas por aprender: que la&lt;span style="color:black"&gt; &lt;/span&gt;humanidad puede vivir durante un millón de años rodeada de seres inteligentes, cuyas formas artísticas se encuentran ante nuestros propios ojos, esperando tan sólo ser descifradas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-pagination:none;mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family: &amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;mso-pagination:none; mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;MANUSCRITO ENCONTRADO EN UN HORMIGUERO &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Los mensajes, escritos con exudación de glándulas sensitivas, fueron hallados sobre la superficie de infecundas semillas de acacia colocadas en hilera al final de un túnel estrecho e irregular, posiblemente una desviación de otro más profundo y vertebral de la colonia. Lo primero que llamó la atención de los investigadores fue el peculiar sentido del orden que manifestaba la posición de las semillas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Los mensajes son fragmentarios y la traslación peca de aproximativa, en parte debido a la inexcusable necesidad de interpretar; pero el texto es rico en sugerencias, principalmente por su novedad con respecto a los restantes escritos fórmicos que conocemos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;mso-pagination:none; mso-hyphenate:none"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Semillas 1-13 &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;(No deseo) pulsar las antenas. (No quiero) golpear. (Quiero) verter sobre secas semillas (mi) dulzura de alma. Pueden encontrarlas cuando (yo haya) muerto._&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;¡Palpa esta seca madera. (¡Soy yo quien) habla! (¡Yo estoy) aquí!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-pagination:none;mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family: &amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Como alternativa, este pasaje puede ser leído : &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-pagination:none;mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family: &amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;(No debes) pulsar las antenas. (No debes) golpear. (Puedes) verter sobre secas semillas (tu) dulzura de alma. Pueden encontrarlas cuando (hayas) muerto. ¡Palpa esta seca madera! Habla : ( ¡Yo estoy) aquí!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-pagination:none;mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family: &amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-pagination:none;mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family: &amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;En el no muy conocido dialecto de las Hormigas es omitido el uso de pronombres personales, excepto los de la tercera persona de singular y plural y la primera del plural. En este texto que comentamos sólo aparecen las formas radicales de los verbos; de manera que no podemos decidir si se trata de una autobiografía o un manifiesto. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-pagination:none;mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family: &amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;mso-pagination:none; mso-hyphenate:none"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Semillas 14-22 &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Largos son los túneles. Más largo es Lo-que-no-es-túnel. Ningún túnel puede alcanzar la longitud de Lo-que-no-es-tú- nel. Pues Lo-que-no-es-túnel posee más distancia que la que puede recorrerse en diez días (es decir, la eternidad). ¡Salve!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-pagination:none;mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family: &amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;El signo traducido como « ¡Salve! » corresponde a la mitad del acostumbrado saludo&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;«¡Salve la Reina!», o «¡Larga vida a la Reina!», o «¡Hurra por la Reina!» – sin embargo, el signo correspondiente a «Reina» ha sido omitido. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-pagination:none;mso-hyphenate:none"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt; mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;mso-pagination:none; mso-hyphenate:none"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Semillas 23-29 &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Como la hormiga entre hormigas bárbaras es asesinada, así la hormiga sin hormigas perece sin remedio; pero permanecer sin hormigas es tan dulce como melado rocío. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-pagination:none;mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family: &amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;No es propiamente un asesinato lo que se comete sobre las hormigas que se introducen en otras colonias. Aislada de sus compañeras, muere invariablemente en el curso de uno o dos días. La dificultad de este pasaje se encuentra en el signo «sin hormigas», que para nosotros toma el sentido, más propio, de «solitario», concepto, no obstante, para el que no existe signo alguno en el léxico fórmico. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-pagination:none;mso-hyphenate:none"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt; mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;mso-pagination:none; mso-hyphenate:none"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Semil1as 30-31 &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;¡Come los huevos! ¡Arriba la Reina! &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;En torno a la frase encontrada en la semilla 31 se ha desatado multitud de disputas. Se trata de un punto importante, ya que el sentido de todos los textos anteriores podría ser desentrañado plenamente a la luz de la última exhortación transcrita. El Dr. Rosbone arguye ingeniosamente que el autor, una obrera estéril y sin alas, suspira inútilmente por llegar a convertirse .en un apuesto macho alado y fundar una nueva colonia, remontándose por los aires en el vuelo nupcial con una nueva Reina. Aunque, ciertamente, el texto permite tal lectura, estamos convencidos por nuestra parte que nada en el escrito supone cosa semejante, y menos todavía la frase que se lee en la semilla inmediatamente anterior, la número 30: «¡Come los huevos!» Su lectura, aunque sorprendente, no reporta duda ninguna.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;En lo concerniente a nuestra postura, nos atrevemos a sugerir que la confusión resultante del texto de la Semilla 31 tiene origen en una interpretación etnocéntrica del término «arriba». Entre nosotros, la palabra «arriba» contiene una denotación benigna. No así, en cambio, no necesariamente así, repetimos, para una hormiga. «Arriba» indica el lugar de donde procede el alimento, de esto no hay duda; pero «abajo» implica la dirección de la seguridad, de la paz, del hogar. «Arriba» se encuentra el sol abrasador; la gélida noche... sin el refugio de los amados túneles... exilio, en suma, la muerte. Justo aquí es donde queremos señalar lo siguiente : este extraño autor, en la soledad de su abandonado túnel, abrumada por el desamparo, concibe lo que para una hormiga constituye la más abominable blasfemia : lo que expresa la correcta lectura de las Semillas 30 y 31: lo que .en términos humanos dice : &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-pagination:none;mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family: &amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;¡Come los huevos! ¡Abajo la Reina! &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-pagination:none;mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family: &amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Un ya apergaminado cuerpo de pequeña obrera fue encontrado junto a la Semilla 31 cuando ocurrió el insólito descubrimiento del manuscrito. La cabeza había sido desgajada del tórax, probablemente por obra y gracia de las mandíbulas de algún soldado de la colonia. Las semillas, delicadamente dispuestas, como persiguiendo la gracia figurativa de un pentagrama musical, no habían sido tocadas. (La casta militar de las hormigas es analfabeta; más aún, puede atribuirse el desinterés del soldado a la ausencia de materia comestible en los objetos tan brillantemente dispuestos.) Ninguna hormiga de la colonia ha quedado con vida; fueron masacradas en el curso de una guerra con un hormiguero vecino, poco tiempo después de la muerte del Autor de las Semillas de Acacia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="right" style="margin-left:14.15pt;text-align:right; text-indent:-14.15pt;mso-pagination:none;mso-list:l0 level1 lfo1;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt; mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;; mso-fareast-font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;; mso-bidi-font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;G. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;D’Arbay, T. R. Bardol&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-pagination:none;mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family: &amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;mso-pagination:none; mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;PROCLAMA DE UNA EXPEDICIÓN&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;mso-pagination:none; mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;La extrema dificultad que presentaba el acceso a la literatura de los Pingüinos ha sido por fin subsanada por el empleo de filmadoras submarinas. Gracias a las películas al menos nos ha sido posible repetir y repasar con todo detalle las fluidas frases de tal escritura, hasta el punto de que, con tenaz empeño y paciente estudio, muchos elementos de este elegantísimo y rico acervo cultural han podido ser conocidos, aunque muchos matices (y tal vez la esencia) necesariamente queden ignorados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Fue el Profesor Duby quien, al apuntar posibles filiaciones del escrito con el Ganso Silvestre hizo realizable la tarea de formular el primero aunque rudimentario léxico pingüino.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Así, pues, las analogías con el idioma delfín, que por entonces constituían estudio común, han resultado ser bastante equivocadas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Verdaderamente, parecía extraño que señales manifestadas casi enteramente por alas, cuello y contorno general pudieran suministrar la clave de la poesía de estos literatos de agua, con su cuello corto y ridículas alas. Sin embargo, opinamos que no debiera parecer tan extraño si consideramos, a despecho de cualquier grosera apariencia que nos refute, que los pingüinos son pájaros. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Por el hecho de que los escritos pingüinos ofrezcan manifiesta semejanza de&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt; forma&lt;/i&gt; con la literatura delfín, no debemos abandonarnos en manos del prejuicio que la haría también partícipe de una similitud de&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt; contenido.&lt;/i&gt; Pues realmente ello no ocurre. Hay, de hecho, un idéntico sentido de la agudeza, extraordinarios brotes de humor, rica invención e inimitable gracia. De los miles de culturas literarias que coexisten en el acervo acuático, sólo unas cuantas despliegan el humor sobre todas las cosas, especialmente de manera sencilla y primitiva; y baste como ejemplo la confrontación entre la soberbia elegancia del Tiburón o el Tarpón y el alegre vigor de los escritos cetáceos. La alegría, la fuerza, el humor, son justamente caracteres del elenco literario de los autores pingüinos, sobre todo de muchos de los más fines&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt; auteurs&lt;/i&gt; focas. Ciertamente, la temperatura de la sangre constituye un nexo a considerar._&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;¡Pero, señores, la conformación del útero y el cerebro levantan una indiscutible barrera! Los delfines no ponen huevos. Un mundo de diferencias se encuentra en .este simple hecho. Sólo cuando el Profesor Duby nos hizo reconsiderar que los pingüinos son pájaros, que ellos no nadan sino que&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt; vuelan en el agua,&lt;/i&gt; sólo entonces, decimos, pudieron los zoolingüistas comenzar a estudiar científicamente, con todo el peso del término, la literatura marina de los pingüinos; sólo entonces, insistimos, los kilómetros de película empleados pudieron ser reexaminados con propiedad y, finalmente, apreciados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Pero aún pesan sobre nosotros muchas dificultades de traslación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Un satisfactorio y progresivo paso hacia delante ha sido dado ya en Adélie. Las dificultades de filmación de un grupo cinético en un agitado mar, tan espeso como una sopa de guisantes y plancton, a una temperatura del 31º Farenheit, han sido considerables; pero la perseverancia del círculo literario Ross Ice Barrier ha sido plenamente recompensada con, por ejemplo, la obtención de pasajes tales como «Bajo el iceberg», de la&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt; Canción del Otoño –&lt;/i&gt; pasaje conocido ahora mundialmente, gracias a la interpretación de Anna Serebryakova, del Ballet de Leningrado. Ningún homenaje verbal puede aproximarse siquiera a la sublimidad desplegada en la versión de Miss Serebryakova. No hay forma de reproducir por escrito la tan importante&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt; multiplicidad&lt;/i&gt; del texto original, tan bellamente ejecutada por los soberbios coros de la compañía del Ballet de Leningrado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Evidentemente, lo que designamos como «traslación» más arriba, refiriéndonos al texto de Adélie, no es, si hablamos francamente, sino un compendio de meras notas&lt;span style="color:black"&gt;, &lt;/span&gt;como un libreto de ópera huérfano de partitura. La versión del ballet es la versión verdadera. Ninguna palabra puede completarla. Quisiera ahora sugerir, aunque esta sugerencia sea acogida con actitudes de ira o desvergonzada risa, que,&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt; para el zoolingüista –&lt;/i&gt; tan opuesto al artista y al aficionado –, la cinética acuática del pingüino constituye el campo menos prometedor de su estudio, y menos todavía el correspondiente a los textos de Adélie, con todo su hechizo y relativa simplicidad, atreviéndome a destacar su mediocridad con respecto al Emperador.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;¡El Emperador! Anticipo a mis colegas la responsabilidad de esta sugerencia. ¡Emperador! ¡El más difícil, el más arcano de todos los dialectos pingüinos! La lengua de la que el propio Profesor Duby ha subrayado: «La literatura del pingüino emperador es tan prohibida, tan inaccesible, como el mismo helado corazón de la Antártida. Sus bellezas pueden ser celestiales, pero no están a nuestro alcance.»&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Posiblemente. No subestimo las dificultades : no al menos las que se relacionan con el temperamento del pingüino imperial, mucho más reservado y ascético que todos los restantes pingüinos. Pero, paradójicamente, yo sitúo mi esperanza en esta característica reserva. El emperador no es solitario sino que, por naturaleza, puede ser calificado de pájaro social, y habita en colonias, como la especie de Adélie, cuando llega la temporada de la reproducción; sólo que esas colonias son mucho más reducidas, mucho más tranquilas que las de Adélie. Los lazos entre los miembros de una colonia emperador son más personales que sociales. El emperador es un individualista. De aquí mi opinión de que la literatura propia del emperador sea solista y no coral, personal y no colectiva; de aquí también que pueda ser trasladada a términos humanos. Admito que puede ser una literatura cinética, en efecto, pero, ¡qué diferencia con esa elástica, polimórfica, vertiginosa literatura coral de los mares! Un concreto análisis, una exacta transcripción pueden ser posibles por fin.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;¡¿Y qué?! – dirán mis críticos –. ¿Vamos, sin más, a lanzarnos hasta Cabo Crozier, entre tinieblas y ventiscas, a sesenta grados bajo cero, por la simple esperanza de recuperar la problemática poesía de unos cuantos extraños pajarracos que habitan en esos lugares, en pleno invierno, entre las tormentas de nieve, a sesenta grados bajo cero, posados sobre hielos eternos con un huevo a los pies?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Mi respuesta, señores, es Sí. Pues, al igual que el Profesor Duby, mi instinto me dice que la belleza de esa poesía constituye lo menos terrenal que podemos encontrar sobre la tierra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;A aquellos de mis colegas que se sienten fortalecidos y animados por el espíritu de la curiosidad científica y el riesgo estético, yo les digo que apelen a su imaginación: el hielo, las cortinas de nieve, las tinieblas, los prolongados alaridos del viento. En esa espantosa desolación una pequeña pléyade de poetas permanece agazapada. Están hambrientos, hace semanas que no comen. A los pies de cada uno, bajo cálido techo emplumado, yace un gran huevo que no teme los mortales zarpazos del frío. Los poetas no se escuchan entre ellos, no pueden cruzar recíprocas miradas. Tan sólo siente&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt; el calor&lt;/i&gt; del otro. Tal es su poesía; tal es su arte. Como cualquier literatura cinética, ésta abandona la palabra y se condensa en el silencio; al contrario que otras literaturas cinéticas, ésta es principalmente inmóvil, tenue, inefablemente sutil. El fruncimiento de una pluma, el imperceptible soplo de un ala; el apenas escaso roce entre cualesquiera de sus partes. Entre la indecible, misérrima indigencia, la afirmación. En el reino de la ausencia, la presencia. En la muerte, la vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Señores, he obtenido una considerable subvención de la UNESCO y he organizado una expedición. Todavía tenemos cuatro plazas libres. El viernes zarpamos para la Antártida. Si alguno de ustedes quiere unirse a nosotros, sea bienvenido. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="right" style="text-align:right;mso-pagination:none; mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;D. Petri &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-pagination:none;mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family: &amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1"&gt;            &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;mso-pagination:none; mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;EDITORIAL, POR EL PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD DE ZOOLINGÜISTAS &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;¿Qué es el Lenguaje?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-pagination:none;mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family: &amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Esta pregunta, capital para la ciencia de los zoolingüistas, ha sido contestada –cierto que un tanto heurísticamente – por la misma existencia de la ciencia. El lenguaje es comunicación. Este es el postulado sobre el que descansa nuestra teoría y nuestra investigación, y del que proceden nuestros descubrimientos; y es el hecho que esos mismos descubrimientos ratifican la veracidad del postulado. Pero al enunciar una pregunta, afín pero no idéntica, como qué cosa puede ser el Arte, nos encontramos con una ausencia de respuestas satisfactorias.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Tolstoi, en el libro cuyo título es esa misma pregunta, respondió de manera clara y rotunda : el Arte es también comunicación. Una definición semejante ha sido aceptada, según mi más profundo convencimiento, con excesiva precipitación, sin el menor asomo de revisión y crítica por parte de los zoolingüistas. Por ejemplo, para hacerlo notar de alguna manera, ¿por qué los zoolingüistas estudian solamente animales?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;¿Por qué? Porque las plantas no se comunican.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Las plantas no se comunican; esto es un hecho. Por consiguiente las plantas carecen de lenguaje; muy bien; hasta aquí sigue funcionando nuestro axioma de base. Por lo tanto, es obvio, las plantas no tienen arte. ¡Un momento, sin embargo! Esta última aseveración&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt; no&lt;/i&gt; parte de nuestro postulado básico, sino tan sólo del indemostrado argumento tolstoiano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;¿Qué ocurriría si el arte no fuera comunicación?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;¿O qué, si una parte de la producción artística lo fuera y la otra no?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Nosotros, animales en definitiva, capaces de realizar actos, sujetos a dependencias, buscamos (debo decir que con exceso) un arte comunicativo, activo, dependiente; y cuando lo encontramos no podemos menos que reconocerlo. El desarrollo de este poder para detentar, así como la habilidad en las matizaciones, constituye una reciente y gloriosa proeza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Ante lo cual me permito insinuar que, pese a los prodigiosos progresos llevados a cabo por los zoolingüistas durante las últimas décadas, nos encontramos todavía en el umbral de una verdadera edad del dominio zoolingüista. Por ello mismo no debemos convertirnos en esclavos de nuestras antiguas tesis. Aún no se han abierto nuestros ojos a los vastos horizontes que ante ellos se despliegan. En suma, no nos hemos encarado con el casi terrorífico desafío de la Planta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-pagination:none;mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family: &amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Si no en tanto que comunicación, el arte vegetal existe, y ello debe conducirnos a la revisión de algunos de los conceptos de nuestra ciencia y a preparar un competente equipo de técnicos. Pues no es tan sencillo eludir las exigencias críticas y técnicas que, necesarias para el estudio de los misteriosos asesinatos de la Comadreja, el erotismo del Batracio, la saga perforadora de la Lombriz, no son menos imprescindibles para afrontar el arte de la Secoya, la cadencia del Junco y muchas otras.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Esto ha sido irrevocablemente demostrado, paradójicamente, por el fracaso – noble fracaso, sin embargo – de los esfuerzos del Dr. Srivas, de Calcuta, al usar cámaras fotográficas con el objetivo abierto en exposición, a fin de registrar un léxico del Girasol. Su intento fue un desafío, pero condenado a la derrota. Pues su proyecto era cinético – un método apropiado a las artes&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt; comunicativas&lt;/i&gt; de las tortugas, las ostras y los perezosos. Había observado la extrema lentitud del movimiento de las plantas y sólo a partir de este dato debía ser resulto el problema.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Problema que fue en aumento. El arte que él pretendía descubrir, si realmente existía, era un arte sin comunicación – y probablemente un arte exento de movimiento. Es posible que el Tiempo, ese elemento esencial, matriz y parámetro de todo arte animal conocido, no participe necesariamente del arte vegetal. Las plantas pueden muy bien usar un compás cuyo modelo sea la eternidad. Es algo que desconocemos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Realmente se trata de algo que no conocemos. Todo cuanto hemos podido averiguar al respecto es que el Arte considerado como vegetal es&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt; completamente diferente&lt;/i&gt; del Arte animal. Qué es no podemos decirlo, pues todavía no lo hemos descubierto. Aún con cierta inseguridad puedo afirmar que existe, y cuando sea demostrada su existencia y conocida su esencia, ésta no consistirá en una acción sino en una reacción : advertiremos que no se tratará de una comunicación sino de una recepción. Será exactamente lo contrario de cuanto sabemos y podemos identificar. Será el primer&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt; arte-pasivo&lt;/i&gt; que conozcamos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Pero, ¿podemos verdaderamente conocerlo? ¿Podemos verdaderamente entenderlo? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;La empresa estará llena de dificultades. Ello es obvio. Sin embargo no debemos desesperar. Recuérdese que, incluso en pleno siglo xx, muchos artistas y científicos no creían en la posibilidad de que el Delfín llegara a ser comprendido por el cerebro humano. Una actitud semejante por nuestra parte nos llevaría a ser el hazmerreír de nuestros sucesores, de tal manera que cualquier fitolingüista dirá a algún crítico de estética : «¿Advierte usted que eran incapaces hasta de leer las Berenjenas?». Así, sonreirán ante nuestra ignorancia; y mientras continuarán aumentando sus éxitos, registrando, por ejemplo, la lírica de los líquenes sobre la cara norte de Pike’s Peak.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:36.0pt;mso-pagination:none;mso-hyphenate: none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Y con ellos, o después de ellos, aunque al principio no más que como aventurero osado, aparecerá la figura del geoIingüista, que, ignorando, casi despreciando, el delicado tránsito hacia la lírica liquen, querrá aprehender lenguajes todavía menos comunicativos, todavía más pasivos, enteramente atemporales : la fría y volcánica poesía de las rocas, cada una de las cuales será una palabra lanzada por la tierra desde tiempos inmemoriales, en la inmensa soledad, inmensa confraternidad del cosmos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;mso-pagination:none; mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Fin.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;mso-pagination:none; mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-pagination:none;mso-hyphenate:none"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family: &amp;quot; 1 nil charset0 prq1 Courier Ne&amp;quot;"&gt;Nota mia: No es cierto que las plantas no se comuniquen, se ha comprobado que lo hacen mediante sustancias químicas segregadas por las raíces.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Cuando un enemigo ataca a una planta, comiendo sus hojas por ejemplo, esta, segrega un agente químico que detectada por sus vecinas desencadena una serie de procesos defensivos, como la alteración del sabor de las hojas o la secreción de venenos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-7975373262123817852?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/7975373262123817852/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=7975373262123817852' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/7975373262123817852'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/7975373262123817852'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2010/05/textos-de-ursula-k-le-guin.html' title='Textos de Ursula K. Le Guin'/><author><name>José Antonio Forzán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00349908771261226488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://1.bp.blogspot.com/_hLFyajH3Rl0/SNEHa7gOvHI/AAAAAAAAAW0/XBLT9ScEy5c/S220/forzi002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-6907239913266593357</id><published>2010-05-11T05:51:00.001-07:00</published><updated>2010-05-11T05:51:53.965-07:00</updated><title type='text'>Por aquello de la imagen...</title><content type='html'>&lt;object width="400" height="435"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true" /&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always" /&gt;&lt;param name="movie" value="http://vimeo.com/moogaloop.swf?clip_id=6747788&amp;amp;server=vimeo.com&amp;amp;show_title=1&amp;amp;show_byline=1&amp;amp;show_portrait=0&amp;amp;color=&amp;amp;fullscreen=1" /&gt;&lt;embed src="http://vimeo.com/moogaloop.swf?clip_id=6747788&amp;amp;server=vimeo.com&amp;amp;show_title=1&amp;amp;show_byline=1&amp;amp;show_portrait=0&amp;amp;color=&amp;amp;fullscreen=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always" width="400" height="435"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://vimeo.com/6747788"&gt;Barack Obama's amazingly consistent smile&lt;/a&gt; from &lt;a href="http://vimeo.com/user415024"&gt;Eric Spiegelman&lt;/a&gt; on &lt;a href="http://vimeo.com"&gt;Vimeo&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-6907239913266593357?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/6907239913266593357/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=6907239913266593357' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/6907239913266593357'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/6907239913266593357'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2010/05/por-aquello-de-la-imagen.html' title='Por aquello de la imagen...'/><author><name>José Antonio Forzán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00349908771261226488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://1.bp.blogspot.com/_hLFyajH3Rl0/SNEHa7gOvHI/AAAAAAAAAW0/XBLT9ScEy5c/S220/forzi002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-1853863098634747528</id><published>2010-05-05T13:47:00.000-07:00</published><updated>2010-05-05T13:48:41.856-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Semiótica'/><title type='text'>Umberto Eco: "Desgraciadamente, el futuro de Europa será Italia"</title><content type='html'>Después de la experiencia profesional, ¿qué hemos aprendido de la vida? Sobre esta premisa conversarán con Vicente Verdú destacadas personalidades de distintos ámbitos en esta serie de entrevistas que se publicarán mensualmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;VICENTE VERDÚ 25/04/2010 / El País&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se debate entre el odio visceral hacia los deportistas y el amor a sus nietos. A sus 78 años, el profesor sigue en plena forma. Con él arranca esta serie de entrevistas sobre las lecciones de la experiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La figura de Umberto Eco es tanto mayor cuanto más tiempo pasa. Y no sólo en sentido intelectual, sino que su cuerpo se ha multiplicado casi por dos, y hasta su peso, su apostura y su firmeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posee casi todos los atributos de las personas amables que nunca se olvidan y una conversación que mueve a la alegría y la risa con frecuencia. Con 38 honoris causa en su haber, confiesa que a menudo debe renunciar a la aceptación de otro más, en parte porque ya conoce de sobra la ceremonia, el laudatio y todos esos inconvenientes de la reverencia universitaria, pero también porque ¿para qué realizar fatigosos viajes que ni le ponen ni le quitan nada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hay excepciones. Y una fue Sevilla hace un par de meses. De siempre, dice, quiso conocer esta importante ciudad, y la cita que tenía concertada con la Universidad para el pasado noviembre coincidió, dice, "con que cogí una bronquitis tremenda, con mucha fiebre, y no pude viajar".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Mi mujer también quedó muy frustrada con aquella circunstancia y ahora, que retrasaron amablemente el acto, es ella la que no ha podido acudir. Pero volveremos. Sevilla es una ciudad maravillosa que siempre deseamos conocer".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuántos libros ha publicado Umberto Eco? Casi un sinfín entre ensayos y novelas. Desde su primer trabajo sobre santo Tomás de Aquino (El problema estético en santo Tomás de Aquino en 1956) hasta su última narración: La misteriosa llama de la reina Loana (2004).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nació en Alessandria, una ciudad italiana del Piamonte, el 5 de enero de 1932, y con sus 78 años impresiona el vigor mental y la arrolladora fuerza vital que imprime a sus respuestas, a sus críticas, sus reflexiones y sus ademanes. Lleva un sombrero que le otorga un carácter entre antiguo e intrigante inspector y se apoya en un bastón que, ateniéndonos a su brío, bien podría partir en la cabeza de un enemigo o de un tonto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La diversidad de sus trabajos, en la televisión, en las editoriales o en la universidad, y la capacidad mental para obtener oportunamente los puestos académicos a que aspiraba han contribuido a enriquecer su sabiduría, pero acaso fue, al revés, su extraordinaria condición de sabio la que ha inspirado una obra tan universal, conocida en medio centenar de idiomas y multiplicada por millones de ejemplares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezando por el principio… ¿Que cómo empecé la experiencia intelectual de mi vida? Pues mire, entré enseguida a trabajar, tras terminar en la universidad, en la televisión cuando la televisión estaba empezando, allá por 1954.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué hacía en la televisión? Era un funcionario en las oficinas, no salía en la pantalla, pero fue una experiencia enorme. Entonces se hacía todo en directo, así que podía ocurrir que también nosotros, los funcionarios, tuviéramos que ayudar si algo no funcionaba. Yo tenía entonces 22 años. Me acababa de licenciar en la Universidad de Turín y por un milagro me presenté a una oposición de televisión y la gané junto a otras personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿En Turín? No, en Milán. Lo gané junto a otras personas también bastante conocidas: una fue Gianni Vattimo, el filósofo, y la otra, Giulio Colombo, que ha sido director de L'Unità, etcétera. Y esto determinó, sin duda, mi interés por los problemas de la comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Su licenciatura en qué había sido? Sobre la estética medieval, algo completamente distinto. La televisión fue una experiencia muy importante para mí. No hice nada interesante, pero vi montones de cosas, porque la televisión en aquella época era un lugar en el que uno, al pasar por un pasillo, se podía encontrar a Ígor Stravinski o a Bertolt Brecht. A mí me ocurrió. Todo pasaba por allí... Después lo tuve que dejar, porque sólo observaba lo que pasaba, pero no hacía nada interesante y me fui a trabajar a la editorial Bompiani, que sigue siendo mi editor. Entre tanto, continuaba mis estudios y mis investigaciones, obtuve varios títulos universitarios, empecé a trabajar en editoriales y comencé a dar clases en la universidad, así que en 1975, cuando conseguí la plaza definitiva en Bolonia, dejé lo que estaba haciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y entonces se casó usted? Usted quiere saberlo todo. Verá: lo primero que hice antes en la editorial, donde luego dirigí las colecciones de filosofía, fue un gran libro ilustrado, La historia de las invenciones, que había que paginar… No sé si usted ha visto mis dos últimas diversiones, la Historia de la belleza y la Historia de la fealdad. Pues bien, resulta que al final de mi vida me he puesto a hacer lo mismo, libros ilustrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había allí un gran diseñador gráfico, Bruno Munari, que era uno de los más importantes diseñadores italianos del siglo. Un día llevó a un ayudante que vino a ser una diseñadora alemana que estudiaba historia del arte y, así, accidentalmente nos casamos. Lleva cincuenta años en Italia, pero continúa siendo alemana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y tuvo hijos? El año 1962 fue muy importante en mi vida, porque me casé, engendré a mi primer hijo, que nació al año siguiente, publiqué el libro que me dio más fama en esa época, Obra abierta, y murió mi padre. Así que de pronto me convertí en adulto, era yo el padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Estaba usted muy unido a su padre? Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Su padre, qué era? Un empleado en una empresa privada. Sí, teníamos una buena relación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y cuántos hermanos eran ustedes? Yo tengo una hermana. Y luego tuve dos hijos: un hijo y una hija. Mi hijo ha trabajado durante 12 años en Nueva York, en el mundo editorial. Ahora trabaja en la oficina de prensa de RBS en Roma y mi hija es arquitecta. Eso es todo. Ah, y tengo dos nietecitos, de nueve años y medio y de uno y medio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Que le gustan mucho? Ser abuelo es un trabajo maravilloso. Porque se tienen todos los placeres y las ventajas y ninguna responsabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro que sí. Publica, pues, 'Obra abierta', triunfa internacionalmente y después llega su otra gran obra de referencia, 'Apocalípticos e integrados', en la sociedad de masas. Apocalípticos e integrados quizá sea mi libro de ensayos más conocido en el mundo español, España e Hispanoamérica, no sé por qué. En realidad no era un proyecto. Como le he dicho, me interesaban los problemas de la comunicación de masas, la televisión, etcétera, y escribía ensayos en alguna revista. De repente convocaron la primera oposición para una cátedra de comunicación, oposición que no la ganó nadie porque en esa época no había una definición de lo que fuera comunicación de masas. Se presentó la gente más diversa: un sociólogo, un psicólogo, un historiador… Así que el tribunal ya no sabía bien lo que era un comunicador. Pero como para toda oposición hay que tener publicaciones, reuní todos esos ensayos de revista, que por casualidad se convirtieron en Apocalípticos e integrados. Y hay que decir que me ayudó mi editor, Valentino Bompiani, uno de los más célebres editores italianos junto con Mondadori. Como aquí Carlos Barral, personajes ya históricos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bompiani era más viejo y tenía una excepcional dote para inventar títulos. Por ejemplo, en el caso de Obra abierta, yo tenía entonces que hacer un libro para Einaudi, que me había pedido Calvino. Pero Bompiani me dijo: "¿Por qué no reúnes estos ensayos que ya tienes publicados?". "Yo tengo que escribir un libro para Einaudi", le dije. "¿Y cuándo lo harás?". "Necesito todavía cinco o seis años". Y atajó: "Mientras tanto, ¿por qué no reúnes estos ensayos desperdigados y los publicamos aquí?". No me gustaba publicar en la editorial en la que trabajaba, porque me parecía algo como de familia, pero ya que me lo pedía él… "¿Cómo lo titulo? ¿Forma e indeterminación de las poéticas contemporáneas?". "Está usted loco".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando ya reuní la colección de ensayos para Apocalípticos e integrados, me volvió a preguntar: "¿Cómo lo titula?". "Problemáticas de la comunicación de masas". "Está usted loco". Se fue a mirar el último ensayo, cortísimo, de tres páginas, que se titulaba Apocalípticos e integrados, y declaró: "El libro se titula así". Le dije: "Tenga en cuenta que no tiene que ver con los otros ensayos, habría que explicarlo". "Pues escribes una nueva introducción y lo explicas". Y escribí una introducción de 40 páginas que cambió todo el libro y lo convirtió en Apocalípticos e integrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y no le parece que ahora estamos en una fase igual, de 'Apocalípticos e integrados'? Un corte entre quienes defienden los valores perdidos y deploran el presente como una degeneración cultural y moral. Sí, eso mismo era un debate típico de aquella época en la que los filósofos, los intelectuales, todavía no conseguían comprender el mundo tecnológico de la comunicación, así que existía esta división entre los que hacían comunicación de masas y, digamos, los aristócratas intelectuales, que no la entendían. Pero hoy es distinto, porque los más aristócratas de los intelectuales entienden perfectamente estos problemas, usan Internet… Es, en todo caso, no una crítica desde fuera, sino desde dentro, de intelectuales que usan medios de masas, ven la televisión, usan el ordenador y pueden a la vez criticarlo. Así que me resultaría muy difícil decir hoy: "Usted es apocalíptico o usted es integrado".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esa queja de que ya la gente no se relaciona personalmente debido a la omnipresencia de Internet… Esa es la crítica que hacemos todos. Pero antes los apocalípticos eran los que criticaban y rechazaban. Hoy son los que critican, pero a la vez usan estas cosas, así que es un discurso interno: yo soy muy crítico con Wikipedia, porque contiene noticias falsas. Las hay también sobre mí, falsas y no falsas, pero utilizo Wikipedia, porque si no, no podría trabajar. Mientras escribo, por ejemplo, Tirso de Molina y no me acuerdo de cuándo nació, voy a Wikipedia y lo miro, en cambio antes tenía que coger la enciclopedia y tardaba media hora. Antes los apocalípticos no usaban estas cosas: escribían a mano con la pluma de ganso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y usted cree sobre sí mismo que ha tenido una percepción especialmente acertada de la sucesivas situaciones culturales? Mire, el profesor Vázquez da mañana un discurso sobre mí, y dice que he sido de los que han intentado comprender y criticar el momento en que vivimos. Formo parte de una generación para la que el presente era el ambiente natural: viajábamos en avión, en coche, veíamos televisión, mientras que toda una generación anterior veía la cultura como rechazo del presente. Se encerraban en su torre de marfil y no querían saber nada de lo que ocurría. Yo pertenezco a una generación que ha pensado que el intelectual tiene que hallarse comprometido con el presente y, por tanto, con todos sus aspectos. Tenemos respecto al presente, nosotros los jóvenes que no tenemos más que ochenta años, una actitud diferente de la de nuestros padres o de la de nuestros maestros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Ha echado de menos algo en su trayectoria profesional? ¿Habría querido hacer otra cosa en algún momento? Yo creo que mi generación ha sido muy afortunada, porque llegamos con 13 o 14 años al final de la guerra, nuestros hermanos mayores murieron o no pudieron acabar los estudios. Nosotros llegamos mientras había una expansión económica. Hemos tenido todo. Mi hijo y también los estudiantes más jóvenes no han tenido todas estas posibilidades. Nosotros hemos sido una generación que debería avergonzarse de lo afortunada que ha sido: nos han dado todas las posibilidades. Yo no puedo quejarme de nada; si acaso, de haber aprovechado mal todas estas posibilidades. Los que tenían diez años más que nosotros, o murieron o tuvieron una vida muy difícil. Esto explica también la tremenda paradoja por la que mi generación sigue estando en el poder: tendríamos que estar en el hospicio de los pobres ancianos, deberían estar en el poder los que tienen 30 o como mucho 40 años. Y no es que queramos estar en el poder, es que nos lo piden y estamos obligados… Estar en el poder no quiere decir ser jefe del Gobierno, sino director de la colección, director de la revista, de la editorial… Estamos condenados a quedarnos en el poder porque las generaciones siguientes no han tenido las oportunidades que nosotros hemos tenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora ya serían casi dos generaciones las que han pasado en blanco. Unos son los estudiantes del 68. Un momento muy difícil. Y los de después, peor todavía. Naturalmente, tengo estudiantes de 30 años que son buenísimos, son unos genios, pero el porcentaje es bajo. Nosotros, en un 80% hemos ocupado todos los espacios; estos los ocupan en un 30%. Produce una gran melancolía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sensación un poco de mala conciencia, también. Nosotros deberíamos estar tumbados en una hamaca leyendo y dando buenos consejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y cómo encuentra Italia actualmente con Berlusconi en el centro de todo? Antes se decía que el futuro de Europa sería Estados Unidos. Hoy, desgraciadamente, el futuro de Europa será Italia. La Italia de Berlusconi anuncia situaciones análogas en muchos otros países europeos: donde la democracia entra en crisis, el poder acaba en las manos de quien controla los medios de comunicación. Así es que no se preocupen por nosotros, preocúpense por ustedes mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y tiene usted alguna esperanza de que Internet sea una contribución democrática a la crisis democrática actual? Siempre digo que la televisión es buena para los pobres y mala para los ricos. Es decir, la televisión ha enseñado a todos los italianos a hablar italiano, los que no tenían escuelas aprendieron por televisión dónde estaba India… En cambio, los que tenían escuelas, al ver la televisión se vuelven más estúpidos, así que la televisión es buena para los pobres y mala para los ricos. Pero no ricos en sentido económico, nosotros somos los ricos. Y lo mismo ocurre con Internet: en ciertos países, como China, es un instrumento fundamental para poder pasar informaciones y noticias que de otro modo no llegarían. En otros países donde estas noticias pueden llegar, puede ser una forma de encerrar a los jóvenes en una soledad totalmente virtual, fuera de la realidad. Pero Internet no es una sola cosa, es muchas cosas. Es como un libro: ¿un libro es bueno o malo? Si pone Mein Kampf es malo, si pone La Biblia es bueno. Y lo mismo Internet: es un instrumento que en muchos casos ha cambiado nuestra vida, nuestra capacidad de documentación, de comunicación, etcétera. Y en otros casos se presta a difundir noticias falsas. Uno nunca sabe si lo que le llega a través de Internet es verdadero o falso. Esto no ocurre con los periódicos o con los libros, porque más o menos uno sabe que El País es algo distinto a Abc, que Le Figaro es algo distinto a Libération. Y según el periódico que compra, sabe cuál es la posición del periódico, y se fía o no se fía. Y lo mismo los libros: si uno ve que un libro es de Mondadori o de Columbia University, se piensa que alguien quizá ha elegido este libro y ha impedido que se publicaran otras cosas, pero si ve un editor extraño, no puede saberse nada de antemano. Con Internet no se sabe nunca quién habla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y no pasará eso en Internet también, que habrá marcas, o editoriales, lugares de confianza? No, porque cualquiera puede conectarse: yo, usted o un señor X que está loco, mientras que este señor X no puede montar una editorial o un periódico, necesita gentes que le apoyen. Hay filtros sociales: antes de que alguien haga un periódico están los que le dan dinero, los periodistas… Hay filtros: a través del que le da el dinero, de los periodistas, sabemos que es fascista, o comunista… En cambio, con Internet, el señor Fulano no se sabe quién es. Usted y yo, que somos personas de cierta cultura, podemos darnos cuenta muchas veces de si el que hace el sitio de Internet está loco o no, pero si es un sitio sobre física nuclear, usted no se da cuenta, y yo tampoco. Así que imagine a los jóvenes que utilizan Internet en la escuela y pueden encontrar un sitio racista, un sitio negacionista… Y no saben hasta qué punto creerlo o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué piensa de esta oleada que proclama la bondad del saber de las muchedumbres, las fuentes abiertas, el pensamiento compuesto por los muchos que acuden a la Red? Ya se lo he dicho: Internet es como los libros, puede haber libros buenos y malos. Por ejemplo: en política, hoy, en Italia, con una crisis de los partidos, se están creando zonas que en italiano se llaman de sociedad civil, que se manifiestan, pero que no son de un partido. Todos estos se comunican a través de Internet, y pueden reunir a 300.000 personas. En este sentido, Internet se convierte en un instrumento muy importante de libertad. De igual modo, un joven, desde su casa, va a dar con un sitio en el que le dicen que el Holocausto nunca tuvo lugar, o con un sitio pornográfico. El último artículo que he escrito dice: "Busquemos en Internet a Padre Pío"; reflejaba los 1.400.000 sitios en que aparecía este nombre. Busquemos a Jesús: 3.500.000. Busquemos porno: 130.000.000. Porno gana por 100 veces a Jesucristo. ¿Qué hacemos frente a esta inmensidad de mensajes? Por un lado, Internet puede ser un instrumento de liberación para los jóvenes chinos que consiguen decir cosas que el régimen impide que se digan, pero del mismo modo puede estar corrompiendo por la abundancia de mensajes sexuales que les llegan. Antes, el político medio entendía el sexo como un momento de descanso: cuando había ganado la batalla de Austerlitz… ¿Pero con quién practicaba el sexo? Con la condesa Castiglione, con Sarah Bernhardt, con mujeres que valían la pena. Ahora estos políticos no lo entienden como un descanso después del trabajo, sino como lugar del trabajo, y se conforman con putillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Piense en la historia de los sacerdotes: antes el sacerdote vivía en la rectoría y sólo veía al ama de llaves, fea y con bigote, y leía L'Osservatore Romano. Ahora ve la televisión todas las tardes y ve senos, culos, y luego decimos que se convierte en pedófilo. El pobre diablo tiene ante sí una serie de provocaciones. El pobrecillo tiene que ver todas las noches en la televisión pública cosas que antes… Y lo mismo ocurre en el mundo político: es toda una degeneración. Y lo mismo Internet: son los que ven los 130.000.000 de sitios pornográficos en lugar de los 3.000.000 de sitios sobre Jesús.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá en este ascenso de los movimientos sociales que hemos dicho se esté fraguando el germen de una democracia distinta, porque ¿cómo seguir soportando la idea de que un Gobierno sea elegido para cuatro años y que durante esos cuatro años no se les pueda despedir, tal como si hubieran sacado una plaza de funcionarios? Desde luego no hemos reflexionado lo suficiente sobre el hecho de que hemos llegado al final de la democracia representativa. Cuando en Estados Unidos vota sólo el 50% de los ciudadanos, y uno debe elegir entre dos candidatos, es elegido con el 25%. Candidatos que no son elegidos por el pueblo, sino por la organización interna. ¿A quién representa este candidato? ¿A cuántos ciudadanos representa? ¿Cuál es la diferencia con el sistema soviético, en el que el Sóviet Supremo elegía tres candidatos, luego discutían y elegían a uno? Que en Estados Unidos existe el control de la sociedad civil, los lobbies, las organizaciones culturales y religiosas, industriales, hay una serie de poderes que controla el poder central, y que en la Rusia estalinista no existía. Pero no es una democracia representativa. Estamos llegando a una crisis trágica de la democracia: seguimos simulando que existe la democracia representativa y que soy yo, el ciudadano, el que elige a mis representantes, pero no es cierto. El nacimiento de estos movimientos sociales fuera de los partidos, que en Italia se llaman los Violetas y se reúnen vía Internet, pueden ser el futuro, o la corrección de una democracia representativa en crisis. Así que yo no soy de los que dicen que se cierre Internet. Habrá que ver qué pasa. Igual que Italia fue el laboratorio del fascismo, que luego copió España, en este momento es el laboratorio del berlusconismo, y habrá que ver qué pasa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y cómo definiría el berlusconismo, que según usted será el destino de Europa? Es un peronismo europeo, aunque no ha llevado al Gobierno a una actriz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Prepara ahora un ensayo o una novela? Una novela, pero yo no hablo nunca de mis novelas. Como El péndulo de Foucault me llevó ocho años, la última novela me llevará otros tantos contando desde la aparición de La misteriosa llama de la reina Loana, en 2004.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y cómo es que escogió la novela? Le iba bien con el ensayo, ¿cuál fue la razón que le llevó a escribir 'El nombre de la rosa'? Es una pregunta que muchos me han hecho, y no tengo una respuesta, así que he dado diez respuestas distintas y todas verdaderas. Uno: porque me apetecía. ¿Por qué haces el amor con esa mujer? Porque te apetece. Sin más explicaciones. Dos: porque siempre me ha gustado narrar, solo que le contaba historias a mis hijos, y cuando crecieron se las conté a algún otro. Porque siempre he contado historias. También mis ensayos son narrativos. Porque en 1975 conseguí la cátedra y no podía desear nada más en la vida. Tenía la cátedra, mis libros se traducían a varias lenguas, y ¿qué hago ahora? Entonces se me ocurrió responder a un nuevo desafío, hacer algo nuevo. Porque un día vino a verme una amiga y me dijo que estaba preparando una colección de novelas policiacas escritas por no narradores: se lo estaba pidiendo a políticos, sociólogos… Todos libros de cien páginas. Yo le dije que no, que no podía escribir un libro policiaco; en primer lugar porque no sé escribir los diálogos; además, si tuviera que escribir un libro sería una locura medieval y tendría 500 páginas. Llegué a casa y empecé a redactar una lista de nombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La otra respuesta es que tenía casi 50 años. A los 50, los señores dejan plantada a la mujer y se fugan con una bailarina. Yo, en cambio, escribí una novela: menos dispendioso y menos pecaminoso. Las razones son infinitas y ninguna. La única es esta: mire la línea de mi vida, llega hasta aquí, se para y vuelve a empezar. ¿Qué quiere decir esto? Que aquí tuve un accidente, perdí la memoria y empecé una nueva existencia; o que aquí dejé de ser sólo un profesor y empecé a ser un novelista, a ganar más dinero, y mi vida cambió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y con qué ha recibido más satisfacciones, con las novelas o con los ensayos? No lo sé. Obviamente, mis ensayos vendían 10.000 copias, y las novelas, 1.000.000. Pago más impuestos escribiendo novelas que escribiendo ensayos, pero la satisfacción… No lo sé, ahora se publican muchos libros sobre mí. Algunos, sobre mi actividad narrativa, y otros, sobre mí. Algunos me hacen enfadar, porque parece que no han entendido nada; pero no sé si me producen más placer los unos o los otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y en Italia se encuentra bien como intelectual? ¿Se considera altamente respetado? Bueno, no me lanzan huevos cuando hablo… pero me aprecian mucho más en Francia, Alemania, Estados Unidos o España que en Italia. Esto es obvio, normal. Los franceses, por ejemplo, se creen que culturalmente son los mejores del mundo y en cuanto alguien les gusta deciden que es francés. Han decidido que Leonardo es francés, Modigliani es francés, Picasso es francés, y a mí me consideran francés. Y debo decir que en Francia gozo de una popularidad conmovedora, también porque el primer país extranjero al que fui, con 20 años, fue Francia. Me enamoré de París y me ocurre un fenómeno extraño: si estoy en Milán, en el tren, y alguien me dice: "Mira, Umberto Eco", me fastidia un poco, porque preferiría estar tranquilo, solo. Cuando esto me pasa en la plaza de la Sorbona, soy feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Ha vivido en Francia? Tengo una casa en París y voy de vez en cuando. No he vivido nunca más de un mes o dos. Yo creo que por lo menos la mitad de los franceses creen que soy francés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y cómo se encuentra de salud? ¿También le interesa esto? Me duele la rodilla y tengo hiperglucemia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Se cuida? Sí, bebo sólo whisky, que no tiene azúcar. El doctor dice que es peor que beba, pero no tiene azúcar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y desde cuándo lleva bastón? Desde hace un año, para la rodilla. Tengo un dolor en el menisco por la pérdida del cartílago. Yo digo: Delenda cartilago, ¿Comprende? Como Delenda Cartago. Pero toda mi vida, mi sueño fue andar con un bastón. Así que ahora tengo cuatro bastones: uno del XIX, este napolitano y dos más. Estoy encantado de llevar bastón: los coches se paran; si se te cae algo al suelo, te lo recogen. Yo pensaba siempre, cuando era joven, que me gustaría salir de casa e ir hasta el bar con un bastón y que en la puerta de todas las tiendas la gente me saludara y me dijera: "¿Cómo está, profesor?". Es maravilloso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿No ha hecho deporte? Sólo natación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pero le ha gustado el fútbol? No, no. Caminar, siempre. En Nueva York me hacía 60 manzanas. Ahora no. Ahora paso tres meses al año nadando. De los demás deportes, nada. Odio a los deportistas, espero que se maten todos entre sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pero el fútbol, hablando de asuntos de masas, nunca le ha interesado? No, no. En mi juventud fui campeón de auto-gol. Tengo los pies planos. Mis compañeros de clases jugaban el partido y yo preparaba los carteles, pero no participaba. Y muchos que han hecho deporte se han muerto diez años antes que yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y pintaba? Dibujos. Por diversión. Y toqué también la flauta, pero ahora me duelen los pulgares. Por lo demás, nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, tiene muchas satisfacciones más. Los nietos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-1853863098634747528?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/1853863098634747528/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=1853863098634747528' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/1853863098634747528'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/1853863098634747528'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2010/05/umberto-eco-desgraciadamente-el-futuro.html' title='Umberto Eco: &quot;Desgraciadamente, el futuro de Europa será Italia&quot;'/><author><name>José Antonio Forzán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00349908771261226488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://1.bp.blogspot.com/_hLFyajH3Rl0/SNEHa7gOvHI/AAAAAAAAAW0/XBLT9ScEy5c/S220/forzi002.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-8011779568621884273</id><published>2010-04-19T08:55:00.000-07:00</published><updated>2010-04-19T08:55:48.976-07:00</updated><title type='text'>PIXELS by PATRICK JEAN ~FullHD~</title><content type='html'>&lt;object style="background-image:url(http://i1.ytimg.com/vi/d0dE23jVLXw/hqdefault.jpg)" width="480" height="295"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/d0dE23jVLXw&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/d0dE23jVLXw&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1" width="480" height="295" allowscriptaccess="never" allowfullscreen="true" wmode="transparent" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-8011779568621884273?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/8011779568621884273/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=8011779568621884273' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/8011779568621884273'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/8011779568621884273'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2010/04/pixels-by-patrick-jean-fullhd.html' title='PIXELS by PATRICK JEAN ~FullHD~'/><author><name>José Antonio Forzán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00349908771261226488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://1.bp.blogspot.com/_hLFyajH3Rl0/SNEHa7gOvHI/AAAAAAAAAW0/XBLT9ScEy5c/S220/forzi002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-5126211687143469599</id><published>2009-11-30T05:28:00.001-08:00</published><updated>2009-11-30T05:28:56.482-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Semiótica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nuevas tecnologías'/><title type='text'>¡Umberto Eco masacra Google!</title><content type='html'>&lt;h1&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana; font-size: 13px; font-weight: normal; "&gt;No se puede negar. &lt;a href="http://www.twitter.com/" target="_blank" title="Twitter"&gt;Twitter&lt;/a&gt; está en la cresta de la ola y es una de las pocas redes sociales que marcan tendencia en todo lo que respecta a Social Media. La &lt;a href="http://uberblogged.com/socialmedia/marcas-y-empresas-en-twitter-en-una-lista/" target="_self"&gt;incorporación de “listas” a su servicio&lt;/a&gt; generó miles de opiniones, en su mayoría positivas, y de nuevo la empresa del pajarito se alzó con un triunfo más en materia de innovación en experiencia de usuario.&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Sin embargo, las listas parece que no son un cuento particular de esta modernidad, ni una &lt;a href="http://www.consumer.es/web/es/tecnologia/internet/2008/05/21/176402.php" target="_blank" title="Las listas de Internet"&gt;enfermedad exclusiva de los blogs&lt;/a&gt; de Internet. La versión digital de la afamada revista alemana &lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;SPIEGEL&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; se ha dado el lujo de entrevistar, nada más ni nada menos, que a &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Umberto_Eco" target="_blank"&gt;Umberto Eco&lt;/a&gt;, el exitoso novelista y semiólogo italiano, autor de &lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;“El Nombre de la Rosa”&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;“El Péndulo de Foucalt”&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, entre otros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;En esta entrevista, Eco &lt;a href="http://www.spiegel.de/international/zeitgeist/0,1518,659577-2,00.html" target="_blank" title="Spiegel interview with Umberto Eco"&gt;habla del lugar que ocupan las listas en la historia cultural&lt;/a&gt;, por qué les resultan tan atractivas a los seres humanos y sobre cómo &lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;las listas de Google no son de confiar&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. A continuación, mi traducción de la charla:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;h2&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;“Nos gustan las listas porque no queremos morir”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-fareast-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;img border="0" width="342" height="238" id="_x0000_i1025" src="http://uberblogged.com/wp-content/uploads/2009/11/umberto_eco-300x209.jpg" style="margin-bottom:5px;margin-left:5px;margin-right:5px;margin-top:5px" alt="umberto eco 300x209 Umberto Eco habla de listas ¿Les suena?" class="size-medium wp-image-785 alignleft" title="umberto_eco" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;SPIEGEL: Señor Eco, usted está considerado como uno de los más grandes eruditos del mundo y ahora está abriendo una &lt;a href="http://www.louvre.fr/llv/exposition/liste_expositions.jsp?bmLocale=en" target="_blank" title="Exhibitions|Louvre Museum"&gt;exhibición en el Louvre&lt;/a&gt;, uno de los museos más importantes del mundo. Los tópicos de su exhibición suenan un poco a lugar común, sin embargo: la naturaleza esencial de las listas, poetas que listan cosas en sus trabajos y pintores que acumulan cosas en sus pinturas. ¿Por qué eligió estos tópicos?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Umberto Eco:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt; La lista es el origen de la cultura. Es parte de la historia del arte y la literatura. ¿Qué es lo que quiere la cultura? Quiere hacer que la infinidad sea comprensible. También quiere crear orden — no siempre, pero con frecuencia. ¿Y cómo uno, como ser humano, se enfrenta a la infinidad? ¿Cómo intenta uno comprender lo incomprensible? A través de listas, catálogos, a través de colecciones en museos y mediante enciclopedias y diccionarios. Existe un encanto por ennumerar con cuántas mujeres se acostó Don Giovanni: fueron 2.063, de acuerdo al libretista de Mozart, Lorenzo da Ponte. También tenemos listas completamente prácticas — la lista del supermercado, el testamento, el menú — que también son logros culturales en sí mismos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;SPIEGEL: ¿Debería la persona culta ser entendida como un custodio que busca imponer orden en los lugares donde el caos prevalece?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Eco:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt; La lista no destruye la cultura; la crea. Donde quiera que usted mire en la historia cultural, encontrará listas. De hecho, existe una selección vertiginosa: listas de santos, ejércitos y plantas medicinales, o de tesoros y títulos de libros. Piense en la naturaleza de las colecciones del siglo 16. Mis novelas, por cierto, están llenas de listas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;SPIEGEL: Los contadores hacen listas, pero también se las puede encontrar en los trabajos de Homero, James Joyce y Thomas Mann.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Eco:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt; Sí. Pero ellos, por supuesto, no son contadores. En “Ulises”, James Joyce describe cómo su protagonista, Leopold Bloom, abre sus cajones y encuentra todas las cosas que hay en ellos. Yo veo esto como una lista literaria, y dice mucho acerca de Bloom. O tomemos a Homero, por ejemplo. En la “Ilíada”, intenta transmitir una impresión del tamaño del ejército griego. Primero utiliza símiles: “Como cuando un gran incendio en el bosque arde furiosamente en la cima de una montaña y su luz se puede ver desde lejos, aún así, mientras marchan, el reflejo de su armadura destella hacia el firmamento.” Pero no está satisfecho. No puede encontrar la metáfora adecuada, y le ruega a la musa que lo ayude. Entonces se le ocurre la idea de nombrar muchos, muchos generales y sus naves.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;SPIEGEL: Pero al hacer esto, ¿no se está apartando de la poesía?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Eco:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt; En un primer momento, pensamos que una lista es primitiva y típica de las culturas tempranas, las cuales no tenían un concepto exacto del universo y por lo tanto estaban limitadas a listar las características que podían nombrar. Pero, en la historia de la cultura, la lista ha prevalecido una y otra vez. No es bajo ningún concepto una expresión de las culturas primitivas. Una imagen muy clara del universo existió en la Edad Media, y había  listas. Una nueva visión global basada en la astronomía predominó durante el Renacimiento y el Barroco. Y había listas. Y la lista ciertamente prevalece en la era posmoderna. Tiene una magia irresistible.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;SPIEGEL: ¿Pero por qué Homero lista a todos esos guerreros y sus naves si sabe que nunca podría nombrarlos a todos?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Eco:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt; El trabajo de Homero golpea una y otra vez el topos de lo inexpresable. La gente siempre hará eso. Siempre hemos estado fascinados por el espacio infinito, por las estrellas sin fin y por las galaxias sobre galaxias. ¿Cómo se siente una persona cuando mira al cielo? Piensa que no le alcanzan los idiomas para describir lo que ve. No obstante, la gente jamás ha dejado de describir el cielo, simplemente listando lo que ven. Los enamorados están en la misma posición. Experimentan una deficiencia en el lenguaje, una escasez de palabras para expresar sus sentimientos. ¿Pero los enamorados alguna vez dejaron de intentarlo? Crean listas: tus ojos son tan hermosos, y también tu boca, y tu cuello… Podríamos entrar en grandes detalles.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;SPIEGEL: ¿Por qué perdemos tanto tiempo intentando completar cosas que realísticamente no pueden ser completadas?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Eco:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt; Tenemos un límite, un límite muy desalentador y humillante: la muerte. Por eso es que nos gustan todas las cosas que presumimos no tienen límite y, por lo tanto, ningún final. Es una forma de escapar de los pensamientos sobre la muerte. Nos gustan las listas porque no queremos morir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span id="more-782"&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;SPIEGEL: En su exhibición en el Louvre, también estará mostrando trabajos derivados de las artes visuales, tales como naturaleza muerta. Pero estas pinturas no tienen marcos, ni límites, y no pueden representar más allá de lo que ya están representando.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Eco:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt; Al contrario, la razón por la que nos gustan tanto es porque creemos que somos capaces de ver mucho más en ellos. Una persona contemplando una pintura siente la necesidad de abrir el marco y ver como lucen las cosas a la izquierda y a la derecha de la pintura. Esta clase de pintura es verdaderamente una lista, un recorte de infinidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;SPIEGEL: ¿Por qué éstas listas y acumulaciones son tan particularmente importantes para usted?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Eco:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt; La gente del Louvre me planteó si  me gustaría curar una exhibición allí, y me pidieron de crear un programa de eventos. La simple idea de trabajar en un museo era muy atractiva para mí. Estuve solo allí recientemente, y me sentí como un personaje de una novela de Dan Brown. Era al mismo tiempo fantasmagórico y maravilloso. De inmediato me di cuenta que la exhibición se enfocaría en las listas. ¿Por qué estoy tan interesado en el tema? Sinceramente no sé. Me gustan las listas por la misma razón que a otra gente le gusta el fútbol o la pedofilia. Las personas tienen sus preferencias.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;SPIEGEL: Igual, usted es famoso por tener la capacidad de explicar sus pasiones…&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Eco:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt; … pero no para hablar de mí mismo. Mire, desde la época de Aristóteles, hemos estado intentando definir las cosas basándonos en su esencia. ¿La definición de hombre? Un animal que actúa de manera deliberada. Ahora, le llevó 80 años a los naturalistas para que se les ocurriera la definición de un ornitorrinco. Les fue extremadamente difícil describir la esencia de este animal. Vive bajo el agua y en la tierra; pone huevos pero es un mamífero. ¿Cómo fue la descripción? Fue una lista, una lista de características.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;SPIEGEL: Una definición podría ser posible con un animal más convencional.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Eco:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt; Quizás, ¿pero eso haría interesante al animal? Piense en un tigre, al cual la ciencia lo describe como un depredador. ¿Cómo una madre describiría un tigre a su niño? Probablemente usando una lista de características: el tigre es grande, es un gato, amarillo, a rayas y es fuerte. Sólo un químico se referiría al agua como H2O. Pero yo digo que es líquida y transparente, que la bebemos y que podemos lavarnos con ella. Ahora finalmente puede ver de lo que estoy hablando. La lista es la marca de una sociedad altamente avanzada y culta porque una lista nos permite cuestionarnos las definiciones esenciales. La definición esencial es primitiva comparada con la lista.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;SPIEGEL: Pareciera que lo que usted está diciendo es que deberíamos dejar de definir las cosas y que progreso, en realidad, solamente significaría contar y listar cosas.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Eco:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt; Puede ser liberador. El Barroco fue una era de listas. De repente, todas las definiciones escolásticas que se habían hecho en las eras anteriores ya no fueron válidas. La gente intentó ver el mundo desde una perspectiva diferente. Galileo describió nuevos detalles acerca de la luna. Y, en el arte, las definiciones establecidas fueron literalmente destrozadas y el rango de tópicos fue tremendamente expandido. Por ejemplo, veo las pinturas del Duque Barroco como listas: la naturaleza muerta con todas esas frutas y las imagenes de los opulentos armarios de curiosidades. Las listas pueden ser anarquistas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;SPIEGEL: Pero usted también dijo que las listas pueden establacer un orden. ¿Entonces, aplican tanto como anarquía y como orden? Eso haría que la Internet, y las listas que el motor de búsqueda Google crea, fueran perfectas para usted.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Eco:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt; Si, en el caso de Google, ambas cosas convergen. Google hace una lista, pero al minuto que miro mi lista generada por Google, ya ha cambiado. Estas listas pueden ser peligrosas — no para gente vieja como yo, que ya hemos adquirido el conocimiento de otra forma, sino para la gente joven, para quienes Google es una tragedia. Las escuelas deberían enseñar el arte supremo de cómo ser discriminativo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;SPIEGEL: ¿Está diciendo que los maestros deberían instruir a los alumnos a diferenciar el bien del mal? Si esto es así ¿cómo deberían hacerlo?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Eco:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt; La educación debería regresar a la forma que era en los talleres del Renacimiento. Allí, los maestros no necesariamente habían sido capaces de explicar a sus alumnos por qué una pintura era buena en términos teóricos, pero sí lo hacían en formas más prácticas. Mire, así es como se puede ver su dedo, y esto es cómo debe verse. Mire, esta es una buena mezcla de colores. El mismo enfoque debería ser usado en la escuela cuando hablamos de la Internet. El  maestro debería decir: “Elijan cualquier tema antiguo, podría ser la historia de Alemania o la vida de las hormigas. Busquen 25 páginas web diferentes y, por comparación, traten de diferenciar cuál de ellas tiene buena información.” Si 10 páginas describen la misma cosa, puede ser un signo de que la información estampada allí es correcta. Pero también puede ser un signo de que algunos sitios meramente han copiado los errores de otros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;SPIEGEL: Usted mismo es más proclive a trabajar con libros, y usted posee una biblioteca de 30.000 volúmenes. Es probable que no funcione sin una lista o sin un catálogo.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Eco:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt; Me temo que, en este momento, deben ser unos 50.000 libros. Cuando mi secretaria quizo catalogarlos, le pedí que no lo hiciera. Mis intereses cambian constantemente, al igual que mi biblioteca. A propósito, si usted cambia constantemente sus intereses, su biblioteca constantemente dirá algo diferente sobre usted. Además, aún sin un catálogo, estoy obligado a recordar mis libros. Tengo un pasillo para literatura que mide 70 metros de largo. Paso por allí varias veces al día, y me siento bien cuando lo hago. Cultura no significa saber cuando murió Napoleón. Cultura significa saber cómo puedo averiguarlo en dos minutos. Por supuesto, hoy en día puedo encontrar esta clase de información en la Internet en un santiamén. Pero, como ya dije, nunca se sabe con la Internet.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;SPIEGEL: Usted incluye una linda lista del filósofo francés Roland Barthes en su nuevo libro, “El Vértigo de las Listas”. Él lista las cosas que le gustan y las que no. A él le encantan la ensalada, la canela, el queso y las especias. Detesta a los ciclistas, a las mujeres con pantalones largos, los geranios, las frutillas y el clavicordio. ¿Qué hay de usted?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Eco:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt; Sería un tonto si contestara eso; significaría inmovilizarme. Estuve fascinado con Stendhal a los 13 y con Thomas Mann a los 15 y, a los 16, amé a Chopin. Luego pasé mi vida conociendo al resto. Ahora mismo, Chopin está de nuevo en la cima. Si usted interactúa con cosas en su vida, verá que todo se encuentra en constante cambio. Y si nada cambia, usted es un idiota.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Entrevista realizada por Susanne Beyer y Lothar Gorris&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-5126211687143469599?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/5126211687143469599/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=5126211687143469599' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/5126211687143469599'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/5126211687143469599'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2009/11/umberto-eco-masacra-google.html' title='¡Umberto Eco masacra Google!'/><author><name>José Antonio Forzán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00349908771261226488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://1.bp.blogspot.com/_hLFyajH3Rl0/SNEHa7gOvHI/AAAAAAAAAW0/XBLT9ScEy5c/S220/forzi002.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-7755015936814138768</id><published>2009-08-27T08:09:00.001-07:00</published><updated>2009-08-27T08:09:43.209-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento'/><title type='text'>El hombre invisible - G.K. Chesterton</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS'; color: rgb(0, 0, 51); font-size: 13px; "&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            En la fresca penumbra azul, una confitería de Camden Town, en la esquina de dos empinadas calles, brillaba como brilla la punta del cigarro encendido. Como la punta de un castillo de fuegos artificiales, mejor dicho, porque la iluminación era de muchos colores y de cierta complejidad, quebrada por variedad de espejos y reflejada en multitud de pastelillos y confituras doradas y de vivos tonos. Los chicos de la calle pegaban la nariz al escaparate de fuego, donde había unos bombones de chocolate. Y la gigantesca tarta de boda que aparecía en el centro era blanca, remota, edificante, como un Polo Norte digno de ser engullido. Era natural que este arco iris de tentaciones atrajera a toda la gente menuda de la vecindad que andaba entre los diez y los doce años. Pero aquel ángulo de la calle ejercía también una atracción especial sobre gente algo más crecida; en efecto: un joven de hasta veinticuatro años al parecer estaba también extasiado ante el escaparate. También para él la confitería ejercía un singular encanto; pero encanto que no provenía precisamente del chocolate, aunque nuestro joven estaba lejos de mirar con indiferencia esta golosina.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Era un hombre alto, corpulento, de cabellos rojizos, de cara audaz y de modales un tanto descuidados. Llevaba bajo el brazo una abultada cartera gris, y en ella dibujos en blanco y negro, que venía vendiendo con éxito vario a los editores desde el día en que su señor tío -un almirante- le había desheredado por razón de sus ideas socialistas, tras una conferencia pública que dio el joven contra las teorías económicas recibidas. Llamábase John Turnbull Angus.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Se decidió a entrar, atravesó la confitería y se  dirigió al cuarto interior -especie de fonda y , pastelería- y al pasar saludó, descubriéndose un  poco, a la damita que atendía al público. Era ésta una muchacha elegante, vivaz, vestida de negro, morena, de lindos colores y de ojos negros. Tras el intervalo habitual, la muchacha siguió al joven al cuarto interior para ver qué deseaba.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Él deseaba algo muy común y corriente:      &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Haga el favor de darme -dijo con precisión- un bollo de a medio penique y una tacita de café solo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Y antes de que la muchacha se volviera a otra parte, añadió:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Y también quiero que se case usted conmigo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            La damita contestó, muy altiva:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Ése es un género de burlas que yo no consiento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            El rubio joven levantó con inesperada gravedad sus ojos grises, y dijo:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Real y verdaderamente, es en serio, tan en serio como el bollo de a medio penique; y tan costoso como el bollo: se paga por ello. Y tan indigesto como el bollo: hace daño.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            La joven morena, que no había apartado de él los ojos, parecía estarle estudiando con trágica minuciosidad. Al acabar su examen, había en su rostro una como sombra de sonrisa; se sentó en una silla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -¿No cree usted -observó Angus con aire distraído- que es una crueldad comerse estos bollos de a medio penique? ¡Todavía pueden llegar a bollos de a penique! Yo abandonaré estos brutales deportes en cuanto nos casemos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            La damita morena se levantó y se dirigió a la ventana, con evidentes señales de preocupación, pero no disgustada. Cuando al fin volvió la cara con aire resuelto, se quedó desconcertada al ver que el joven estaba poniendo sobre su mesa multitud de objetos y golosinas que había en el escaparate: toda una pirámide de bombones de todos colores, varios platos de bocadillos y los dos frascos de ese misterioso oporto y ese misterioso jerez que sólo sirven en las pastelerías. Y en medio de todo ello había colocado el enorme bulto de aquella tarta espolvoreada de azúcar, que era el principal ornamento del escaparate.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Pero, ¿qué hace usted?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Mi deber, querida Laure -comenzó él.        &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -¡Oh, por Dios¡ Pare, pare: no me hable usted así. ¿Qué significa todo esto?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Un banquete ceremonial, Miss Hope.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -¿Y eso? -dijo ella, impaciente, señalando la montaña de azúcar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Eso es la tarta de bodas, señorita Angus -contestó el joven.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            La muchacha le arrebató la tarta y la volvió a su sitio de honor; después volvió adonde estaba el joven, y, poniendo sobre la mesita sus elegantes codos, se quedó mirándolo cara a cara, aunque no con aire desfavorable, sí con evidente inquietud.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Y ¿no me da usted tiempo de pensarlo? preguntó.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -No soy tan tonto -contestó él-. -¡Tanta es mi humildad cristiana!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Ella seguía contemplándole; pero ahora, tras la máscara de su sonrisa, había una creciente gravedad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Mr. Angus -dijo con firmeza-; basta de niñerías: no pase un minuto más sin que usted me oiga. Tengo que decirle algo de mí misma.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -¡Encantado! -replicó Angus gravemente- y ya que está usted en ello, también debería. usted decirme algo sobre mí mismo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Ea, calle usted un poco y escuche. No es nada de que tenga yo que avergonzarme ni entristecerme siquiera. Pero, ¿qué diría usted si supiera que es algo que, sin ser cosa mía, es mi pesadilla constante?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -En tal caso -dijo. seriamente el joven-, yo  le aconsejo a usted que traiga otra vez la tarta de boda.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Bueno, ante todo, escuche usted mi historia  -insistió Laure-. Y, para empezar, le diré que  mi padre era propietario de la posada «El Pez Rojo», en Ludbury, y era yo quien servía en el bar a la parroquia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Ya decía yo -interrumpió él- que había no sé qué aire cristiano en esta confitería.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Ludbury es un triste soñoliento agujero de los condados del Este, y la única gente que aparecía por «El Pez Rojo» era, amén de uno que otro viajante, de lo más abominable que usted haya visto, aunque usted no ha visto eso jamás. Quiero decir que eran unos haraganes, bastante acomodados para no tener que ganarse la vida, y sin más quehacer que pasarse el día en las tabernas y en apuestas de caballos, mal vestidos, aunque harto bien para lo que eran. Pero aun estos jóvenes pervertidos aparecían poco por casa, salvo un par de ellos que eran habituales, en todos los sentidos de la palabra. Vivían de su dinero y eran ociosos hasta decir basta, y excesivos en el vestir. Con todo, me inspiraban alguna lástima, porque se me figuraba que sólo frecuentaban nuestro desierto establecimiento a causa de cierta deformidad que cada uno de ellos padecía; esas leves deformidades que hacen reír precisamente a los burlones. Más que verdadera deformidad, se trataba de una rareza. Uno de ellos era de muy baja estatura, casi enano, o por lo menos parecía «jockey», aunque no en la cara y lo de más; tenía una cabezota negra y una barba negra muy cuidada, ojos brillantes, de pájaro; siempre andaba haciendo sonar las monedas en el bolsillo; usaba una gran cadena de oro, y siempre se presentaba tan ataviado a lo gentleman, que claro se veía que no lo era. Aunque ocioso, no era un tonto; hasta tenía un talento singular para todas las cosas inútiles; improvisaba juegos de manos, hacía arder quince cerillas a un tiempo como un castillo de artificio, cortaba un plátano o una cosa así en forma de bailarina... Se llamaba Isidore Smythe. Todavía me parece verle, con su carita trigueña, acercarse al mostrador y formar con cinco cigarrillos la figura de un canguro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            El otro era más callado y menos notable, pero me alarmaba más que el pequeño Smythe. Era muy alto y ligero, de cabellos claros, nariz aguileña, y tenía cierta belleza, aunque una belleza espectral, y un bizqueo de lo más espantoso que pueda darse. Cuando miraba de frente, no sabía uno dónde estaba uno mismo o qué era lo que él miraba. Yo creo que este defecto le amargaba un poco la vida al pobre hombre; porque, en tanto que Smythe siempre andaba luciendo sus habilidades de mono, James Welkin (que así se llamaba el bizco) nunca hacía más que empinar el codo en el bar y pasear a grandes trancos por los cenicientos llanos del contorno. Pero creo que también a Smythe le dolía sentirse tan pequeñín, aunque lo llevaba con mayor gracia. Así fue que me quedé verdaderamente perpleja y del todo desconcertada y tristísima cuando ambos; en la  misma semana, me propusieron casarse conmigo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            El caso es que cometí tal vez una torpeza; al menos, eso me ha parecido a veces. Después de todo, aquellos monstruos eran mis amigos, y yo no quería por nada del mundo que se figurasen que los rehusaba por la verdadera razón del caso: su imposible fealdad. De modo que inventé un pretexto, y dije que me había prometido no casarme sino con un hombre que se hubiera abierto por sí mismo su camino en la vida, que para mí era cuestión de principios el no desposarme con un hombre cuyo dinero procediera, como el de ellos, del beneficio de la herencia. Y a los dos días de haber expuesto yo mis bien intencionadas razones comenzó el conflicto. Lo primero que supe fue que ambos se habían ido a buscar fortuna, como en el más cándido cuento de hadas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Desde entonces no he vuelto a ver a ninguno  de ellos. Pero he recibido dos cartas del hombrecillo llamado Smythe, y realmente son inquietantes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Y del otro, ¿no ha sabido usted más? preguntó Angus.     &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -No; nunca me ha escrito -dijo la muchacha  después de dudar un instante-. La primera carta de Smythe decía simplemente que había salido , en compañía de Welkin con rumbo a Londres; pero, como Welkin es tan buen andarín, el hombrecillo se quedó atrás y tuvo que detenerse a descansar al lado del camino. Le recogió una compañía de saltimbanquis que casualmente pasaba por allí; y en parte porque el pobre hombre era casi un enano, y en parte por sus muchas habilidades, se arregló con ellos para trabajar en la próxima feria, y le destinaron para hacer no sé qué suertes en el Acuario. Esto decía en su primera carta. En la segunda había ya más motivo de alarma. La recibí hace apenas una semana.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            El llamado Angus apuró su taza de café y dirigió a su amiga una mirada cariñosa y paciente. Ella, al continuar, torció un poco la boca, como esbozando una sonrisa:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Supongo que en los anuncios habrá usted leído lo del «Servicio silencioso de Smythe», o será usted la única persona que no lo haya leído. Por mi parte, no estoy muy enterada; sólo sé que se trata de la invención de algún mecanismo de relojería para hacer mecánicamente todo el trabajo de la casa. Ya conoce usted el estilo de esos reclamos: «Oprime usted un botón, y ya tiene a sus órdenes un mayordomo que nunca se emborracha.» «Da usted vuelta a una manivela, y eso equivale a una docena de criadas que nunca pierden el tiempo en coqueteos, etc.» Ya habrá usted visto los anuncios. Bueno: las dichosas máquinas, sean lo que fueren, están produciendo montones de dinero, y lo están produciendo para los purísimos bolsillos del mismísimo duende con quien trabé conocimiento en Ludbury. No puedo menos de celebrar que el triste sujeto tenga éxito; pero el caso es que me aterra la idea de que, en todo momento, puede presentárseme aquí y decirme que ya ha logrado abrirse un camino, como es la verdad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -¿Y el otro? preguntó Angus con cierta obstinada inquietud.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Laure Hope se puso en pie de un salto.        &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Amigo mío -dijo-, usted es un brujo. Sí, tiene usted razón, usted es un brujo. Del otro no he llegado a recibir una sola línea. Y no tengo la menor idea de lo que será de él, o dónde habrá ido a parar. Pero es de él de quien tengo más miedo; es él quien se atraviesa en mi camino; él quien me ha vuelto ya medio loca. No, lo cierto es que ya me tiene loca del todo; porque figúrese usted que me parece encontrármelo donde estoy segura de que no puede estar, y creo oírle hablar donde es de todo punto imposible que él esté hablando&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Bueno, querida amiga -dijo alegremente el . joven-, aun cuando sea el mismo Satanás, desde el momento en que usted le ha contado a alguien el caso, su poder se disipa. Lo que más enloquece, criatura, es estarse devanando los sesos a solas. Pero, dígame ¿dónde y cuándo le ha parecido a usted ver u oír a su famoso bizcó?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Sepa usted que he oído reírse a James Welkin tan claramente como le oigo hablar a usted -dijo la muchacha con firmeza-. ¡Y no había un alma! Porque yo estaba allí, afuera, en la esquina, y podía ver a la vez las dos calles. Además, y aunque su risa era tan extraña como su bizqueo, ya se me había olvidado su risa. Y hacia como un año que ni siquiera pensaba en él. Y lo curioso es que la primera carta de su rival (verdad absoluta) me llegó un instante después.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Y ¿alguna vez ha hablado el espectro, o chillado o hecho alguna cosa?- preguntó Angus con interés.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Laure se estremeció, y después dijo tranquilamente:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Si. Precisamente cuando acabé de leer la segundo carta de Isidore Smythe, en que me anunciaba su éxito, en ese mismo instante oí a Welkin decir: «Con todo, no será él quien se la gane a usted.» Tan claro como si hubiera hablado aquí dentro de la habitación. Es horrible: yo debo de estar loca.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Si usted estuviera loca realmente -contestó el joven-, creería usted estar cuerda. Pero, en todo caso, la historia de este caballero invisible me resulta un tanto extravagante. Dos cabezas valen más que una (y ahorrémonos alusiones a los demás órganos) y así, si usted me permite que, en categoría de hombre robusto y práctico, vuelva a traer la tarta de boda que está en el escaparate...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Pero al decir esto se oyó en la calle un chirrido metálico, y un motorcito, que traía una velocidad diabólica, llegó disparado hasta la puerta de la pastelería., y paró. Casi al mismo tiempo, un hombrecito con un deslumbrante sombrero de copa saltó del motor y entró con ruidosa impaciencia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Angus, que hasta aquí había conservado una fácil hilaridad, por razón de higiene interior, desahogó la inquietud de su alma saliendo a grandes pasos hacia la otra sala, al encuentro del recién venido. La sospecha del enamorado joven quedó confirmada a primera vista. Aquel sujeto elegante, pero diminuto, con la barbilla negra, insolentemente erguida, los ojos vivaces y penetrantes, los dedos finos y nerviosos, no podía ser otro que el hombre a quien acababan de describirle: Isidore Smythe, en suma, el hombre que hacía muñecos con cáscara de plátano y cajas de fósforos; Isidore Smythe, el hombre que hacía millones con mayordomos metálicos que no se embriagan y criadas metálicas que no coquetean. Por un instante, los dos hombres, comprendiendo instintivamente el aire de posesión con que cada uno de ellos estaba en aquel sitio, permanecieron contemplándose con esa generosidad fría y extraña que es la esencia de la rivalidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Pero Mr. Smythe, sin hacer la menor alusión a los motivos de antagonismo que podía haber entre ambos, dijo sencillamente, en una explosión&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -¿Ha visto Miss Hope lo que hay en el escaparate?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -¿En el escaparate? -preguntó Angus asombrado.   &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -No hay tiempo de entrar en explicaciones -dijo con presteza el pequeño millonario-. Aquí sucede algo extraño, y hay que proceder a averiguarlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Señaló con su pulida caña al escaparate recientemente saqueado por los preparativos nupciales de Mr. Angus, y éste pudo ver con asombro una larga tira de papel de sellos postales pegada en la vidriera, que con toda certeza no estaba allí cuando él estuvo asomado el escaparate, minutos antes. Siguiendo al enérgico Smythe a la calle, vio que una tira de papel engomado, como de un metro, había sido cuidadosamente pegada a la vidriera, y que en el papel se leía, con caracteres irregulares: Si se casa usted con Smythe, Smythe morirá.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Laure -dijo Angus, asomando al interior de la tienda su careta roja-. No está usted loca, no.     &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Es la letra de ese tal Welkin -dijo Smythe con aspereza-. Hace años que no le veo, pero no por eso ha dejado de molestarme. En sólo estos quince días cinco veces me ha estado echando cartas amenazadoras, sin que sepa yo quién las trae, como no sea Welkin en persona. El portero jura que no ha visto a ninguna persona sospechosa; y aquí ha estado pegando esa tira de papel en un escaparate público, mientras que la gente de la confitería...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Exactamente -concluyó Angus con modestia-, mientras que la gente de la confitería se entretiene en tomar el té. Pues bien, señor mío: permítame declararle que admiro su buen sentido en atacar tan directamente lo único que por ahora importaba. De lo demás, ya tendremos tiempo de hablar. Nuestro hombre no puede estar muy lejos, porque le aseguro a usted que no había papel alguno hace unos diez o quince minutos, cuando me acerqué por última vez al escaparate. Por otra parte, tampoco es fácil darle caza, puesto que ignoramos el rumbo que habrá tomado. Si usted, Mr. Smythe, quisiera seguir mi consejo, pondría ahora mismo el asunto en manos de un investigador experto, y mejor de un investigador privado, que no de persona perteneciente a la Policía pública. Yo conozco a un hombre inteligentísimo, que está establecido a cinco minutos de aquí, yendo en el auto de usted. Su nombre es Flambeau, y aunque su juventud fue algo tormentosa, ahora es un hombre honrado a carta cabal, y tiene un cerebro que vale oro. Vive en la casa Lucknow, que está por Hampstea.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -¡Qué coincidencial -dijo el hombrecillo frunciendo el ceño-. Yo vivo en la casa Himalaya, al volver la esquina. Supongo que usted no tendrá inconveniente en venir conmigo. Así, mientras yo subo a mi cuarto por los extravagantes documentos de Welkin, usted puede ir a llamar a su amigo el detective.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Es usted muy amable -dijo Angus cortésmente-. Bueno; cuanto antes, mejor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Y ambos, con improvisada buena fe, se despidieron de la dama con la misma circunspección formal, y subieron al ruidoso y pequeño auto. Mientras Smythe movía palancas y hacía doblar la esquina al vehículo, Angus se divertía en ver un gigantesco cartelón del «Servicio Silencioso de Smythe», donde estaba pintado un enorme muñeco de hierro sin cabeza, llevando una cacerola, con un letrero que decía: Un cocinero que nunca refunfuña.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Yo mismo los empleo en mi piso -dijo el hombrín de la barba negra, riendo-. En parte por anuncio, y en parte por comodidad. Y, hablando en plata, crea usted que esos muñecones de relojería le traen a uno el carbón o le sirven el vino con más presteza que cualquier criado, simplemente con saber bien cuál es el botón que hay que oprimir en cada caso. Pero aquí inter nos, no le negaré a usted que también tienen sus desventajas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -¿De veras? -preguntó Angus-. ¿Hay alguna cosa que no pueden hacer?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Sí -replicó fríamente Smythe, No pueden decirme quién me echa esas cartas amenazadoras en casa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            El auto era tan pequeño y ágil como su dueño. Y es que, lo mismo que su servicio doméstico, era un artículo inventado por él. Si aquel hombre era un charlatán de los anuncios, era un charlatán que creía en sus mercancías. Y el sentimiento de que el auto era algo frágil y volador se acentuó aún más cuando entraron por unas carreteras blancas y sinuosas, a la muerta pero difusa claridad de la tarde. Las curvas blancas del camino se fueron volviendo cada vez más bruscas y vertiginosas: formaban ya unas verdaderas espirales ascendentes, como dicen las religiones modernas. Trepaban ahora por un rincón de Londres, casi tan escarpado como Edimburgo, cuando no sea tan pintoresco. Las terrazas aparecían como encaramadas unas sobre otras, y la torre de pisos a que ellos se dirigían se levantaba sobre todas a una altura egipcia, dorada por el último sol. Al volver la esquina y entrar en la placita de casas conocida por el nombre de Himalaya, el cambio  fue tan súbito como el abrir una ventana de pronto: la torre de pisos se alzaba sobre Londres como sobre un verde mar de pizarra. Frente a las casas, al otro lado de la placeta de guijas, había una hermosa tapia que más parecía un vallado de zapas o un dique que no un jardín, y abajo corría un arroyo artificial, como canal, foso de aquella hirsuta fortaleza. Cuando el auto cruzó la plaza, pasó junto al puesto de un vendedor de castañas, y al otro extremo de la curva, Angus pudo ver el bulto azul oscuro de un policía que paseaba tranquilamente. En la soledad de aquel apartado barrio no se veía más alma viviente. A Angus le pareció que expresaban toda la inexplicable poesía de Londres: le pareció que eran las estampas de un cuento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            El auto llegó, lanzado como una bala, a la casa en cuestión, y allí echó de sí a su dueño como una bomba que estalla. Smythe preguntó inmediatamente a un alto conserje lleno de deslumbrantes, galones y a un criado diminuto en mangas de camisa, si alguien había venido a buscarle. Le aseguraron que nadie ni nada había pasado desde la salida del señor. Entonces, en compañía de Angus, que estaba un poco desconcertado, entró en el ascensor, que los transportó de un salto, como un cohete, hasta el último piso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Entre usted un instante -dijo Smythe casi sin resuello-. Voy a mostrarle a usted las cartas de Welkin. Después irá usted, en una carrera, a traer a su amigo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Oprimió un botón disimulado en el muro, y la puerta se abrió sola.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Abrióse sobre una antesala larga y cómoda, cuyos únicos rasgos salientes, ordinariamente hablando, eran las filas de enormes muñecos mecánicos semihumanos que se veían a ambos lados como maniquíes de sastre. Como los maniquíes, no tenían cabeza, y al igual que ellos, tenían en la espalda una gibosidad tan hermosa como innecesaria, y en el pecho una hinchazón de buche de paloma. Fuera de esto, no tenía nada más de humano que esas máquinas automáticas de la altura de un hombre que suele haber en las estaciones. Dos ganchos les servían de brazos, adecuados para llevar una bandeja. Estaban pintados de verde claro, bermellón o negro, a fin de distinguirlos unos de otros. En lo demás eran como todas las máquinas, y no había para qué mirarlos dos veces. Al menos, nadie lo hizo entonces. Porque entre las dos filas de maniquíes domésticos, había algo más interesante que la mayor parte de los mecanismos que hay en el mundo: había un papel garrapateado con tinta roja, y el ágil inventor lo había percibido al instante. Lo recogió y se lo mostró a Angus sin decir palabra. La tinta todavía estaba fresca. El mensaje decía así: Si has ido hoy a verla, te mataré.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Tras un instante de silencio, Isidore Smythe dijo tranquilamente:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -¿Quiere usted un poco de whisky? Yo tengo antojo de tomar una copita.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Gracias. Prefiero un poco de Flambeau -dijo Angus poniéndose tétrico-. Me parece que esto se pone grave. Ahora mismo voy por mi hombre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Tiene usted razón -dijo el otro con admirable animación-. Tráigalo usted lo más pronto posible.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Al tiempo de cerrar la puerta tras de sí, Angus vio que Smythe oprimía un botón, y uno de los muñecos se destacaba de la fila y, deslizándose por una ranura del piso, volvía con una bandeja en que se veían un sifón y un frasco. Esto de abandonar a aquel hombrecillo solo en medio de aquellos criados muertos, que habían de comenzar a animarse en cuanto Angus cerrara la puerta, no dejaba de ser algo funambulesco.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Unas seis gradas más abajo del piso de Smythe, el hombre en mangas de camisa estaba haciendo algo con un cubo. Angus se detuvo un instante para pedirle -fortificando la petición con la perspectiva de una buena propina- que permaneciera allí hasta que él regresara acompañado del detective, y cuidara de no dejar pasar a ningún desconocido. Al pasar por el vestíbulo de la casa hizo el mismo encargo al conserje, y supo de labios de éste que la casa no tenía puerta posterior, lo cual simplificaba mucho las cosas. No contento con semejantes precauciones, dio alcance al errabundo policía, y le encargó que se apostara frente a la casa, en la otra acera, y vigilara desde allí la entrada. Y, finalmente, se detuvo un instante a comprar castañas, y le preguntó al vendedor hasta qué hora pensaba quedarse en aquella esquina.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            El castañero alzándose el cuello del gabán, le dijo que no tardaría mucho en marcharse, porque parecía que iba a nevar. Y, en efecto, la tarde se iba poniendo cada vez más oscura y triste. Pero Angus, apelando a toda su elocuencia, trató de clavar al vendedor en aquel sitio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Caliéntese usted con sus propias castañas -le dijo con la mayor convicción-. Cómaselas todas, yo se lo pagaré. Le daré a usted una libra esterlina si no se mueve de aquí hasta que yo vuelva, y si me dice si ha entrado en aquella casa donde está aquel conserje de librea, algún hombre, mujer o niño.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Y echó un último vistazo a la torre sitiada. «Como quiera, le he puesto un cerco al piso de ese hombre -pensó-. Ido es posible que los cuatro sean cómplices de Welkin.»&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            La casa Luclmow estaba en un plano más bajo que aquella colina de casas en que la Himalaya representaba la cumbre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            El domicilio semioficial de Flambeau estaba en un bajo, y, en todos sentidos, ofrecía. el mayor contraste con aquella maquinaria americana y lujo frío de hotel del «Servicio Silencioso». Flambeau, que era amigo de Angus, recibió a éste en un rinconcillo artístico y abigarrado que estaba junto a su estudio, cuyo adorno eran multitud de espadas, arcabuces, curiosidades orientales, botellas de vino italiano, cacharros de cocina salvaje, un peludo gato persa y un pequeño sacerdote católico romano de modesto aspecto, que parecía singularmente inadecuado para aquel sitio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Mi amigo el padre Brown -dijo Flambeau-. Tenía muchos deseos de presentárselo a usted. Un tiempo excelente, ¿eh? Algo fresco para los meridionales, como yo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Sí, creo que va a aclarar -dijo Angus, sentándose en una otomana a rayas violetas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -No -dijo el sacerdote-. Ha comenzado a nevar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Y en efecto, como lo había previsto el castañero, a través de la nublada vidriera se podían  ver ya los primeros copos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Bueno -dijo Angus con aplomo-. El caso es que yo he venido a negocios, y a negocios de  suma urgencia. El hecho es, Flambeau, que a una pedrada de esta casa hay en este instante un individuo que necesita absolutamente los auxilios de usted. Un invisible enemigo le amenaza y persigue constantemente, un bribón a quien nadie ha logrado sorprender.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Y Angus procedió a contar todo el asunto de Smythe y Welkin, comenzando con la historia de  Laure y continuando con la suya propia, sin omitirlo de la carcajada sobrenatural que se oyó en  la esquina de las dos calles solitarias, y las extrañas y distintas palabras que se oyeron en el cuarto desierto. Flambeau se fue poniendo más y más preocupado, y el curita pareció irse quedando fuera de la conversación, como un mueble. Al llegar al punto de la banda de papel pegada en la vidriera del escaparate, Flambeau se puso de pie y pareció llenar la salita con su corpulencia.   &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Si le da a usted lo mismo -dijo-, prefiero que me lo acabe de contar por el camino. Creo que no debemos perder un instante.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Perfectamente -dijo Angus, también levantándose-. Aunque, por ahora, mi amigo está completamente seguro, porque tengo a cuatro hombres vigilando el único agujero de su madriguera.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Salieron a la calle seguidos del curita, que trotaba en pos de ellos con la docilidad de un perro faldero. Como quien trata de provocar la charla, el curita decía:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Parece mentira cómo va subiendo la capa de nieve, ¿eh?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Al entrar en la pendiente calle vecina, ya toda espolvoreada de plata, Angus dio al fin término a su relato. Al llegar a la placita donde se alzaba la torre de habitaciones, Angus examinó atentamente a sus centinelas. El castañero, antes y después de recibir la libra esterlina, aseguró que había vigilado atentamente la puerta y no había visto entrar a nadie. El policía fue todavía más elocuente: dijo que tenía mucha experiencia en toda clase de trampistas y pícaros, ya disfrazados con sombrero de copa o ya disimulados entre harapos, y que no era tan bisoño como para figurarse que la gente sospechosa se presenta con apariencias sospechosas; que había vigilado atentamente, y no había visto entrar un alma. Esta declaración quedó rotundamente confirmada cuando los tres llegaron adonde estaba el conserje de los galones.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Yo -dijo aquel gigante de los deslumbradores lazos- tengo derecho a preguntar a todo el mundo, sea duque o barrendero, qué busca en esta casa, y aseguro que nadie ha aparecido por aquí durante la ausencia de este señor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            El insignificante padre Brown, que estaba vuelto de espaldas y contemplando el pavimento modestamente, se atrevió a decir con timidez:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -¿De modo que nadie ha subido y bajado la escalera desde que empezó a nevar? La nieve comenzó cuando estábamos los tres en casa de Flambeau.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Nadie ha entrado aquí, señor, puede usted confiar -dijo el conserje, con una cara radiante de autoridad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Entonces, ¿qué puede ser esto? preguntó el sacerdote, mirando con absorta mirada el suelo. Los otros hicieron lo mismo, y Flambeau lanzó un juramento e hizo un ademán francés. Era incuestionable que, por mitad de la entrada que custodiaba el de los lazos de oro, y pasando precisamente por entre las arrogantes piernas de este coloso, corría la huella gris de unos pies estampados sobre la nieve.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -¡Dios mío! -gritó Angus sin poder contenerse-. ¡El Hombre Invisible!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Y, sin decir más, se lanzó hacia la escalera, seguido de Flambeau. Pero el padre Brown, como si hubiera perdido todo interés en aquella investigación, se quedó mirando la calle cubierta de nieve.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Flambeau se disponía ya a derribar la puerta con los hombros; pero el escocés, con mayor razón, si bien con menos intuición, buscó por el marco de la puerta el botón escondido. Y la puerta se abrió lentamente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Y apareció el mismo interior atestado de muñecos. El vestíbulo estaba algo más oscuro, aunque aquí y allá brillaban las últimas flechas del crepúsculo, y una o dos de las máquinas acéfalas habían cambiado de sitio, para realizar algún servicio, y estaban por ahí, dispersas en la penumbra. Apenas se distinguía el verde y rojo de sus casacas, y por lo mismo que los muñecos eran menos visibles, era mayor su aspecto humano. Pero en medio de todas, justamente en el sitio donde antes había aparecido el papel escrito con tinta roja, había algo como una mancha de tinta roja caída del tintero. Pero no era tinta roja.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Con una mezcla, muy francesa, de reflexión y violencia, Flambeau dijo simplemente:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            - ¡Asesinato!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Y entrando decididamente en las habitaciones, en menos de cinco minutos exploró todo rincón y armario. Pero, si esperaba dar con el cadáver, su esperanza salió fallida. Lo único evidente era que allí no estaba Isidore Smythe, ni muerto ni vivo. Tras laboriosas pesquisas, los dos se encontraron otra vez en el vestíbulo con caras llameantes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Amigo mío -dijo Flambeau sin darse cuenta de que, en su excitación, se había puesto a hablar en francés-. El asesino no sólo es invisible, sino que hace invisibles a los hombres que mata.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Angus paseó la mirada por el penumbroso vestíbulo, lleno de muñecos, y en algún repliegue céltico de su alma escocesa hubo un estremecimiento de pánico. Uno de aquellos aparatos de «tamaño natural» estaba cerca de la mancha de sangre, como si el hombre atacado le hubiera hecho venir en su auxilio un instante antes de caer. Uno de los ganchos que le servían de brazos estaba algo levantado, y por la cabeza de Angus pasó la fantástica y espeluznante idea de que el pobre Smythe había muerto a manos de su hijo de hierro. La materia se había sublevado, y las máquinas habían matado a su dueño. Pero aun en este absurdo supuesto, ¿qué habían hecho del cadáver?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -¿Se lo habrán comido? murmuró a su oído la pesadilla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Y Angus se sintió desfallecer ante la imagen de aquellos despojos humanos desgarrados, triturados y absorbidos por aquellas relojerías sin cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Con gran esfuerzo logró recobrar su equilibrio, y dijo a Flambeau:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Bueno; esto es hecho. El pobre hombre se ha evaporado como una nube, dejando en el suelo una raya roja. Esto es cosa del otro mundo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Sea de éste o del otro -dijo Flambeau-, sólo una cosa puedo hacer:, bajemos a llamar a mi amigo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Bajaron, y el hombre del cubo les aseguró, al pasar, que no había dejado subir a nadie, y lo mismo volvieron a asegurar el conserje y el errabundo castañero. Pero cuando Angus buscó la confirmación del cuarto vigilante, no pudo encon…   no pudo encontrarlo, y preguntó con inquietud:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -¿Dónde está el policía?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Mil perdones; es culpa mía -dijo el padre Brown-. Acabo de enviarle a la carretera para averiguar una cosa... una cosa que me parece que vale la pena averiguar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Pues necesitamos que regrese pronto –dijo Angus con rudeza-, porque aquel desdichado no sólo ha sido asesinado, sino que su cadáver ha desaparecido.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -¿Cómo? preguntó el sacerdote.       &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Padre -dijo Flambeau tras una pausa-. Creo realmente que eso le corresponde a usted más que a mí. Aquí no ha entrado ni amigo ni enemigo, pero Smythe se ha eclipsado, lo han robado los fantasmas. Si no es esto cosa sobrenatural, yo...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Pero aquí llamó la atención de todos un hecho extraño el robusto policía azul acababa de aparecer en la esquina y venía corriendo. Se dirigió a Brown y le dijo jadeando:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Tenía usted razón, señor. Acaban de encontrar el cuerpo del pobre Mr. Smythe en el canal. Angus se llevó las manos a la cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -¿Bajó él mismo? ¿Se echó al agua? -preguntó.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -No, señor; no ha bajado, se lo juro a usted -dijo el policía-. Tampoco ha sido ahogado, sino que murió de una enorme herida en el corazón.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -¿Y nadie ha entrado aquí? preguntó Flambeau con voz grave.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Vamos a la carretera -dijo el cura.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Y al llegar al extremo de la plaza, exclamó de pronto:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -¡Necio de mí! Me he olvidado de preguntarle una cosa al policía: si encontraron también un saco gris.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -¿Por qué un saco gris? -preguntó sorprendido Angus.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Porque si era un saco de otro color, hay que comenzar otra vez -dijo el padre Brown-. Pero si era un saco gris, entonces le hemos dado ya.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -¡Hombre, me alegro de saberlo! -dijo Angus con acerba ironía-. Yo creí que ni siquiera habíamos comenzado, por lo que a mí toca al menos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Cuéntenos usted todo -dijo Flambeau con toda la candidez de un niño.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Inconscientemente, habían apresurado el paso al bajar a la carretera, y seguían al padre Brown, que los conducía rápidamente y sin decir palabra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Al fin abrió los labios, y dijo con una vaguedad casi conmovedora:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Me temo que les resulte a ustedes muy prosaico. Siempre comienza uno por lo más abstracto, y aquí, como en todo, hay que comenzar por abstracciones.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Habrán ustedes notado que la gente nunca contesta a lo que se le dice. Contesta siempre a lo que uno piensa al hacer la pregunta, o a lo que se figura que está uno pensando. Supongan ustedes que una dama le dice a otra, en una casa de campo: «¿Hay alguien contigo?» La otra no contesta: «Sí, el mayordomo, los tres criados, la doncella, etc.», aun cuando la camarera esté en el otro cuarto y el mayordomo detrás de la silla de la señora, sino que contesta: «No; no hay nadie conmigo», con lo cual quiere decir: «no hay nadie de la clase social a que tú te refieres». Pero si es el doctor el que hace la pregunta, en un caso de epidemia «¿Quién más hay aquí?», entonces la señora recordará sin duda al mayordomo, a la camarera, etc. Y así se habla siempre. Nunca son literales las respuestas, sin que dejen por eso de ser verídicas. Cuando estos cuatro hombres honrados aseguraron que nadie había entrado en la casa, no quisieron decir que ningún ser de la especie humana, sino que ninguno de quien se pudiera sospechar que era el hombre en quien pensábamos. Porque lo cierto es que un hombre entró y salió, aunque ellos no repararon en él.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -¿Un hombre invisible? preguntó Angus, arqueando las cejas rojas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Mentalmente invisible -dijo, precisando, el padre Brown.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Y uno o dos minutos después continuó en el mismo tono, como quien medita en voz alta: -Es un hombre en quien no se piensa, como no sea premeditadamente. En esto está su talento. A mí se me ocurrió pensar en él por dos o tres circunstancias del relato de Mr. Angus. La primera, que Welkin era un andarín. La segunda, la tira de papel pegada al escaparate. Después (y es lo principal), las dos cosas que contó la joven, y que pudieran no ser absolutamente exactas... No se incomode usted -añadió- advirtiendo un movimiento de disgusto del escocés-. Ella creyó que eran verdad, pero no era posible que fueran verdad. Un instante después de haber recibido una carta en la calle no se está completamente solo. Ella no estaba completamente sola en la calle al detenerse a leer una carta recién recibida. Alguien estaba a su lado, aunque ese alguien fuese mentalmente invisible.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Y ¿por qué había de estar alguien junto a ella? -preguntó Angus.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Porque -dijo el padre Brown--, excepto las palomas mensajeras, alguien tiene que haberle llevado la carta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -¿Quiere usted decir -preguntó Flambeau precisando- que Welkin le llevaba a la joven las cartas de su rival?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Sí -dijo el sacerdote-. Welkin le llevaba a su dama las cartas de su rival. No puede haber sido de otro modo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -No lo entiendo -estalló Flambeau-. ¿Quién es ese sujeto? ¿Cómo es? ¿Cuál es el disfraz o apariencia habitual de un hombre mentalmente invisible?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Su disfraz es muy bonito. Rojo, azul y oro -dijo al instante el sacerdote-. Y con este disfraz notable y hasta llamativo, nuestro hombre invisible logró penetrar en la casa Himalaya, burlando la vigilancia de ocho ojos humanos; mató a Smythe con toda tranquilidad, y salió otra vez llevando a cuestas el cadáver...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Reverendo padre -exclamó Angus, deteniéndose-. ¿Se ha vuelto usted loco, o soy yo el loco?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -No, no está usted loco -explicó Brown-. Simplemente, no es usted muy observador. Usted nunca se ha fijado en hombres como éste, por ejemplo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Y diciendo esto, dio tres largos pasos y puso la mano sobre el hombro de un cartero que, a la sombra de los árboles, había pasado junto a ellos sin ser notado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            -Sí -continuó el sacerdote reflexionando-, nadie se fija en los carteros y, sin embargo, tienen pasiones como los demás hombres, y a veces llevan a cuestas unos sacos enormes donde cabe muy bien el cadáver de un hombre de pequeña estatura.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            El cartero, en lugar de volverse, como hubiera sido lo natural, se había metido, chapuzando y dando traspiés, en la zanja que corría junto al jardín. Era un hombre flaco, rubio, de apariencia ordinaria; pero al volver a ellos el azorado rostro, los tres vieron que era más bizco que un demonio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: 'Trebuchet MS', Tahoma, Verdana, arial, Helvetica; font-size: 10pt; font-weight: normal; "&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;            Flambeau volvió a sus espadas, a sus tapices rojos y a su gato persa, porque tenía muchos negocios pendientes. John Turnbull Angus volvió al lado de la confitera, con quien el imprudente joven logró arreglárselas muy bien. Pero el padre Brown siguió recorriendo durante varias horas aquellas colinas llenas de nieve, a la luz de las estrellas y en compañía de un asesino. Y lo que aquellos dos hombres hablaron nunca se sabrá.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-7755015936814138768?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/7755015936814138768/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=7755015936814138768' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/7755015936814138768'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/7755015936814138768'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2009/08/el-hombre-invisible-gk-chesterton.html' title='El hombre invisible - G.K. Chesterton'/><author><name>José Antonio Forzán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00349908771261226488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://1.bp.blogspot.com/_hLFyajH3Rl0/SNEHa7gOvHI/AAAAAAAAAW0/XBLT9ScEy5c/S220/forzi002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-5887745566039717861</id><published>2009-06-02T07:51:00.000-07:00</published><updated>2009-06-02T07:52:41.998-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento'/><title type='text'>Los Pocillos - Mario Benedetti</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Mario Benedetti / Los Pocillos / Tomado de Montevideanos (1959 )&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Los pocillos eran seis: dos rojos, dos negros, dos verdes, y además importados, irrompibles, modernos. Habían llegado como regalo de Enriqueta, en el último cumpleaños de Mariana, y desde ese día el comentario de cajón había sido que podía combinarse la taza de un color con el platillo de otro. "Negro con rojo queda fenomenal", había sido el consejo estético de Enriqueta. Pero Mariana, en un discreto rasgo de independencia, había decidido que cada pocillo sería usado con su plato del mismo color.&lt;br /&gt;"El café ya está pronto. ¿Lo sirvo?", preguntó Mariana. La voz se dirigía al marido, pero los ojos estaban fijos en el cuñado. Este parpadeó y no dijo nada, pero José Claudio contestó: "Todavía no. Esperá un ratito. Antes quiero fumar un cigarrillo." Ahora sí ella miró a José Claudio y pensó, por milésima vez, que aquellos ojos no parecían de ciego.&lt;br /&gt;La mano de José Claudio empezó a moverse, tanteando el sofá. "¿Qué buscás?", preguntó ella. "El encendedor." "A tu derecha." La mano corrigió el rumbo y halló el encendedor. Con ese temblor que da el continuado afán de búsqueda, el pulgar hizo girar varias veces la ruedita, pero la llama no apareció. A una distancia ya calculada, la mano izquierda trataba infructuosamente de registrar la aparición del calor. Entonces Alberto encendió un fósforo y vino en su ayuda. "¿Por qué no lo tirás?" dijo, con una sonrisa que, como toda sonrisa para ciegos, impregnaba también las modulaciones de la voz. "No lo tiro porque le tengo cariño. Es un regalo de Mariana."&lt;br /&gt;Ella abrió apenas la boca y recorrió el labio inferior con la punta de la lengua. Un modo como cualquier otro de empezar a recordar. Fue en marzo de 1953, cuando él cumplió 35 años y todavía veía. Habían almorzado en casa de los padres de José Claudio, en Punta Gorda, habían comido arroz con mejillones, y después se habían ido a caminar por la playa. El le había pasado un brazo por los hombros y ella se había sentido protegida, probablemente feliz o algo semejante. Habían regresado al apartamento y él la había besado lentamente, morosamente, como besaba antes. Habían inaugurado el encendedor con un cigarrillo que fumaron a medias. Ahora el encendedor ya no servía. Ella tenía poca confianza en los conglomerados simbólicos, pero, después de todo, ¿qué servía aún de aquella época?&lt;br /&gt;"Este mes tampoco fuiste al médico", dijo Alberto.&lt;br /&gt;"No."&lt;br /&gt;"¿Querés que te sea sincero?"&lt;br /&gt;"Claro."&lt;br /&gt;"Me parece una idiotez de tu parte."&lt;br /&gt;"¿Y para qué voy a ir? ¿Para oirle decir que tengo una salud de roble, que mi hígado funciona admirablemente, que mi corazón golpea con el ritmo debido, que mis intestinos son una maravilla? ¿Para eso querés que vaya? Estoy podrido de mi notable salud sin ojos."&lt;br /&gt;La época anterior a la ceguera, José Claudio nunca había sido especialista en la exteriorización de sus emociones, pero Mariana no se ha olvidado de cómo era ese rostro antes de adquirir esta tensión, este resentimiento. Su matrimonio había tenido buenos momentos, eso no podía ni quería ocultarlo. Pero cuando estalló el infortunio, él se había negado a valorar su amparo, a refugiarse en ella. Todo su orgullo se concentró en un silencio terrible, testarudo, un silencio que seguía siendo tal, aún cuando se rodeara de palabras. José Claudio había dejado de hablar de sí.&lt;br /&gt;"De todos modos debería ir", apoyó Mariana. "Acordate de lo que siempre te decía Menéndez."&lt;br /&gt;"Cómo no, que me acuerdo: Para Usted No Está Todo Perdido. Ah, y otra frase famosa: La Ciencia No Cree en Milagros.&lt;br /&gt;Yo tampoco creo en milagros." "¿Y por qué no aferrarte a una esperanza? Es humano."&lt;br /&gt;"¿De veras?" Habló por el costado del cigarrillo.&lt;br /&gt;Se había escondido en sí mismo. Pero Mariana no estaba hecha para asistir, simplemente para asistir, a un reconcentrado. Mariana reclamaba otra cosa. Una mujercita para ser exigida con mucho tacto, eso era. Con todo, había bastante margen para esa exigencia; ella era dúctil. Toda una calamidad que él no pudiese ver; pero esa no era la peor desgracia. La peor desgracia era que estuviese dispuesto a evitar, por todos los medios a su alcance, la ayuda de Mariana. El menospreciaba su protección. Y Mariana hubiera querido -sinceramente, cariñosamente, piadosamente- protegerlo.&lt;br /&gt;Bueno, eso era antes; ahora no. El cambio se había operado con lentitud. Primero fue un decaimiento de la ternura. El cuidado, la atención, el apoyo, que desde el comienzo estuvieron rodeados de un halo constante de cariño, ahora se habían vuelto mecánicos. Ella seguía siendo eficiente, de eso no cabía duda, pero no disfrutaba manteniéndose solícita. Después fue un temor horrible frente a la posibilidad de una discusión cualquiera. El estaba agresivo, dispuesto siempre a herir, a decir lo más duro, a establecer su crueldad sin posible retroceso. Era increíble cómo hallaba a menudo, aún en las ocasiones menos propicias, la injuria refinadamente certera, la palabra que llegaba hasta el fondo, el comentario que marcaba a fuego. Y siempre desde lejos, desde muy atrás de su ceguera, como si ésta oficiara de muro de contención para el incómodo estupor de los otros.&lt;br /&gt;Alberto se levantó del sofá y se acercó al ventanal.&lt;br /&gt;"Que otoño desgraciado", dijo, "¿Te fijaste?" La pregunta era para ella.&lt;br /&gt;"No", respondió José Claudio. "Fijate vos por mí."&lt;br /&gt;Alberto la miró. Durante el silencio, se sonrieron. Al margen de José Claudio, y sin embargo, a propósito de él. De pronto Mariana supo que se había puesto linda. Siempre que miraba a Alberto se ponía linda. El se lo había dicho por primera vez la noche del 23 de abril del año pasado, hacía exactamente un año y ocho días: una noche en que José Claudio le había gritado cosas muy feas, y ella había llorado, desalentada, torpemente triste, durante horas y horas, es decir, hasta que había encontrado el hombro de Alberto y se había sentido comprendida y segura. ¿De dónde extraería Alberto esa capacidad para entender a la gente? Ella estaba con él, o simplemente lo miraba, y sabía de inmediato que él la estaba sacando del apuro. "Gracias", había dicho entonces. Y todavía ahora la palabra llegaba a sus labios directamente desde su corazón, sin razonamientos intermediarios, sin usura. Su amor hacia Alberto había sido en sus comienzos gratitud, pero eso (que ella veía con toda nitidez) no alcanzaba a depreciarlo. Para ella, querer había sido siempre un poco agradecer y otro poco provocar la gratitud. A José Claudio, en los buenos tiempos, le había agradecido que él, tan brillante, tan lúcido, tan sagaz, se hubiera fijado en ella, tan insignificante. Había fallado en lo otro, en eso de provocar la gratitud, y había fallado tan luego en la ocasión más absurdamente favorable, es decir, cuando él parecía necesitarla más.&lt;br /&gt;A Alberto, en cambio, le agradecía el impulso inicial, la generosidad de ese primer socorro que la había salvado de su propio caos, y, sobre todo, ayudado a ser fuerte. Por su parte, ella había provocado su gratitud, claro que sí. Porque Alberto era un alma tranquila, un respetuoso de su hermano, un fanático del equilibrio, pero también, y en definitiva, un solitario. Durante años y años, Alberto y ella habían mantenido una relación superficialmente cariñosa, que se detenía con espontánea discreción en los umbrales del tuteo y sólo en contadas ocasiones dejaba entrever una solidaridad algo más profunda. Acaso Alberto envidiara un poco la aparente felicidad de su hermano, la buena suerte de haber dado con una mujer que él consideraba encantadora. En realidad, no hacía mucho que Mariana había obtenido a confesión de que la imperturbable soltería de Alberto se debía a que toda posible candidata era sometida a una imaginaria y desventajosa comparación.&lt;br /&gt;"Y ayer estuvo Trelles", estaba diciendo José Claudio, "a hacerme la clásica visita adulona que el personal de la fábrica me consagra una vez por trimestre. Me imagino que lo echarán a la suerte y el que pierde se embroma y viene a verme."&lt;br /&gt;"También puede ser que te aprecien", dijo Alberto, "que conserven un buen recuerdo del tiempo en que los dirigías, que realmente estén preocupados por tu salud. No siempre la gente es tan miserable como te parece de un tiempo a esta parte."&lt;br /&gt;"Qué bien. Todos los días se aprende algo nuevo." La sonrisa fue acompañada de un breve resoplido, destinado a inscribirse en otro nivel de ironía.&lt;br /&gt;Cuando Mariana había recurrido a Alberto en busca de protección, de consejo, de cariño, había tenido de inmediato la certidumbre de que a su vez estaba protegiendo a su protector, de que él se hallaba tan necesitado de amparo como ella misma, de que allí, todavía tensa de escrúpulos y quizás de pudor, había una razonable desesperación de la que ella comenzó a sentirse responsable. Por eso, justamente, había provocado su gratitud, por no decírselo con todas las letras, por simplemente dejar que él la envolviera en su ternura acumulada de tanto tiempo atrás, por sólo permitir que él ajustara a la imprevista realidad aquellas imágenes de ella misma que había hecho transcurrir, sin hacerse ilusiones, por el desfiladero de sus melancólicos insomnios. Pero la gratitud pronto fue desbordada. Como si todo hubiera estado dispuesto para la mutua revelación, como si sólo hubiera faltado que se miraran a los ojos para confrontar y compensar sus afanes, a los pocos días lo más importante estuvo dicho y los encuentros furtivos menudearon. Mariana sintió de pronto que su corazón se había ensanchado y que el mundo era nada más que eso: Alberto y ella.&lt;br /&gt;"Ahora sí podés calentar el café", dijo José Claudio, y Mariana se inclinó sobre la mesita ratona para encender el mecherito. Por un momento se distrajo contemplando los pocillos. Sólo había traído tres, uno de cada color. Le gustaba verlos así, formando un triángulo.&lt;br /&gt;Después se echó hacia atrás en el sofá y su nuca encontró lo que esperaba: la mano cálida de Alberto, ya ahuecada para recibirla. Qué delicia, Dios mío. La mano empezó a moverse suavemente y los dedos largos, afilados, se introdujeron por entre el pelo. La primera vez que Alberto se había animado a hacerlo, Mariana se había sentido terriblemente inquieta, con los músculos anudados en una dolorosa contracción que le había impedido disfrutar de la caricia. Ahora no. Ahora estaba tranquila y podía disfrutar. Le parecía que la ceguera de José Claudio era una especie de protección divina.&lt;br /&gt;Sentado frente a ellos, José Claudio respiraba normalmente, casi con beatitud. Con el tiempo, la caricia de Alberto se había convertido en una especie de rito y, ahora mismo, Mariana estaba en condiciones de aguardar el movimiento próximo y previsto. Como todas las tardes, la mano acarició el pescuezo, rozó apenas la oreja derecha, recorrió lentamente la mejilla y el mentón. Finalmente se detuvo sobre los labios entreabiertos. Entonces ella, como todas las tardes, besó silenciosamente aquella palma y cerró por un instante los ojos. Cuando los abrió, el rostro de José Claudio era el mismo. Ajeno, reservado, distante. Para ella, sin embargo, ese momento incluía siempre un poco de temor. Un temor que no tenía razón de ser, ya que en el ejercicio de esa caricia púdica, riesgosa, insolente, ambos habían llegado a una técnica tan perfecta como silenciosa.&lt;br /&gt;"No lo dejes hervir", dijo José Claudio.&lt;br /&gt;La mano de Alberto se retiró y Mariana volvió a inclinarse sobre la mesita. Retiró el mechero, apagó la llamita con la tapa de vidrio, llenó los pocillos directamente desde la cafetera.&lt;br /&gt;Todos los días cambiaba la distribución de los colores. Hoy sería el verde para José Claudio, el negro para Alberto, el rojo para ella. Tomó el pocillo verde para alcanzárselo a su marido, pero antes de dejarlo en sus manos, se encontró con la extraña, apretada sonrisa. Se encontró además, con unas palabras que sonaban más o menos así: "No, querida. Hoy quiero tomar en el pocillo rojo."&lt;br /&gt;FIN&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-5887745566039717861?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/5887745566039717861/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=5887745566039717861' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/5887745566039717861'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/5887745566039717861'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2009/06/los-pocillos-mario-benedetti.html' title='Los Pocillos - Mario Benedetti'/><author><name>José Antonio Forzán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00349908771261226488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://1.bp.blogspot.com/_hLFyajH3Rl0/SNEHa7gOvHI/AAAAAAAAAW0/XBLT9ScEy5c/S220/forzi002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-7127444640972303232</id><published>2009-06-02T06:59:00.000-07:00</published><updated>2009-06-02T07:00:00.959-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Artículos'/><title type='text'>Filosofía y bachillerato / David Calerdón</title><content type='html'>Filosofía y bachillerato&lt;br /&gt;David CalderónMiércoles, 27 de mayo de 2009&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pasó usted por la preparatoria, la vocacional o el bachillerato? En el transcurso de ese nivel educativo, denominado genéricamente "educación media superior" (EMS), se dio para la mayoría de nosotros el primer contacto con la filosofía. Para muchos, la experiencia no fue satisfactoria. Ese contacto se dio, para usar las metáforas viales, en la amplia gama que va desde el alcance -defensazo, raspón y pérdida de tiempo, pero no mucho que lamentar- hasta el arrollamiento con pérdida total.¿A qué me refiero? A que la lógica se redujo a resolver silogismos aburridísimos; la ética a confusos y desestructurados diálogos sobre dilemas morales -o sobre los oscuros motivos de protagonistas de películas-, y la estética a un recuento de las ideas de pensadores fallecidos. La principal pregunta que desató en mis compañeros la mayoría de las sesiones fue: "¿Y a mí qué?", a veces dando paso a: "¿Y esto cuándo se acaba?". Recuerdo con escalofrío el grito del profesor: "¡Cállate, imbécil! ¿Qué no ves que estoy hablando de la dignidad de la persona?".El convencimiento de que aquello era inútil, en el más profundo sentido de la palabra, no se disipó con el tiempo, al menos para la mayoría de mis contemporáneos. No sólo no lo apreciaron, ya como adultos, como algo que sumó a sus capacidades y sentido de vida; les produjo un desapego a todo lo que se presentara como "filosófico".Hoy no visitan la parte de la librería con el rótulo correspondiente, no releyeron espontáneamente a Aristóteles o a Rousseau, o a Kierkegaard, y mucho menos les atrae participar en un congreso o visitar un blog de filósofos que se presenten como tales. Su mejor oportunidad de revisitar algún autor o tema de la abandonada provincia filosófica se da cuando lo saca a cuento algún libro de superación personal o de estrategia financiera.Este recuento de daños viene a colación por el reciente debate en torno a las materias de filosofía en el bachillerato. La SEP ha convocado a un proceso de reforma de este nivel educativo, con un buen nivel de consenso entre las distintas autoridades que ofrecen este ciclo formativo. Su diseño ha seguido un trayecto mucho más consistente y sólido, comparado con que lo que ocurrió con la secundaria en el sexenio pasado y con la primaria en el actual; de hecho, se hizo muy bien. Y mejor se hizo cuando se tocó a rebato las campanas para indicar que las humanidades, y en concreto la filosofía, habían desaparecido en el nuevo diseño.El Observatorio Filosófico de México desplegó un apasionado y convincente trabajo para cuestionar a la SEP al respecto, a partir de un desplegado publicado el 30 de marzo. Siguió un intercambio intenso, en el que el subsecretario de EMS reaccionó con velocidad y tino. El primer cierre de capítulo se dio cuando, en acuerdo con el propio Székely, Raymundo Morado expuso a los secretarios de Educación del país las demandas del Observatorio Filosófico y propuso un mecanismo de interlocución para poner en contacto a la comunidad filosófica y las autoridades educativas. En resumen, se corrigió la "invisibilidad" y se alcanzó una primera plataforma en la que todos ganan, sentando un precedente de construcción ampliada de la política educativa.Morado pone el dedo en la llaga cuando expresa que: a) es fácil caer en la trampa de lo "transversal" y dejar a todos -a nadie- la responsabilidad de desarrollar ciertas capacidades; b) es un gran error enviar a un profesor a conducir las asignaturas filosóficas cuando su preparación profesional está muy lejana a lo necesario. Discrepo, sin embargo, de su afirmación de que "...una verdadera educación filosófica sólo se puede obtener a través de verdaderas asignaturas filosóficas... con título, temas, contenidos y metodologías estrictamente filosóficos".Ya en el siglo XVIII, el agudo Kant exigía que la filosofía "saliera de la escuela", que se convirtiera en ilustración, en Denkungsart, en el modo común de pensar. No vamos a avanzar con una nueva escolástica que pretenda que los licenciados en filosofía están, sólo por el título, en mejores condiciones de propiciar el pensamiento crítico en los jóvenes de nuestro sistema educativo.No son las asignaturas las que garantizan el éxito, sino la competencia filosófica y pedagógica de cada profesor. Ahora la comunidad filosófica contrae con todos nosotros un importante compromiso: que los egresados de filosofía no se reduzcan a balbuceantes nerds, bohemios impresionistas y obscuros discursantes, sino que se puedan plantar como auténticos educadores profesionales.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-7127444640972303232?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/7127444640972303232/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=7127444640972303232' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/7127444640972303232'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/7127444640972303232'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2009/06/filosofia-y-bachillerato-david-calerdon.html' title='Filosofía y bachillerato / David Calerdón'/><author><name>José Antonio Forzán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00349908771261226488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://1.bp.blogspot.com/_hLFyajH3Rl0/SNEHa7gOvHI/AAAAAAAAAW0/XBLT9ScEy5c/S220/forzi002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-3168506970671905488</id><published>2009-05-06T09:15:00.000-07:00</published><updated>2009-05-06T09:23:10.282-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Avisos'/><title type='text'>Sobre los trabajos finales de Semiótica</title><content type='html'>A los alumnos de Semiótica se les informa que:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. El regreso a las actividades académicas es el jueves 7 de mayo.&lt;br /&gt;2. Ya que varios alumnos solicitaron asesoría vía electrónica, las entregas no se pospondrán más allá de lo pactado a nivel federal.&lt;br /&gt;2. La fecha de entrega del trabajo final será la siguiente:&lt;br /&gt;a) Para los alumnos que toman clase martes y jueves, será el jueves 7. Las exposiciones serán de acuerdo al orden establecido en el salón, sólo las fechas se recorren. De tal suerte que aquellos que tenían que exponer el martes 5, expondrán el jueves 7; los restantes expondrán el martes 12 de mayo.&lt;br /&gt;b) Los alumnos que toman clases lunes y miércoles, entregarán el lunes 11 y expondrán las dos sesiones de acuerdo a lo planeado.&lt;br /&gt;c) Los alumnos que toman clases los lunes y viernes, entregarán el viernes 8, tomando como fecha de exposición ese mismo día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe mencionar que EL USO DE CUBREBOCAS ES OBLIGATORIO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por favor, anuncien lo antes dicho a quienes puedan.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-3168506970671905488?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/3168506970671905488/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=3168506970671905488' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/3168506970671905488'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/3168506970671905488'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2009/05/sobre-los-trabajos-finales-de-semiotica.html' title='Sobre los trabajos finales de Semiótica'/><author><name>José Antonio Forzán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00349908771261226488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://1.bp.blogspot.com/_hLFyajH3Rl0/SNEHa7gOvHI/AAAAAAAAAW0/XBLT9ScEy5c/S220/forzi002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-6790976292550378682</id><published>2009-04-29T16:24:00.000-07:00</published><updated>2009-04-29T16:26:09.085-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Avisos'/><title type='text'>A los miembros de la Comunidad Universitaria Anáhuac</title><content type='html'>Huixquilucan, Estado de México. 29 de abril de 2009.&lt;br /&gt;La Universidad Anáhuac ratifica el apego a las disposiciones del Gobierno Federal relacionadas con la contingencia sanitaria, a raíz del brote de influenza porcina que afecta a todo el país.&lt;br /&gt;Con base en lo anterior, informamos:&lt;br /&gt;1. Se mantiene la suspensión de las actividades escolares hasta el martes 5 de mayo, reanudándose las mismas el miércoles 6 de mayo, salvo disposición en contrario de las autoridades federales.&lt;br /&gt;2. Las actividades de acción social, culturales, deportivas y los eventos académicos programados para estas fechas han sido postergados hasta nuevo aviso.&lt;br /&gt;3. A partir de las 15.00 horas del día de hoy se suspende toda actividad administrativa en el campus. La Universidad permanecerá cerrada hasta el próximo 5 de mayo. Las labores administrativas se reanudarán también el día miércoles 6 de mayo, salvo disposición en contrario de las autoridades federales.&lt;br /&gt;4. En este periodo, únicamente tendrán acceso a la Universidad las personas autorizadas previamente por la Vicerrectoría de Finanzas y Administración.&lt;br /&gt;5. Los ajustes al calendario escolar se comunicarán una vez reanudadas las actividades escolares.&lt;br /&gt;6. El Instituto de Salud Pública Anáhuac (ISPA) continúa participando activamente en la promoción de medidas preventivas y en la difusión de la información relevante, relacionada con esta emergencia sanitaria. Sugerimos consultar la información desplegada en &lt;a href="http://www.anahuac.mx/cienciasdelasalud/blog"&gt;www.anahuac.mx/cienciasdelasalud/blog&lt;/a&gt; y enviar sus dudas y consultas a nuestros médicos especialistas.&lt;br /&gt;AtentamenteUniversidad Anáhuac&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-6790976292550378682?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/6790976292550378682/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=6790976292550378682' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/6790976292550378682'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/6790976292550378682'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2009/04/los-miembros-de-la-comunidad.html' title='A los miembros de la Comunidad Universitaria Anáhuac'/><author><name>José Antonio Forzán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00349908771261226488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://1.bp.blogspot.com/_hLFyajH3Rl0/SNEHa7gOvHI/AAAAAAAAAW0/XBLT9ScEy5c/S220/forzi002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-1138226674200350884</id><published>2009-04-27T07:49:00.000-07:00</published><updated>2009-04-27T07:52:50.117-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Avisos'/><title type='text'>Sobre la influenza</title><content type='html'>Por este medio, les pido a mis alumnos lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Estén atentos a las medidas de salud emitidas por las instancias oficiales.&lt;br /&gt;2. Estar al pendiente de la página web de la Universidad Anáhuac.&lt;br /&gt;3. Seguir con sus trabajos finales y, en caso de requerir asesoría, escribir a mis correos (&lt;a href="mailto:jaforzan@gmail.com"&gt;jaforzan@gmail.com&lt;/a&gt;; &lt;a href="mailto:jforzan@anahuac.mx"&gt;jforzan@anahuac.mx&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;4. Las entregas quedan en las fechas pactadas, a menos que se cancele en específico el día señalado. Hay que estar listos para regresar a la "normalidad" en cualquier momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saludos y muchas gracias.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-1138226674200350884?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/1138226674200350884/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=1138226674200350884' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/1138226674200350884'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/1138226674200350884'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2009/04/sobre-la-influenza.html' title='Sobre la influenza'/><author><name>José Antonio Forzán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00349908771261226488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://1.bp.blogspot.com/_hLFyajH3Rl0/SNEHa7gOvHI/AAAAAAAAAW0/XBLT9ScEy5c/S220/forzi002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-4417124899024107774</id><published>2008-12-09T06:46:00.000-08:00</published><updated>2008-12-09T06:47:30.874-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ética'/><title type='text'>Universidades, intelectuales y medios de comunicación / Raúl Trejo</title><content type='html'>Al considerar que las universidades compiten por el reconocimiento de la sociedad y que éste se expresa, entre otros factores, en la presencia mediática de sus profesores, se supone que las tareas de tales instituciones se encuentran ceñidas, aunque sea parcialmente, a un mercado donde la reputación no depende necesariamente de la calidad ni la utilidad de la investigación y la docencia, sino de la habilidad de quienes desempeñan esas tareas para llegar al escenario comunicacional, comenta el investigador de la UNAM&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inteligencia retórica y gratificación narcisista. Hablar de intelectuales mediáticos o, en nuestro caso, de comunicólogos habilitados como comunicadores permite describir una realidad que se ha venido extendiendo en las relaciones entre el mundo académico y el resto de la sociedad, pero también, evidentemente, esa expresión tiene implicaciones peyorativas. Aunque inicialmente fue utilizada en Francia para describir la presencia pública que, a pesar de sus heterodoxas posiciones políticas e incluso a contrapelo de los intereses de los medios, alcanzaron escritores como Jean Paul Sartre.&lt;br /&gt;En América Latina se ha dicho “intelectuales mediáticos” de aquellos que sacrifican rigor y densidad en sus argumentaciones con tal de recibir el beneplácito de las empresas comunicacionales.&lt;br /&gt;Gracias a ese acceso, los académicos y pensadores que se convierten en personajes de la televisión y la prensa, consiguen llegar a segmentos de la sociedad a los que no alcanzarían con sus libros y que jamás se asomarían a una de sus cátedras universitarias.&lt;br /&gt;Con intencional sarcasmo, hace algunos años, el filósofo Martín Hopenhayn, profesor en la Universidad de Chile y cuyo agudo pensamiento ha incursionado venturosamente en la reflexión acerca de la comunicación y la cultura, escribió varias parodias de lo que dirían unos intelectuales de otros. La opinión de un presunto pero representativo “intelectual crítico” sobre un también hipotético “intelectual mediático” va en el siguiente tenor:&lt;br /&gt;“No quiero parecer grave en mis juicios; pero cada vez que lo veo en televisión me da la impresión que ha privilegiado de tal modo el acto comunicativo por sobre la sustancia, que incluso él mismo termina convencido de que la realidad es bastante simple. Ha sacrificado la profundidad en aras de la anchura y ha sustituido el desarrollo del conocimiento por su traducción al público masivo. Pero inevitablemente se aplica aquí lo de ‘traductor-traidor’. ¿Pensará él lo mismo? Se le atribuye una función loable, a saber, ilustrar al público general, tejer un puente entre la sensibilidad de masas y la reflexión de los intelectuales. A veces logra, lo admito, adecuar ciertas citas de filósofos como rúbrica en sus comentarios sobre contingencia. Pero siempre queda la sensación de que lo hace como si se tratase de una jugada en un tablero, y que el tablero fuese su propia imagen como intelectual frente a la sociedad. Siempre parece tan razonable y su elocuencia es capaz de desplegarse en lapsos cada vez más cortos. Ha comprimido el tiempo de la reflexión crítica en el tiempo de una opinión frente a las cámaras. Y así, casi sin darse cuenta, da opiniones sobre todo. Porque se lo consulta acerca de todo, incluso de aquello que probablemente él jamás ha investigado o pensado. Y es tal su hábito de responder, que siempre tiene alguna respuesta frente a cualquier pregunta, y siempre la presenta como si fuese el resultado de una reflexión previa. Y como el hábito hace al monje, él termina creyendo que sabe de todo, cuando en realidad opina de todo, que no es lo mismo. Cierto: son opiniones sensatas, algunas más imaginativas que otras, y que tienen la virtud de seducir al auditorio con brochazos de inteligencia retórica. La cuestión es si esa inteligencia retórica del intelectual de la televisión tiene como fin último la gratificación narcisista del emisor o el estímulo a la reflexión en el auditor.” 1&lt;br /&gt;Con frecuencia, desde una perspectiva en extremo ideologizada pero entendible en virtud de la mala fama que los medios mercantiles suelen tener en el mundo académico, se considera que quienes participan en espacios mediáticos contribuyen a legitimar a las empresas de comunicación.&lt;br /&gt;Seguramente así ocurre, aunque no siempre en la medida en que suponen quienes insisten en ese efecto de la colaboración intelectual y académica con los grandes medios.&lt;br /&gt;Las empresas de comunicación requieren distintas vertientes para prestigiarse ante la sociedad. La más importante de ellas es la confianza que les puedan dispensar sus audiencias, al tomarlas como fuentes de información y entretenimiento.&lt;br /&gt;Cuando los públicos de la televisión o de cualquier otro medio disponen de varias opciones para entretenerse e informarse, las empresas de comunicación necesitan mejorar su oferta de mensajes, buscan competir entre sí con más variadas propuestas en materia de contenidos y tratan de obtener, entre otros factores, la adhesión de exponentes de los ámbitos intelectual y académico.&lt;br /&gt;Para una empresa de comunicación la participación de profesores y pensadores es importante, pero dista de ser su prioridad cuando está en busca de legitimación ante sus televidentes o radioescuchas. Y en un contexto de escasa o nula competencia, cuando las opciones en ese campo se reducen a una o dos, a la televisión le interesa poco el prestigio que le puedan conferir los académicos o intelectuales.&lt;br /&gt;Para esas empresas, en tales condiciones, la función de pensadores y escritores, y desde luego de los comunicólogos cuando llegan a invitarlos, puede ser simplemente de complemento en su programación: de relleno, para decirlo en términos francos.&lt;br /&gt;Universidades en busca de notoriedadPor otra parte, si bien la legitimación que un profesor o un intelectual le puedan prestar a los medios varía según cada circunstancia, el prestigio y la notoriedad que éstos reciben pueden convertirse en elementos de legitimación para esa persona dentro de su propio ámbito de trabajo e influencia.&lt;br /&gt;Es de suponerse que los académicos más conocidos gracias a sus apariciones mediáticas tengan mejores posibilidades para que sus libros se vendan. Hasta ahora, el desempeño como comunicadores que llegan a tener los comunicólogos ha sido una tarea complementaria y en muchos casos marginal a sus obligaciones principales, que son las de índole docente y en la investigación académica.&lt;br /&gt;Cuando un profesor concede una entrevista en televisión, hace un comentario en la radio o publica un artículo en la prensa, a esas tareas se les considera únicamente como actividades adicionales puesto que no forman parte de sus responsabilidades académicas.&lt;br /&gt;En las evaluaciones de esa índole, para resolver el ascenso de los profesores e investigadores o para otorgarles becas, sobresueldos y otros respaldos que existen en algunas universidades latinoamericanas, la participación en medios no se toma en cuenta o únicamente forma parte, habitualmente accesoria, de las tareas de divulgación.&lt;br /&gt;Sin embargo, cada vez se extiende más la costumbre de considerar que, al participar en medios —es decir, al convertirse en comunicadores aunque sea de manera esporádica—, los académicos ayudan a darle notoriedad a la institución universitaria para la cual trabajan.&lt;br /&gt;Esa concepción solamente es posible cuando en los cuerpos directivos de las universidades se estima que el nombre de sus profesores, desde luego junto con su adscripción institucional, debe ser mencionado con insistencia en los medios de comunicación.&lt;br /&gt;Al considerar que las universidades compiten por el reconocimiento de la sociedad y que éste se expresa, entre otros factores, en la presencia mediática de sus profesores, se supone que las tareas de tales instituciones se encuentran ceñidas, aunque sea parcialmente, a un mercado donde la reputación no depende necesariamente de la calidad ni la utilidad de la investigación y la docencia, sino de la habilidad de quienes desempeñan esas tareas para llegar al escenario comunicacional.&lt;br /&gt;En nuestros países ya comienza a suceder que algunas universidades privadas incluyen la participación de sus profesores en medios de comunicación para resolver primas salariales y estímulos escalafonarios. Esa manera de premiar la notoriedad mediática puede significar malas noticias para el desarrollo propiamente académico y se sintoniza con una tendencia que se aprecia en otras latitudes.&lt;br /&gt;En Australia, por ejemplo: “Los requerimientos para singularizarse de las universidades contemporáneas buscando legitimidad, ‘identidad de marca’ y ampliar su posición de mercado bajo condiciones de un sistema de educación superior más mercantilizado y privatizado, han vuelto frecuentes los apurados intentos para situar al conocimiento académico dentro del discurso mediático de todos los días”.2&lt;br /&gt;Además de la distorsión que puede implicar en las prioridades y en el desempeño de las tareas sustantivas de las universidades, esa promoción de la notoriedad mediática tiene implicaciones en la organización del trabajo e incluso como advierte el ya citado José Sánchez Parga, en la identidad de los profesores universitarios cuando atienden más a los medios que al salón de clases, el laboratorio o el cubículo:&lt;br /&gt;“Quizá nada… separa tanto al docente universitario no ya del aula y su docencia sino de su misma identidad científica y académica como su transformación en intelectual mediático, al imponerle una forma de pensar y de enfocar los problemas totalmente diferente de la forma de razonar y de plantearse las cuestiones y los conocimientos en términos académicos y científicos. En este sentido, el intelectual mediático, de manera análoga al transformado en ‘consultor’ o ‘experto’, no sólo abre un vacío entre el espacio mediático y el ámbito académico y científico del aula, sino que se marginaliza y vuelve extraño respecto de éstos”.3&lt;br /&gt;Habrá quienes subrayen que al propagar sus conocimientos en los medios, los académicos rompen el aislamiento que frecuentemente padecen las universidades en relación con las realidades y exigencias de la sociedad. En principio así se le puede considerar a esa participación que, como indicamos antes, implica limitaciones severas para difundir el discurso y los conocimientos académicos.&lt;br /&gt;El alejamiento que llegan a experimentar las universidades respecto de sus sociedades tiene causas muy variadas y de ninguna manera podría resolverse con una estrategia de “posicionamiento mediático”.&lt;br /&gt;Por lo demás, ese apartamiento, cuando existe, se traduce sobre todo en carencias o distorsiones en las políticas académicas y de ninguna manera significa que los profesores se encuentren en condiciones sustancialmente privilegiadas en comparación con la sociedad de la cual forman parte.&lt;br /&gt;Cuando nos referimos a la torre de marfil, como se dice en el título de estas consideraciones, lo hacemos de manera esencialmente metafórica: la depauperación de numerosas universidades públicas y la mercantilización de muchas universidades privadas han deteriorado las condiciones laborales de los profesores, especialmente en los niveles más básicos de los escalafones académicos.&lt;br /&gt;Solamente los profesores de larga antigüedad y con reconocimientos y sobresueldos variados, llegan a tener remuneraciones medianamente satisfactorias. Para la mayoría la inestabilidad laboral, las condiciones de trabajo precarias, los salarios bajos, las prestaciones cortas e incluso las jubilaciones irrisorias (no son pocos los académicos que siguen trabajando mucho después de la edad reglamentaria no por desmedida vocación, sino por irremediable necesidad) son elementos de una realidad incómoda e injusta.&lt;br /&gt;La posibilidad de desarrollar una carrera académica es un privilegio. Pero a esa distinción no siempre se la resguarda con garantías laborales suficientemente satisfactorias.&lt;br /&gt;Delimitada así la torre de marfil, o convertida con frecuencia en condominio repleto de goteras y a pesar de todo habitable, la implicación con los medios por parte de los comunicólogos, igual que otros académicos, puede significar complementos a las insuficientes remuneraciones que percibe la mayoría de ellos. Pero, además, el aliciente mediático puede compensar o reemplazar, según sea el caso, el reconocimiento que los profesores no siempre encuentran en sus instituciones académicas.&lt;br /&gt;• • •&lt;br /&gt;No hay un paradigma capaz de resolver los dilemas que aparecen en la relación entre comunicólogos y medios de comunicación. En un escenario ideal, los primeros tendrían que contribuir a la comprensión del desempeño y los efectos mediáticos. Los medios, en tanto, sería deseable que encontrasen referentes críticos en quienes tienen por tarea el análisis de su desempeño.&lt;br /&gt;Los puentes entre estudiosos y docentes, por un lado, y profesionales y empresas de la comunicación, por el otro, son naturales, necesarios y desde luego deseables, siempre y cuando cada una de esas partes reconozca la función social de la otra.&lt;br /&gt;Pero esa relación padece desigualdades ingentes cuando en el campo de los medios se mira a la participación académica como un recurso accesorio e incluso meramente ornamental, a la programación que ya ha sido diseñada y resuelta con criterios habitualmente distanciados del interés público.&lt;br /&gt;Cuando en el campo de la academia analizamos a los medios, una de las motivaciones que nos asaltan con mayor frecuencia es la aspiración para contribuir a reformarlos, una vez que reconocemos las muchas limitaciones y menoscabos que nuestros sistemas de comunicación imperantes implican para la sociedad.&lt;br /&gt;Es difícil resignarse únicamente a contemplar a los medios, sin involucrarnos en la lid para modificarlos. Parodiando a Marx en su célebre undécima tesis sobre Feuerbach, los comunicólogos por lo general no han hecho más que interpretar de diversas maneras a los medios, pero de lo que se trata es de transformarlos.&lt;br /&gt;Sí, pero para ello resulta preciso entenderlos, aquilatarlos, examinar a los medios con rigor y más allá de las pasiones que suscitan. Para cambiar a los medios es preciso entenderlos, también, con el fin de que ellos no nos cambien a nosotros —o para entender de qué maneras nos están cambiando—.&lt;br /&gt;Notas1. Martín Hopenhayn, “Los intelectuales latinoamericanos descritos por sus (im) pares”, Estudios Públicos núm. 82, Santiago de Chile, otoño 2001. Disponible en www.cepchile.cl.2. David Rowe and Kylie Brass, “The uses of academic knowledge: the university in the media”, Media, Culture and Society, vol. 30, núm. 5, septiembre, 2008, Londres, p. 678.3. José Sánchez Parga, Una "devastación de la inteligencia": crisis y crítica de las ciencias sociales, Ed. Abyayala, Quito, 2007, p. 295.* Investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. Autor de Mediocracia sin mediaciones, Prensa, televisión y elecciones, El secuestro de la UNAM, La nueva alfombra mágica, entre otros libros. Es miembro del Consejo Editorial de Campus. El presente texto es un fragmento de la ponencia “Comunicólogos y comunicadores. Entre la torre de marfil y el torrente mediático”, correspondiente a su participación en el Noveno Congreso de la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Estado de México, Atizapán, Estado de México, 10 de octubre de 2008.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-4417124899024107774?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/4417124899024107774/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=4417124899024107774' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/4417124899024107774'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/4417124899024107774'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2008/12/universidades-intelectuales-y-medios-de.html' title='Universidades, intelectuales y medios de comunicación / Raúl Trejo'/><author><name>José Antonio Forzán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00349908771261226488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://1.bp.blogspot.com/_hLFyajH3Rl0/SNEHa7gOvHI/AAAAAAAAAW0/XBLT9ScEy5c/S220/forzi002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-5127701831240713088</id><published>2008-09-24T20:09:00.000-07:00</published><updated>2008-09-24T20:10:20.797-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine'/><title type='text'>Maestros: MacLuhan y Allen</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/OpIYz8tfGjY&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/OpIYz8tfGjY&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-5127701831240713088?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/5127701831240713088/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=5127701831240713088' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/5127701831240713088'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/5127701831240713088'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2008/09/maestros-macluhan-y-allen.html' title='Maestros: MacLuhan y Allen'/><author><name>José Antonio Forzán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00349908771261226488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://1.bp.blogspot.com/_hLFyajH3Rl0/SNEHa7gOvHI/AAAAAAAAAW0/XBLT9ScEy5c/S220/forzi002.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-5353235274684075066</id><published>2008-09-18T06:05:00.001-07:00</published><updated>2008-09-18T06:08:56.488-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Competencias comunicativas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Recepción crítica'/><title type='text'>Discuro paradigmático de manipulación</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/3VRv8id8Wjs&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/3VRv8id8Wjs&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-5353235274684075066?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/5353235274684075066/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=5353235274684075066' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/5353235274684075066'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/5353235274684075066'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2008/09/discuro-paradigmtico-de-manipulacin.html' title='Discuro paradigmático de manipulación'/><author><name>José Antonio Forzán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00349908771261226488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://1.bp.blogspot.com/_hLFyajH3Rl0/SNEHa7gOvHI/AAAAAAAAAW0/XBLT9ScEy5c/S220/forzi002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-7064361244394684642</id><published>2008-09-18T06:05:00.000-07:00</published><updated>2008-09-18T06:48:48.452-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Competencias comunicativas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ética'/><title type='text'>Martin Luther King</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/wt4v9Zg2unU&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/wt4v9Zg2unU&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-7064361244394684642?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/7064361244394684642/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=7064361244394684642' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/7064361244394684642'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/7064361244394684642'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2008/09/martin-luther-king.html' title='Martin Luther King'/><author><name>José Antonio Forzán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00349908771261226488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://1.bp.blogspot.com/_hLFyajH3Rl0/SNEHa7gOvHI/AAAAAAAAAW0/XBLT9ScEy5c/S220/forzi002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-7603163356883514341</id><published>2008-07-24T05:37:00.000-07:00</published><updated>2008-07-24T05:38:43.397-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mitologías contemporáneas'/><title type='text'>Isaac Asimov: Los Ordenadores</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Am25Cxw8-cM&amp;hl=en&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/Am25Cxw8-cM&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-7603163356883514341?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/7603163356883514341/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=7603163356883514341' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/7603163356883514341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/7603163356883514341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2008/07/isaac-asimov-los-ordenadores.html' title='Isaac Asimov: Los Ordenadores'/><author><name>José Antonio Forzán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00349908771261226488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://1.bp.blogspot.com/_hLFyajH3Rl0/SNEHa7gOvHI/AAAAAAAAAW0/XBLT9ScEy5c/S220/forzi002.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-4151098009317519972</id><published>2008-01-29T09:18:00.000-08:00</published><updated>2008-12-10T16:14:09.396-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Competencias comunicativas'/><title type='text'>Discurso en el Teatro Olimpo / Manuel González Prada</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/R59grXYMa3I/AAAAAAAAAEs/uwzjEQjou4Q/s1600-h/images.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5160949996116011890" style="FLOAT: right; MARGIN: 0pt 0pt 10px 10px; CURSOR: pointer" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/R59grXYMa3I/AAAAAAAAAEs/uwzjEQjou4Q/s200/images.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Discurso en el Teatro Olimpo / Manuel González Prada (Fragmento)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empiece ya en nuestra literatura el reinado de la Ciencia. Los hombres no quieren deleitarse hoi con música de estrofas insulsas i bien pulidas ni con períodos altisonantes i vacíos todos, desde el niño hasta el viejo, tenemos sed de verdades. Sí, verdades aunque sean pedestres: a vestirse con alas de cera para elevarse unos cuantos metros i caer, es preferible tener pies musculosos i triple calzado de bronce para marchar en triunfo sobre espinas i rocas de la Tierra.&lt;/span&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Cortesanos, políticos i diplomáticos no piensan así: llaman prudencia al miedo, a la confabulación de callarse, a la mentira sin palabras. Cierto, el camino de la sinceridad no está circundado de rosas: cada verdad salida de nuestros labios concita un odio implacable, cada paso en línea recta significa un amigo menos. La verdad aísla; no importa: nada más solitario que las cumbres, ni más luminoso que los rayos del sol.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Rompamos el pacto infame i tácito de hablar a media voz. Dejemos la encrucijada por el camino real, i l'ambigüedad por la palabra precisa. Al atacar el error i acometer contra sus secuaces, no propinemos cintarazos con espada metida en la funda: arrojemos estocadas a fondo, con hoja libre, limpia, centelleando al Sol.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Venga, pues, la verdad en su desnudez hermosa i casta, sin el velo de la sátira ni la vestidura del apólogo: el niño delicado i la mujer meticulosa endulzan las orillas del vaso que guarda el medicamento heroico, pero acibarado; el hombre apura de un solo trago la más amarga pócima, siempre que encierre vida y salud.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;En fin, señores, seamos verdaderos, aunque la verdad cause nuestra desgracia: con tal que l'antorcha ilumine ¡poco importa si quema la mano que la enciende i l'ajita!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Seamos verdaderos, aunque la verdad desquicie una nación entera: ¡poco importan las lágrimas, los dolores i los sacrificios de una sola jeneración, si esas lágrimas, si esos dolores, si esos sacrificios redundan en provecho de cien jeneraciones!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Seamos verdaderos, aunque la verdad convierta al Globo en escombros i ceniza: ¡poco importa la ruina de la Tierra, si por sus soledades silenciosas i muertas sigue retumbando eternamente el eco de la verdad!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;b&gt;1888&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-4151098009317519972?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/4151098009317519972/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=4151098009317519972' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/4151098009317519972'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/4151098009317519972'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2008/01/discurso-en-el-teatro-olimpo-manuel.html' title='Discurso en el Teatro Olimpo / Manuel González Prada'/><author><name>José Antonio Forzán</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.anahuac.mx/images.noticias/20070613-1-1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/R59grXYMa3I/AAAAAAAAAEs/uwzjEQjou4Q/s72-c/images.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-304705536769611400</id><published>2008-01-16T10:35:00.000-08:00</published><updated>2008-12-10T16:14:09.560-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mitologías contemporáneas'/><title type='text'>El mundo está loco, loco, loco / Umberto Eco</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/R49adavg8jI/AAAAAAAAAEk/oP5aw67B4CY/s1600-h/images.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5156439559803826738" style="FLOAT: right; MARGIN: 0pt 0pt 10px 10px; CURSOR: pointer" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/R49adavg8jI/AAAAAAAAAEk/oP5aw67B4CY/s200/images.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El mundo está loco, loco, loco…&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Umberto Eco&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Las cosas pasan pero nadie se percata ya de ellas. Estamos rodeados de historias sobre las que podríamos escribir una suerte de tonterías y, aun así, pasan desapercibidas, como si fueran normales.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por ejemplo: antes de que Bush desencadenara la guerra en Irak, Silvio Berlusconi va a verle y le dice (afirmación del mismísimo Berlusconi referida por todos los periódicos) que no debería hacerlo. Ipso facto, Bush manda a los marines y empieza a bombardear Bagdad. Berlusconi invita a Putin a su casita de la playa, lo toma por el brazo y le dice: “Me encargo yo de todo”. Ipso facto, Putin le corta el gas a Italia. Berlusconi va a ver a Gadafi y vuelve diciendo que todo va de perillas, que con Libia estamos a partir un piñón, los pequeños incidentes han sido superados y ya se ha encargado él de calmar las aguas. Ipso facto, Gadafi amenaza a Italia con toda suerte de atropellos mientras lanza palabras de odio. Me imagino que antes del asunto de la empresa eléctrica Enel en Francia, Berlusconi se vería secretamente con Chirac y obtendría ofertas de mutua asistencia; y ahora que ha ido a hablar al Congreso de Estados Unidos, como poco nos tirarán una bomba atómica. En fin, como el abuelito de un chiste que cuenta el mismo Berlusconi, habría que abatirlo porque donde va mete la pata.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y aun así parece normal que siga haciendo incursiones en todas las pantallas y que la mitad de los italianos (y sería preocupante aunque fuera la mitad menos uno) todavía lo tomen en serio.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Segunda historia, la del “Código Da Vinci”. Cualquiera que haya entrado alguna vez en una librería de ciencias ocultas sabe que Dan Brown no se ha inventado nada, salvo la intriga policíaca del contorno; es decir, todo lo que presenta como revelaciones históricas las ha tomado de una miríada de libros que circulan desde hace décadas sobre el misterio de Rennes-le-Chateau, sobre el Priorato de Sión, sobre el Grial, sobre Jesús y María Magdalena, etc. No estoy diciendo que lo haya copiado, al igual que no se acusaría de plagio a uno que volviera a contar la historia de Caperucita Roja: ha usado material que ya es de dominio público, más manoseado que la barandilla del Metro, porque la tendencia de los consumidores de ocultismo siempre ha sido la de considerar verdadero lo que ya han oído, razón por la cual cuanto más repetitivo resulta lo que se les ofrece, más disfrutan. Y es igualmente notorio, también, para los que no han visitado nunca una librería de ciencias ocultas, pero le han echado una ojeada a la lista de los best-sellers, que en 1982 salió “The Holy Blood and the Holy Grial”, de Baigent, Leigh y Lincoln (traducido en castellano como “El enigma sagrado”).&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En este libro se retoman abiertamente todos los chismes sobre el misterio de Rennes-le-Chateau y se enuncian todos esos “secretos” que constituyen el esquema de base del “Código Da Vinci”: que Jesús nunca fue crucificado, que se casó con María Magdalena, que fundó en Francia la dinastía de los merovingios, que su herencia mística y quizá genética la continuó el Priorato de Sión, etc., etc.. Ahora bien, el prefacio de “El enigma sagrado” presenta todo el contenido del libro como verdad histórica, y ni siquiera intenta decir que esa verdad histórica es fruto de descubrimientos exclusivos por parte de los autores, porque admite todas sus deudas con una serie de obras previas que, según los autores mismos, contendrían ya germinalmente esa verdad, pero que no han sido tomadas en suficiente consideración. Afirmación que resulta falsa como la que más, porque, repito, ese tipo de literatura circulaba desde hacía décadas por todos los puestos de libros y entre los apasionados se vendía como rosquillas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Si alguien establece la verdad sobre un hecho (que Napoleón murió en Santa Elena, que Colón se embarcó en la Santa María, que Mussolini fue arrestado por Bill y Pedro), desde el momento en que la verdad histórica se hace pública, se convierte en algo de propiedad colectiva, y a mí no se me puede acusar de haber copiado una buena invención ajena si escribo una novela histórica en la que Colón se embarca en la Santa María. Pues bien, ¿qué es lo que me hacen Baigent y Leigh? Demandan al editor de Brown por plagio (Lincoln decidió no demandar). Es decir, están admitiendo públicamente que todo lo que contaron era fruto de su fantasía. Es verdad que para hincarle el diente a una parte del Potosí millonario del libro de Brown, uno estaría dispuesto a firmar ante notario que no es hijo del propio padre legítimo, sino de alguno de los numerosos marineros que solían visitar a su señora madre, por lo que Baigent y Leigh tienen mi más sincera comprensión.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ahora bien, lo que no cesa de dejarme estupefacto es que la gente que lee estas cosas (y se entera de que Brown ha tomado sus noticias “históricas” de alguien que admite públicamente que ha contado mentiras) siga visitando iglesias y museos de todo el mundo para buscar las pistas de la “verdadera” historia de Jesús y María Magdalena.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;¿No será que votan todos por Berlusconi? &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-304705536769611400?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/304705536769611400/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=304705536769611400' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/304705536769611400'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/304705536769611400'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2008/01/el-mundo-est-loco-loco-loco-umberto-eco.html' title='El mundo está loco, loco, loco / Umberto Eco'/><author><name>José Antonio Forzán</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.anahuac.mx/images.noticias/20070613-1-1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/R49adavg8jI/AAAAAAAAAEk/oP5aw67B4CY/s72-c/images.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-668644306904694388</id><published>2007-08-21T10:03:00.000-07:00</published><updated>2007-08-21T10:04:31.767-07:00</updated><title type='text'>Línea de tiempo alternativa</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;object width="425" height="335"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.dailymotion.com/swf/52NbC13T95VRSjFoq"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.dailymotion.com/swf/52NbC13T95VRSjFoq" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="335" allowfullscreen="true"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://www.dailymotion.com/video/x2sgs6_jeep-heritage_ads"&gt;Jeep - Heritage&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Uploaded by &lt;a href="http://www.dailymotion.com/firat"&gt;firat&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-668644306904694388?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/668644306904694388/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=668644306904694388' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/668644306904694388'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/668644306904694388'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2007/08/lnea-de-tiempo-alternativa.html' title='Línea de tiempo alternativa'/><author><name>José Antonio Forzán</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.anahuac.mx/images.noticias/20070613-1-1.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-5196757796145209057</id><published>2007-08-10T10:36:00.001-07:00</published><updated>2007-08-10T10:37:06.257-07:00</updated><title type='text'>La lectura en la Edad Media</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="350"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/93SgXeu-SeY"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/93SgXeu-SeY" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-5196757796145209057?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/5196757796145209057/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=5196757796145209057' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/5196757796145209057'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/5196757796145209057'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2007/08/la-lectura-en-la-edad-media.html' title='La lectura en la Edad Media'/><author><name>José Antonio Forzán</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.anahuac.mx/images.noticias/20070613-1-1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-144745082055043816</id><published>2007-08-06T15:48:00.000-07:00</published><updated>2007-08-06T15:50:15.227-07:00</updated><title type='text'>Animation vs Animator</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="350"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/hVZXbGNFuBM"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/hVZXbGNFuBM" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;Paradigmas, lenguaje y realidad&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-144745082055043816?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/144745082055043816/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=144745082055043816' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/144745082055043816'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/144745082055043816'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2007/08/animation-vs-animator.html' title='Animation vs Animator'/><author><name>José Antonio Forzán</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.anahuac.mx/images.noticias/20070613-1-1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-2310634786516184285</id><published>2007-08-02T14:06:00.000-07:00</published><updated>2008-07-18T07:17:53.815-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Arte'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Semiótica'/><title type='text'>La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica / Walter Benjamin</title><content type='html'>&lt;object type="application/x-shockwave-flash" height="348" width="425" data="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=" doc="la-obra-de-arte-en-la-poca-de-su-reproductibilidad-tcnica4345"&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;Si quieres descargar el archivo, da &lt;a href="https://s3.amazonaws.com/ppt-download/la-obra-de-arte-en-la-poca-de-su-reproductibilidad-tcnica4345.pdf"&gt;click AQUÍ&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-2310634786516184285?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/2310634786516184285/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=2310634786516184285' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/2310634786516184285'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/2310634786516184285'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2007/08/la-obra-de-arte-en-la-poca-de-su.html' title='La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica / Walter Benjamin'/><author><name>José Antonio Forzán</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.anahuac.mx/images.noticias/20070613-1-1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-8373484745827988520</id><published>2007-08-02T13:47:00.001-07:00</published><updated>2007-08-02T13:47:42.604-07:00</updated><title type='text'>Quién quiere ser millonario</title><content type='html'>&lt;div xmlns='http://www.w3.org/1999/xhtml'&gt;&lt;p&gt;&lt;object height='350' width='425'&gt;&lt;param value='http://youtube.com/v/YuQ2lX09c-c' name='movie'/&gt;&lt;embed height='350' width='425' type='application/x-shockwave-flash' src='http://youtube.com/v/YuQ2lX09c-c'/&gt;&lt;/object&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Para ejercicios sintácticos, semánticos y pragmáticos&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-8373484745827988520?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/8373484745827988520/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=8373484745827988520' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/8373484745827988520'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/8373484745827988520'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2007/08/quin-quiere-ser-millonario_02.html' title='Quién quiere ser millonario'/><author><name>José Antonio Forzán</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.anahuac.mx/images.noticias/20070613-1-1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-48596509587831595</id><published>2007-07-31T07:24:00.000-07:00</published><updated>2008-12-10T16:14:09.718-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Semiótica'/><title type='text'>Imagino a México como un país que no tiene espejo dónde mirarse / Entrevista a Jacques Derrida</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/Rq9Hu38FwdI/AAAAAAAAACk/8hJVhtIieqk/s1600-h/derrida_main.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5093368574194860498" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/Rq9Hu38FwdI/AAAAAAAAACk/8hJVhtIieqk/s200/derrida_main.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Imagino a México como un país que no tiene espejo dónde mirarse&lt;br /&gt;Miguel Ángel Quemain&lt;br /&gt;El Financiero / Lunes, 11 de octubre de 2004&lt;br /&gt;El filósofo francés Jacques Derrida (1930-2004).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Cuando le solicité a Jacques Derrida una entrevista, me dijo que mejor asistiera a su seminario en la Escuela de Altos Estudios. "Estoy muy cansado de las entrevistas periodísticas -dijo, entonces-. No permiten ningún doblez en la conversación, todo es estricto y definitivo."&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Agregó que a esas peticiones les había dado un giro. "Considero más útiles las conversaciones con especialistas en ciertas materias de las que tengo mucho que aprender y muchas preguntas por formular, más que dictar sermones útiles para afianzar ciertas posiciones consideradas como correctas y definitivas", declaró.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Su negativa fue amable y considerada, pero le insistí. Su gesto cambió, se endureció y me dijo: "Nos vemos el miércoles a las cinco de la tarde en el Boulevard Raspail, donde son las sesiones. Diga que es el estudiante mexicano." Gabriela Bautista le di- jo que le tomaría fotos durante la entrevista y él le dijo que cuál entrevista. Me ignoró y le sonrió a la cámara. Le dijo a ella que tomara una foto, "pero deje que me ponga la gabardina". Gabriela Bautista lo puso de buen humor y me preguntó qué pensaba del seminario. Le dije que me parecía una puesta en escena del deconstruccionismo y que su reflexión era cada vez más literaria que teórica, como le sucedió a Roland Barthes en sus últimos seminarios. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-¿Cree usted -me dijo- que el mejor camino para un filósofo del siglo XX es convertirse en escritor? Algo que sí me gustaría decirle es que secretamente me gustaría verme como eso: como un escritor. Cuando empecé a trabajar me empeñé en legitimarme socialmente como un filósofo académico, pero a escondidas trataba de inocular a la filosofía de las ambigüedades vitales de la literatura. En síntesis, eso forma parte de mi propuesta deconstructivista, la apertura hacia el otro. Si usted se da cuenta, cada vez escribo más textos sobre pintura. Eso no es gratuito. Me da gusto porque significa que empieza a triunfar el escritor sobre el académico. Me dirá: ¡qué vanidad!, pero si digo triunfo para referirme al escritor no lo hago como un signo de vanagloria, sino para indicarle que me parece que en ocasiones los conocimientos funcionan como cárceles de la sensibilidad. El desafío consiste en permitir su mezcla. Es una de las vías que nos permiten evadir los discursos tiránicos de muchos científicos sociales.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Entonces, como escritor, su primera filiación es con el lenguaje y por supuesto con la lengua, pero adoptó una que no es la materna...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Usted sabrá que elegí el monolingüismo como resultado de una pasión creciente por el francés. Me permití libertades con la lengua francesa que empezaron a ser notorias para algunos y cada vez me liberé más respecto a sus usos, hasta que la obstinación me convirtió en monolingüe. Puedo dar clases en inglés, leo en alemán y escucho los susurros de la lengua sefaradí y de mi línea materna, askenazi, pero el acceso a esas lenguas ya no es de ninguna manera natural. Pero usted ya empezó a grabar y ni permiso pide, le advierto que esto no es una entrevista. Trataré de reflexionar, que es lo contrario a las entrevistas que se establecen como el dictado definitivo de los puntos de vista.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-¿Qué se puede hacer con la infancia, con una como la suya que transcurrió al interior de una sala de cine?-&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Mire, yo soy todo lo contrario a un cinéfilo. Soy un voyeur. El cine forma parte de una patología que empezó a los diez años y que todavía practico. Suelo encerrarme en las salas cinematográficas de las ciudades que visito y necesito apuntar incluso los títulos de las películas que veo, aunque después ya no recuerde las imágenes. En el cine uno aprende a besar y descubre que es un lugar propicio para las caricias. La oscuridad del cine, la emoción de la pro- yección y la oscuridad me permite emociones que no me da la lactura, el cine es el lugar donde se realizan todas las proyecciones, identificaciones sin ningún esfuerzo y sin sanción alguna. Puedo recordar todos los nombres de los cines en El-Bihar y en París, pero no los nombres de las películas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Harold Bloom ha sido uno de los principales detractores del deconstruccionismo en Estados Unidos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Harold Bloom ha construido una catedral en la que ha encerrado a Shakespeare y a estas alturas le resulta imposible deconstruir sus propias construcciones. En cuanto a Freud, ha tenido tantos usos que Bloom escapa de la influencia freudiana mirando al propio Freud desde el espacio de sus influencias y una fundamental es Shakespeare, claro, y la poesía griega y latina que tanto le fascinan a Bloom, que, a pesar de su "flexibilidad", sus juicios parten de esa dureza cristalina con la que contempla a Shakespeare. Me suelen reprochar los puntos de vista que tengo sobre el psicoanálisis, sobre todo desde el punto de vista del lenguaje, pero esos reproches vienen de los santificadores de Lacan que se negó a pensarlo desde perspectivas más amplias. Lacan se pensó como el Freud francés y ésa es una de las lápidas que él mismo se puso.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Cada vez se adhiere más a causas políticas, ¿por qué? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Fuera de las líneas del intelectual comprometido de los años sesenta y setenta, que se convirtió en un eslogan, considero que es muy importante reflexionar sobre las xenofobias europea y estadounidense. He tomado la causa de la shoa porque muchos intelectuales aquí han tratado de minimizar el asunto y decir que eso fue una patraña de los judíos victimizados. Lo que demostró el siglo XX fue la capacidad de nuestra cultura para ejercer la brutalidad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-¿Cómo se ve México y Latinoamérica desde sus miradores?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-México aparece en el imaginario europeo sumamente fragmentado, cosificado. Para los franceses por lo menos la palabra México los sitúa en un horizonte de playas, Cancún, Acapulco, el mundo mítico del cine. Esas apreciaciones han ocultado un sentido profundo del mundo mexicano que está sepultado bajo las ruinas y aplastado por una cultura que sólo está preocupada por igualarse a Estados Unidos. La cultura mexicana que se difunde en el mundo pareciera huérfana, sin eco. Imagino a México como un país que no tiene un espejo dónde mirarse. Según testimonios de amigos, en México la gente tiene la mirada puesta en otra parte y lo extraordinario se le ha vuelto rutinario y dejó de apreciarlo. Siempre quise conocer a Juan Rulfo. Borges me habló de él. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Derrida vs. Rousseau&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(Karla Zanabria / Agencias)&lt;br /&gt;El Financiero / Lunes, 11 de octubre de 2004&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;EL LENGUAJE.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;"Con Jacques Derrida, Francia ha dado al mundo uno de sus filósofos contemporáneos más grandes, una de las figuras más grandes de la vida intelectual de nuestro tiempo", indicó un comunicado de la oficina del presidente de Francia, Jacques Chirac, el mismo donde se anunciaba la muerte del filósofo a causa del cáncer de páncreas. El fundador de la escuela filosófica conocida como Deconstruccionismo, y autor de unas 80 obras, entre ellas De la gramatología y La diseminación, falleció la madrugada del sábado 9 de octubre en un hospital de París, al cual había ingresado hace tres semanas. Era el último sobreviviente de los llamados "pensadores del 68", como Althusser, Lacan, Foucault, Barthes y Deleuze.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Su vida había comenzado en El Biar, Argelia, el 15 de julio de 1930, en el seno de una familia de judíos sefarditas. En 1952 comenzó su estudio de filosofía en la Escuela Normal Superior de París, donde más tarde enseñó (1965-1984).&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;A partir de 1960 a 1964, Derrida también fue docente de la Sorbona, en París, además de dictar cursos en universidades de Estados Unidos. En 1983 fundó el Colegio internacional de Filosofía, que presidió hasta 1985. Sus teorías deconstruccionistas fueron aplicadas a la literatura, a la lingüística, la filosofía, el derecho y la arquitectura. Jacques Derrida concentró su labor en el lenguaje, mostrando las múltiples capas y significados o formas de interpretación.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Una de sus tesis más provocativas la enunció en su libro De la gramatología al señalar que el lenguaje escrito precede en el ser humano al lenguaje oral. La obra es una crítica abierta al filósofo francés del siglo XVIII Jean-Jacques Rousseau, y una velada crítica a otro importante intelectual del siglo XX, el psicoanalista Jacques Lacan, quien postuló la tesis de que el inconsciente está estructurado como un lenguaje.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Derrida cuestionó además la idea del "buen salvaje" de Rousseau, misma que impregnó a los textos de otros importantes intelectuales franceses del siglo XX, como Claude Levi-Strauss. Para ello hizo una descripción de las prácticas cotidianas en tribus de los cinco continentes, caracterizadas por una enorme violencia.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Otra crítica de Derrida a Rousseau se relaciona con la "comunidad de la palabra", indicando que la escritura trasciende la demagogia del lenguaje oral y la cultura de la plaza y el recinto cerrado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En varios de sus escritos, Derrida desafió la noción de que el lenguaje oral es una forma directa de comunicación o que el autor de un texto es también quien define el significado de su escritura.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-48596509587831595?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/48596509587831595/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=48596509587831595' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/48596509587831595'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/48596509587831595'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2007/07/imagino-mxico-como-un-pas-que-no-tiene.html' title='Imagino a México como un país que no tiene espejo dónde mirarse / Entrevista a Jacques Derrida'/><author><name>José Antonio Forzán</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.anahuac.mx/images.noticias/20070613-1-1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/Rq9Hu38FwdI/AAAAAAAAACk/8hJVhtIieqk/s72-c/derrida_main.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-3376922743906664440</id><published>2007-07-31T07:15:00.000-07:00</published><updated>2008-12-10T16:14:09.975-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Competencias comunicativas'/><title type='text'>Obstáculos y posibilidades de la escritura / Entrevista con Daniel Cassany</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/Rq9FR38FwcI/AAAAAAAAACc/dCpywjByLjQ/s1600-h/Cassanyg.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5093365876955398594" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/Rq9FR38FwcI/AAAAAAAAACc/dCpywjByLjQ/s200/Cassanyg.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Obstáculos y posibilidades de la escritura&lt;br /&gt;Oscar Enrique Ornelas&lt;br /&gt;El Financiero / Viernes, 29 de agosto de 2003&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Escribir ha dejado de ser algo mágico y misterioso: Cassany.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;¿Quién puede sobrevivir en este mundo tecnificado, burocrático, competitivo, alfabetizado y altamente instruido, si no sabe redactar cartas, informes o denuncias? Apoyado en la investigación de los últimos 20 años, Daniel Cassany i Comas sostiene que la escritura es básica para la comunicación y el conocimiento. Lejos de ser algo mágico, puede ser aprendida.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Escribir ha dejado de ser un misterio, asegura Daniel Cassany, especialista en comunicación escrita de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, mientras conversamos a unos cuantos metros de donde estuvo la Librería del Prado, famosa entre los escritores de cierta edad y destruida por el terremoto que asoló a la ciudad de México en 1985.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;"Escribir era un misterio porque se le asociaba con la literatura de elite, considerada mágica, profunda y de mayor calidad _puntualiza el investigador catalán_. De acuerdo con esta mitología, la literatura es algo que hacen unos tipos raros. Equivale a decir que todo lo relacionado con conducir un auto tiene que ver con el Premio Fórmula Uno. Parte de mi trabajo consiste, precisamente, en divulgar investigaciones empíricas que deshacen muchos de los prejuicios ampliamente difundidos acerca de la escritura. Mi planteamiento es claro: se puede aprender a escribir." Una de las estrategias es leer mucho, "aunque un buen lector no será necesariamente un buen escritor", aclara Cassany.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_Habitualmente se enseña a leer pero no a escribir.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_Se enseña gramática, se enseña ortografía, se enseña el significado de las palabras, pero menos a leer entre líneas. En cuanto al trabajo de escribir, se enseña a construir oraciones, pero no a tener conciencia del lector o un propósito definido sobre lo que se desea transmitir. No se enseña a elaborar significados. Se transmite la idea de que escribir consiste básicamente en traducir lo que ya tienes en la mente, pero luego resulta que ahí no hay nada...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Según la investigación reciente, explica Cassany, la escritura no es sólo un producto sino un proceso que se va desarrollando en la mente del escritor. Se requiere reflexión, memoria y creatividad; no basta con dominar las formas gramaticales.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_¿Cree que las computadoras favorezcan la escritura?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_Se ha descubierto que tendemos a escribir mejor con los ordenadores. Las tareas más mecánicas se facilitan mucho. Muy probablemente acabemos escribiendo con poco papel y más pantalla.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_Para aprovechar la pregunta de uno de sus libros: ¿Qué tiene que saber y qué tiene que saber hacer un individuo cualquiera para ser un buen escritor?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_Varias cosas: tener conciencia de a quién escribes, buscar ideas, organizarlas y utilizar las palabras adecuadas en función del contexto en que te estás moviendo. Escribir es una actividad tan compleja como diseñar una coreografía, llevar las cuentas de una empresa o dibujar los planos de una casa. Me refiero a escribir textos de 500 palabras explicando, por ejemplo, si estás a favor o en contra de que la policía del Distrito Federal vaya vestida de civil. Si eres capaz de hacer eso de un modo coherente, quiere decir que sabes escribir.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_Es lo que distingue a un escritor competente de uno incompetente...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_Para ser "políticamente correctos", hoy hablaríamos más bien de un experto y un aprendiz.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_¿Qué debería tener en la mente un maestro a la hora de enseñar a escribir?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_Cuatro elementos: que leer y escribir es uno de los aprendizajes básicos, que esa acción significa comprender y construir significados, que la ortografía no es esencial en este asunto y que leer y escribir debe realizarse en el aula. Un obstáculo es que los maestros no saben leer y escribir. O saben poco. La solución sería organizar cursos de lectura y escritura para los docentes. El problema es que cada vez exigimos más de leer y escribir. Yo puedo tomar una carta que ha salido en un periódico de Barcelona, llevarla a mis estudiantes de cuarto año en la facultad de traducción e interpretación, es decir, a tipos que manejan cuatro lenguas, y pedirles que me digan lo que encuentran en ese texto. Ellos entienden las palabras, pero si les pregunto qué estereotipos maneja el autor de la carta o cuál es su ideología, va a resultar que no han entendido nada. Ahí está el problema. Lo que queremos es un ciudadano crítico que pueda detectar todas estas cosas. De no ser así, le van a meter una cantidad de palizas brutales. Hace 100 años no pedían tanto: sólo que fuera capaz de firmar. Ahora le exigimos mucho a la educación y los docentes que tenemos se formaron 20 años atrás, cuando no se tenían varios de estos conocimientos. De ahí la importancia de que los maestros reciban cursos de actualización. Cada vez somos más conscientes de las implicaciones sociológicas y psicológicas del lenguaje, que no es sino la herencia de nuestra sociedad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Existe la tendencia, subraya Cassany, a complicar el lenguaje porque se piensa que el escrito tendrá más valor. "Pero es mentira. Lo que nos interesa es construir un lenguaje llano, más simple. Los documentos jurídicos, administrativos y culturales en general, deben ser comprensibles. Esta tendencia se ha desarrollado mucho en el mundo anglosajón. Me parece básico: en la medida en que las personas entienden las cosas, se sienten más implicadas en la comunidad y se limita la marginalidad." &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LA ORTOGRAFIA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(OEO)&lt;br /&gt;El Financiero / Viernes, 29 de agosto de 2003&lt;br /&gt;Y las flores en el campo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Escribir es como cocinar. Se aprende de un chef o de la abuelita. Requiere trabajo, no basta con leer. A Daniel Cassany le gustó la metáfora y redactó La cocina de la escritura, donde ofrece toda clase de consejos. Sin embargo, piensa que la ortografía es sólo la piel de la escritura. ¿Por qué?"&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Yo no digo que la ortografía sea prescindible -advierte Cassany a pregunta expresa_. La ortografía es la piel del lenguaje estándar. Es lo que nos permite tener un punto de referencia para poder entendernos correctamente. En ese sentido es fundamental. Pero sólo es la epidermis, lo que se ve. Y, claro, si no hay un buen corazón y un buen sistema digestivo, no funciona. Mi planteamiento es que debemos ponerle atención a otras cosas. Pongo un ejemplo: en Cataluña hay un cantante de boleros muy famoso que se llama Jauma Sisa. Se trata de un tipo muy interesante que cantó en catalán durante la primera época de Joan Manuel Serrat, pero luego vio que no le iba y que tenía que cantar en castellano, lo cual es difícil allá en Barcelona. Así que decidió morirse para renacer como Ricardo Solfa, excelente cantante de amor en los trasatlánticos. Él dijo en una ocasión que vivimos en el país de las faltas de ortografía, puesto que la gente sólo se fija en tales errores. El público presta mucha atención si la palabra lleva hache, pero no se fija si la idea es brillante o tiene coherencia. Todo mundo se muere si comete una falta de ortografía, pero nadie se aflige si la idea es pobre. Ahí está el problema. La ortografía es muy importante, pero a veces no deja ver las cosas que están detrás."&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Para Cassany, "es más importante que un ciudadano pueda entender las ideas brillantes y discriminar las que son bazofia, entendiendo los implícitos de un discurso, que el que sepa poner las haches. Eso ya lo hará el corrector ortográfico."&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_Pero es justamente lo que temen los maestros de ortografía. El alumno confiará en el artefacto electrónico y se olvidará de la escritura correcta de las palabras.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_Enseñar ortografía hoy significa instruir en el uso del corrector ortográfico: saber usar el idioma adecuado, elegir el registro y estar conciente de que el programa no te va a solucionar todos los problemas. La diferencia entre un experto y un aprendiz de ortografía es que el primero sabe gestionar las fallas. Todos cometemos errores. Siempre consultamos cosas que nos han explicado miles de veces. Las faltas de ortografía son como las flores en el campo: están por todas partes. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Daniel Cassany expone sus ideas en tres libros sobre los que habló durante sus conferencias en México: Describir el escribir, Construir la escritura (Paidós, 1989 y 1999, respectivamente) y La cocina de la escritura (Anagrama, 2002). Con otros autores colaboró en el volumen Enseñar la lengua (1993).&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-3376922743906664440?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/3376922743906664440/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=3376922743906664440' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/3376922743906664440'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/3376922743906664440'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2007/07/obstculos-y-posibilidades-de-la.html' title='Obstáculos y posibilidades de la escritura / Entrevista con Daniel Cassany'/><author><name>José Antonio Forzán</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.anahuac.mx/images.noticias/20070613-1-1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/Rq9FR38FwcI/AAAAAAAAACc/dCpywjByLjQ/s72-c/Cassanyg.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-1530150077357088956</id><published>2007-07-31T07:06:00.000-07:00</published><updated>2008-12-10T16:14:10.294-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Semiótica'/><title type='text'>"Estamos ante la militarización de la cultura" / Entrevista con Román Gubern</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/Rq9DYH8FwbI/AAAAAAAAACU/fDB58CmS81A/s1600-h/gubern.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5093363785306325426" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/Rq9DYH8FwbI/AAAAAAAAACU/fDB58CmS81A/s200/gubern.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;"Estamos ante la militarización de la cultura"&lt;br /&gt;Oscar Enrique Ornelas&lt;br /&gt;El Financiero / Miércoles, 8 de mayo de 2002&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Román Gubern presenta en México su nuevo libro e imparte seminario&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En Máscaras de la ficción (Anagrama), su nuevo libro, el teórico de la comunicación Román Gubern pasa revista a los personajes míticos que ha producido la cultura occidental en los últimos dos siglos. Con los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, la realidad imita al arte, Ben Laden es Fumanchu, dice Gubern en entrevista con EL FINANCIERO. El autor se encuentra en México para presentar su libro y ofrecer un seminario con el sugestivo título de King Kong, del Empire State a las Torres Gemelas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Nacido en Barcelona en 1934, Román Gubern no se arredra. «Pero a dónde se ha venido a meter usted», le dice el reportero. «En el bar de este hotel donde se hospeda suelen reunirse cada viernes los neofascistas mexicanos, según descubrió una reportera de EL FINANCIERO hace algunos años.» «Hombre _responde Gubern_, no hay problema, acuérdate de que yo viví bajo el franquismo gran parte de mi vida adulta.» Como buen español viejo, Gubern farfulla las respuestas durante una entrevista a media tarde en un jardín recién regado:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_Llama la atención, señor Gubern, que en su libro de 500 páginas no le dedique un capítulo a King Kong, aunque aparecen dos referencias a este personaje...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_Es que yo tengo un libro sobre King Kong y, precisamente, he venido a México con dos propósitos: presentar mi libro Máscaras de la ficción [ayer, en la Casa Universitaria del Libro] e impartir un seminario donde se hablará del famoso gorila y del mito de la destrucción de Nueva York.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_En estos días se está estrenando en esa ciudad la película sobre el «Hombre araña», en la que se ha mutilado la escena donde el personaje se cuelga con su red de las derribadas Torres Gemelas. ¿Considera que se trata de un acto de censura?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_Pienso que estamos de nuevo ante una peligrosísima militarización de la cultura. Pero, bueno, es que siempre ha habido un acuerdo o un consenso entre la Casa Blanca y Hollywood. Así ocurrió durante la depresión de 1929-1933, cuando el cine apoyó las medidas reformistas de Franklin D. Roosevelt; pasó igualmente en la Segunda Guerra Mundial, y, si al principio del macartismo hubo cierta ruptura entre Hollywood y Washington, muy pronto la industria se plegó ante los hechos consumados e hizo lo que dijeron los jefes en aquel famoso acuerdo del hotel Waldorf Astoria en Nueva York. Es cierto que la Guerra de Corea tuvo poca cobertura, que la de Vietnam sólo dio una película de los boinas verdes con John Wayne, y que después, en los años setenta, vino una mirada autocrítica con Coming Home y otras cintas, pero en general ha habido un acuerdo entre el gobierno y la industria.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, se saben dos cosas, subraya Gubern: "Primera, que el Pentágono le ha pedido ayuda a los guionistas de Hollywood para que inventen ideas sobre la lucha antiterrorista, y, dos, que Washington ha solicitado a Hollywood que haga películas patrióticas para cohesionar a la opinión pública. Desde el propio 11 S, la CNN se negó a mostrar cadáveres. Un amigo mío que sabe árabe me asegura que la televisora Al-Jazeera es más pluralista que CNN, puesto que lo mismo presenta a Ben Laden que al secretario de Estado estadounidense Colin Powell o al jefe del gobierno sirio."&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_¿Qué le parece Ben Laden como personaje de ficción? Hoy en día uno tiende a pensar que es un holograma...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_Eso es muy interesante y tiene que ver con el curso que he venido a dar a México. ¿Por qué King Kong?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_Fue el primer destructor de Nueva York.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_Sí. Después han aparecido otros monstruos y extraterrestres. Pero decía Oscar Wilde que la realidad imita al arte. Es cierto. El cine se anticipó a la destrucción de Nueva York. Además, tanto el cine como la novela popular habían inventado unos personajes que eran los supergenios del mal, llámense Fumanchu o Doctor No, que, al margen de cualquier Estado, vivían en una isla o en una cueva y tenían una red capilar de saboteadores y conspiradores penetrando en toda la sociedad mundial._El supergenio siempre era asiático, el peligro amarillo...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_Sí. Platicando el otro día con un amigo llegamos a la conclusión de que Ben Laden se parece a Fumanchu. Otra vez, como decía Oscar Wilde, la realidad imita al arte. Estamos atrapados en la esquizofrenia: no sabemos dónde acaba la realidad y dónde empieza la ficción. Ya tenemos a Fumanchu, y el Capitán América es Donald Rumsfeld, el secretario de Defensa estadounidense.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Aunque faltan algunos personajes míticos de los siglos XIX y XX, y otros son mencionados sólo de pasada, Gubern piensa que Máscaras de la ficción es una buena muestra "de los fantasmas que habitan en el imaginario colectivo contemporáneo". En su libro, advierte, hace una radiografía de los mitos, pero también explica los porqués. "¿Por qué gusta Superman? Porque es un mito de consolación. Todos somos gente anónima, gris, que ha concebido unos sueños dorados, y, como Superman, hay una Luisa Lane que no nos hace caso", advierte.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;No hay tormenta de ideas&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_Su libro está lleno de interpretaciones psicoanalíticas, pero casi todo lo de Freud, empezando por su teoría de los sueños, ha sido refutado por la investigación empírica contemporánea...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_No soy especialista y estoy al tanto de que muchos de los aspectos del psicoanálisis han envejecido. Sé bien que los psicofármacos han relevado al psicoanálisis y que la interpretación de los sueños de Freud ha caducado. Pero hay muchos temas como el del consciente y el inconsciente, o el de la represión, que me parecen bastante vigentes. Estamos llenos de marketing para vendernos cosas que tienen que ver con los deseos frustrados o las identidades... De modo que mi libro utiliza el psicoanálisis, pero también la antropología y la semiótica. Hecho mano de todo lo que me sirva. Y la verdad es que me he dado cuenta, al acabar de escribirlo, que toda mi vida me he estado preparando para hacer un libro como Máscaras de la ficción. Al final de cuentas habla de mis fantasmas personales.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Gubern piensa que su libro debería ser leído por los políticos y los directivos de las grandes compañías: "Ya que estoy conversando con EL FINANCIERO, tengo que decir que los políticos deberían leerlo porque habla mucho de la naturaleza humana. Pero tengo un amigo, alto ejecutivo de una trasnacional, quien me dijo que se lo iba a regalar a todos los CEOs que conoce, porque desmiente todas esas teorías de la «tormenta de ideas» y del «diseño» de un producto. Se trata de tonterías. Todos los mitos que yo describo han surgido de dentro, como la erupción de un volcán. Los grandes arquetipos de la cultura han nacido de sueños, como el de Mary Shelley con su Frankenstein, de una indigestión de cangrejos en el caso de Robert L. Stevenson (Dr. Jekyll y Mr. Hyde) o de una duermevela, para citar el Drácula de Bram Stoker. No surgen de una junta de ejecutivos en la que cada quien les pone algo. No, no, no. He descubierto, aunque no es novedad, ya se había dicho, que los mitos modernos vienen de las protofantasías arcaicas de la humanidad en la caverna."&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_¿Usted cree en eso? Los científicos modernos le han dado duro a Jung. Mediante sus pruebas empíricas han descubierto que los sueños carecen de sentido, aunque estén influidos por nuestras esperanzas y temores. Los sueños obedecen, sobre todo, a las circunstancias de la noche: si hace frío o calor...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_Los arquetipos han ido cambiando de aspecto, de peinado, pero Edipo sigue vivo entre nosotros, igual que Carmen, Lulú o Lola-Lola, la mujer depredadora... Pienso que hay mucho bla, bla bla en eso que llaman ingeniería social. Creo que está basada en artificios. Por eso insisto en que los políticos y los financieros deberían poner más atención a las profundidades de la naturaleza humana. Todos los mitos han nacido de la carencias latentes y nos ayudan a sobrevivir.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_No hay que librarse de ellos...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_No. Vivimos con ellos. Yo creo que el no comprenderlos refleja la separación entre elites y masas de la que ya había hablado Ortega y Gasset. Yo pienso que los líderes deberían conocer lo que yo llamo en mi libro la «floresta mitogénica», es decir, las motivaciones humanas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_Peter Drucker, el gurú empresarial, dice que hay que acortar la distancia entre los directivos y los de abajo, so pena de causar «tensión social». Las diferencias salariales son enormes, por ejemplo. Drucker dice que no se justifica una diferencia mayor del 30 por ciento entre niveles._Me parece sensato. Yo he platicado con Drucker. Pero la estructura de la situación actual lo hace muy difícil. Sólo insisto en que hay que conocer más el pensamiento mítico. Hay que leer a Jung, a Horacio... Este pragmatismo de origen anglosajón es muy nocivo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_¿A qué atribuye la permanencia del mito de Drácula?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_Drácula es de una actualidad rabiosa. Hay muchas lecturas, políticas o eróticas, del libro de Stoker, pero lo que está escondido en el fondo es el tema de la pérdida de la identidad. Cuando el vampiro te muerde, dejas de ser tú. El problema de la identidad está ahí: en Chiapas, en el País Vasco, o en la Liga Norte de Umberto Bossi. En Francia perdió la izquierda por seguir esta política de las identidades diferenciadas: yo soy gay, yo soy lesbiana, yo soy vegetariano... Esta cosa de las identidades restringidas lleva a la derrota.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Drácula está vivo con las identidades restringidas, mientras que el monstruo de Frankenstein, continuador del mito de Prometeo, reaparece con la biotecnología y los cyborgs, insiste Gubern. "Los mitos no mueren."&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Más aún: "Somos rehenes de los mitos. No podríamos vivir sin ellos. Seríamos robots hechos de metal. Como somos humanos, débiles y vulnerables, necesitamos de los mitos." &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-1530150077357088956?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/1530150077357088956/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=1530150077357088956' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/1530150077357088956'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/1530150077357088956'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2007/07/estamos-ante-la-militarizacin-de-la.html' title='&quot;Estamos ante la militarización de la cultura&quot; / Entrevista con Román Gubern'/><author><name>José Antonio Forzán</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.anahuac.mx/images.noticias/20070613-1-1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/Rq9DYH8FwbI/AAAAAAAAACU/fDB58CmS81A/s72-c/gubern.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-8170684825878769845</id><published>2007-07-31T06:28:00.000-07:00</published><updated>2008-12-10T16:14:10.424-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mitologías contemporáneas'/><title type='text'>Harry Potter para adultos / Umberto Eco</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/Rq857H8FwaI/AAAAAAAAACM/Vrr-OKDx--g/s1600-h/harry.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5093353391485469090" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/Rq857H8FwaI/AAAAAAAAACM/Vrr-OKDx--g/s200/harry.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Umberto Eco&lt;br /&gt;La Jornada Semanal, 12 de mayo del 2002, núm. 375&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Se supone que las aventuras de Harry Potter son una versión moderna del Grial, un mito ilustre de la tradición occidental que legitimaría por sí solo su lectura y, por eso, no debería preocupar a nadie. Umberto Eco dedica este artículo a los adultos, por lo tanto, a los padres. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Dos años atrás escribí acerca de Harry Potter, cuando ya habían aparecido las primeras tres historias y el mundo anglosajón se había empalagado por la discusión de si era o no educativo narrar esas historias de magia a los muchachos, pues podría llevarlos a tomar en serio muchos desvaríos ocultistas. Ahora que gracias al cine el fenómeno Harry Potter se volvió global, me topé por casualidad con un Porta a Porta (un programa de la televisión italiana), donde por un lado aparecía el mago Otelma, muy contento por esa propaganda a favor de señores como él (entre otras cosas, se presentaba vestido de manera tan "magosa" que ni Ed Wood se hubiera atrevido a hacerlo aparecer en uno de sus filmes de horror), y por otro, un insigne exorcista como el padre Amorth (nomen omen), según el cual las historias de Harry Potter transmiten ideas diabólicas.&lt;br /&gt;Para entendernos, mientras que la mayoría de las otras personas sensatas presentes en la transmisión consideraba que magia blanca y magia negra eran patrañas (aun si hay que tomar en serio a quienes creen en ella), el padre exorcista tomaba en serio cualquier forma de magia (blanca, negra y quizá también en forma de bolitas), como obra del Maligno.&lt;br /&gt;Si este es el clima, creo que tendré que regresar a romper lanzas a favor de Harry Potter. Estas historias son, sí, historias de magos y brujos, y es natural que logren éxito, porque a los niños siempre les han gustado las hadas, enanos, dragones y nigromantes, y nadie ha pensado que Blancanieves fuera efecto de un complot de Satanás; pero han alcanzado el éxito que continúan teniendo porque su autora (no sé si por una intención muy culta, o por un instinto prodigioso) supo poner en escena algunas situaciones narrativas verdaderamente arquetípicas.&lt;br /&gt;Harry Potter es hijo de dos magos muy buenos que son asesinados por las fuerzas del mal, cosa que al inicio él ignoraba, y vivía como huerfanito mal soportado por dos tíos tiránicos y mezquinos. Después de que se le revelan su naturaleza y su vocación, va a estudiar a un colegio para jóvenes magos de los dos sexos, donde le suceden asombrosas aventuras. Este es el primer esquema, clásico: tome una joven y tierna criatura, hágala padecer sufrimientos de todo tipo, revélele que es el último vástago de una raza, destinado a un luminoso destino, y tendrán no sólo al Patito Feo y a Cenicienta, sino también a Oliver Twist y al Remy de Sin familia.&lt;br /&gt;Además, el colegio de Hogwarts, donde Harry va a estudiar cómo preparar pociones mágicas, se parece a muchos otros colegios ingleses donde se juega uno de esos deportes anglosajones que fascinan a los lectores más allá de La Mancha porque intuyen sus reglas, y también a los del continente porque nunca las entenderán. Pero otra situación arquetípica es la de los muchachos de la calle Paal. Hay también algo del Giornalino di Gian Burrasca, con sus pequeños estudiantes que se reúnen en conventículos en contra de profesores excéntricos (algunos perversos). Añádase que los muchachos juegan cabalgando escobas voladoras, y tendrán también a Mary Poppins y a Peter Pan. En fin, Hogwarts se parece a uno de esos castillos misteriosos de la Biblioteca para muchachos de Salani (la misma editorial italiana de Harry Potter), donde un grupo de muchachos con pantalones cortos y muchachas de largos cabellos de oro, desenmascara las maniobras de un intendente deshonesto, de un tío corrupto, de una banda de truhanes, y al final descubre un tesoro, un documento perdido: una cripta llena de secretos.&lt;br /&gt;Si en Harry Potter aparecen encantamientos escalofriantes y animales espantosos (aunque la historia se dirige a niños acostumbrados a los monstruos de Rambaldi y a las caricaturas animadas japonesas), esos muchachos luchan por causas buenas como los Tres boys scouts, y escuchan a educadores virtuosos, al punto de desflorar –dejando de a lado todas las taras históricas– la superbondad del Corazón, diario de un niño de De Amicis.&lt;br /&gt;¿Pensamos verdaderamente que, leyendo historias de magia, los niños, cuando sean adultos, creerán en las brujas (como lo piensan, como si fueran un solo hombre, aunque con sentimientos encontrados, el mago Otelma y el padre Amorth)? Todos sentimos un terror saludable ante ogros y licántropos, pero ya adultos hemos aprendido a no tenerle miedo a las manzanas envenenadas, sino al agujero en la capa de ozono; desde niños creímos que a los niños los traía la cigüeña, pero esto no nos impidió, siendo adultos, adoptar un método más adecuado (y más agradable) para crearlos.&lt;br /&gt;El verdadero problema no es el de los niños que crecen creyendo en el Gato y en el Zorro y que después aprenden a preocuparse de otros chapuceros menos fantásticos; el problema más preocupante es de los adultos, quizá de los que cuando eran niños no leían historias de magia, pero que ya crecidos a menudo se dejan influir inclusive por las transmisiones televisivas para acudir a los lectores del tarot y del café, a los oficiantes de misas negras, a los adivinos, a los curanderos, a las sesiones espiritistas, a los prestidigitadores del ectoplasma, a los reveladores del misterio de Tutankamen. Luego, a fuerza de creer en los magos, terminan confiando también en los Gatos y en los Zorros.&lt;br /&gt;TRADUCCIÓN DE ANNUNZIATA ROSSi &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-8170684825878769845?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/8170684825878769845/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=8170684825878769845' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/8170684825878769845'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/8170684825878769845'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2007/07/harry-potter-para-adultos-umberto-eco.html' title='Harry Potter para adultos / Umberto Eco'/><author><name>José Antonio Forzán</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.anahuac.mx/images.noticias/20070613-1-1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/Rq857H8FwaI/AAAAAAAAACM/Vrr-OKDx--g/s72-c/harry.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-2715148412130373050</id><published>2007-07-31T06:26:00.000-07:00</published><updated>2008-12-10T16:14:10.633-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mitologías contemporáneas'/><title type='text'>Los dos Big Brothers / Umberto Eco</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/Rq840n8FwZI/AAAAAAAAACE/9mWE0QYnVeQ/s1600-h/big+brother+eco.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5093352180304691602" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/Rq840n8FwZI/AAAAAAAAACE/9mWE0QYnVeQ/s200/big+brother+eco.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Umberto Eco&lt;br /&gt;La Jornada Semanal, 12 de mayo del 2002, núm. 375&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Hace unos días, un joven entró en la sala de computación de su escuela, en Bolonia, Italia, e invitó a los presentes a salir. Luego destruyó todas las computadoras. Fue llevado a un hospital psiquiátrico. No dio explicaciones. ¿Habrá actuado bajo la influencia de este artículo de Umberto Eco?&lt;br /&gt;A fines de septiembre del año pasado, se celebró en Venecia un congreso internacional sobre la privacidad. Las discusiones tocaron el tema de Big Brother a menudo, pero de paso, ya que desde el inicio Stefano Rodotà había advertido que ese programa no violaba la privacidad de nadie.&lt;br /&gt;No hay duda de que Big Brother estimula el gusto voyeurista del telespectador, que goza viendo a algunos individuos en una situación no natural y que deben fingir una recíproca cordialidad, cuando de hecho están degollándose mutuamente. Pero, se sabe, la gente es malvada y desde siempre ha gozado viendo a los cristianos despedazados por los leones, a los gladiadores que entraban a la arena a sabiendas de que su supervivencia dependía de la muerte de sus compañeros; ha pagado para ver en el circo la deformidad de la mujer gorda, a los enanos tratados a patadas por el payaso en turno, o ha gozado en la plaza pública la ejecución de un condenado. Si así están las cosas, Big Brother es más moral, porque nadie muere, y los participantes sólo arriesgan algún desequilibrio psicológico, no más grave que el que los llevó a participar en el programa.&lt;br /&gt;Es un hecho que los cristianos hubieran preferido permanecer orando en las catacumbas, que el gladiador hubiera sido más feliz siendo Petronio Árbitro, el enano si hubiera tenido el físico de Rambo, la mujer gorda el de Brigitte Bardot, y el condenado a muerte hubiera preferido el indulto. Por el contrario, los concursantes de Big Brother participan voluntariamente e, inclusive, estarían dispuestos a pagar con tal de obtener lo que para ellos es el valor máximo: la pública exhibición y la notoriedad.&lt;br /&gt;El aspecto no educativo de Big Brother está en otra parte, justamente en el título escogido para este juego. Quizá muchos espectadores no saben que Big Brother es una alegoría inventada por Orwell, en su libro 1984. Big Brother era un dictador (cuyo nombre evocaba al "padrecito", es decir, a Stalin) que solo, o con una restringida nomenklatura, era capaz de espiar a todos los súbditos, minuto tras minuto, dondequiera que se encontraran. Situación atroz, que recuerda el Panóptico de Bentham, donde los carceleros pueden espiar a los presos que, por el contrario, nunca saben si son espiados y en qué momento.&lt;br /&gt;En el Big Brother de Orwell unos pocos espiaban a todos. En el programa televisivo, en cambio, todos pueden espiar a unos cuantos. Así que nos habituamos a pensar en Big Brother como algo muy democrático y sumamente agradable. Sin embargo, al hacer esto, olvidamos que mientras miramos la transmisión, está a nuestras espaldas el verdadero Big Brother, ése del cual se ocupan los congresos sobre la privacidad y que está formado por varios grupos de poder que nos controlan cuando entramos en un sitio de internet, cuando pagamos con la tarjeta de crédito en un hotel, cuando compramos algo por correo, cuando nos diagnostican una enfermedad en el hospital, e inclusive, cuando circulamos por un supermercado monitoreado por una cámara de circuito cerrado. Sabemos que si estas prácticas no son rigurosamente controladas, se podría acumular una impresionante cantidad de datos sobre nosotros que nos harían completamente transparentes, despojándonos de toda intimidad.&lt;br /&gt;Mientras miramos Big Brother, en el fondo, estamos como un marido que, intentando en un bar un flirteo irrelevante, se siente ligeramente culpable, y no sabe que, mientras tanto, su esposa lo está traicionando de manera más contundente. Así, el título Big Brother nos ayuda a no saber, o a olvidar, que en ese mismo momento alguien, a nuestras espaldas, está riéndose de nosotros.&lt;br /&gt;TRADUCCIÓN DE ANNUNZIATA ROSSI &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-2715148412130373050?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/2715148412130373050/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=2715148412130373050' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/2715148412130373050'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/2715148412130373050'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2007/07/los-dos-big-brothers-umberto-eco.html' title='Los dos Big Brothers / Umberto Eco'/><author><name>José Antonio Forzán</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.anahuac.mx/images.noticias/20070613-1-1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/Rq840n8FwZI/AAAAAAAAACE/9mWE0QYnVeQ/s72-c/big+brother+eco.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-5060827376944577522</id><published>2007-07-27T09:33:00.000-07:00</published><updated>2008-12-10T16:14:10.834-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Semiótica'/><title type='text'>Jean Baudrillard: la teoría como ficción</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/Rqoe5X8FwYI/AAAAAAAAAB8/5TQfQ_5I1D0/s1600-h/baudrillard.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5091916299723194754" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/Rqoe5X8FwYI/AAAAAAAAAB8/5TQfQ_5I1D0/s200/baudrillard.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Jean Baudrillard: la teoría como ficción&lt;br /&gt;por ARMANDO GONZÁLEZ TORRES / Confabulario / El Universal / 10 de marzo de 2007&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jean Baudrillard (1929-2007), uno de los escritores más singulares y provocativos de la era contemporánea, acuñó desde las páginas de libros imprescindibles varias de las nociones con las que el siglo XXI ingresa al discurso filosófico. A pocos días su fallecimiento, recordamos a este pensador poliédrico, irónico, tránsfuga de toda clasificación, con un repaso de su obra a manos de Armando González Torres , y con una extensa entrevista en la que el autor de Cultura y simulacro efectúa, con la lucidez que le era propia, la réplica a sus propias palabras, realizada por Pierre Boncenne .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jean Baudrillard (1929-2007) es una figura que, aunque se reputaba irreverente y solitaria, resulta típica de cierto perfil intelectual descollante en nuestros tiempos y representa una de las voces más intemperantes del espíritu de la época llamado posmodernismo. Autor multidisciplinario, su obra pasa desde una perspectiva de coloración marxista sobre la industrialización y la sociedad de consumo hasta una indagación profundamente pesimista, a ratos sugerente y a ratos delirante, de la época posmoderna. La trayectoria y recepción de Baudrillard —de modesto profesor de sociología en los 60 a superestrella intelectual en los últimos 20 años— muestra la forma en que la herencia radical ha penetrado en el pensamiento y la teoría moderna y ha influido no sólo en segmentos significativos de la academia humanística, sino en un nutrido público contracultural, ávido de una educación sentimental que contemple como asignaturas el arte de la sospecha, la virtud de la rebeldía y la subversión del sentido.&lt;br /&gt;No es fácil referirse a una obra ambiciosa, prolija, voluble y que, en sus últimos años, se dedicó a torpedear las formas normales de formulación teórica, interpretación y escritura; una obra, además, surcada por múltiples vericuetos, digresiones y reciclamientos y protegida por una jerga entre científica y esotérica, saqueada de las más diversas procedencias. Puede decirse que en sus primeros libros, El sistema de los objetos, La sociedad de consumo o El espejo de la producción, publicados a finales de los años 60 y principios de los 70, Baudrillard mezcla el marxismo, el estructuralismo y el psicoanálisis para describir la manera en que el consumo se convierte en un nuevo eje del orden social y moldea la conducta a través de un complejo sistema simbólico. Para Baudrillard el consumo genera un sistema de prestigios e identidades que distorsionan las necesidades reales, anuncian la dominación del sujeto por el objeto y conllevan el peligro de conducir a una sociedad habitada por autómatas ignorantes de su interioridad y sus expectativas más genuinas. Ante este fenómeno de alienación, en El intercambio simbólico y la muerte (1976) Baudrillard, siguiendo la huella de George Bataille, trata de encontrar en las practicas arcaicas de intercambio, en los festines y dispendios rituales o en determinadas manifestaciones creativas que nieguen el valor, una ruptura con los criterios pragmáticos y, también, la posibilidad de resistir y subvertir el proceso enajenante y represivo de producción e intercambio del capitalismo.&lt;br /&gt;Esta exploración por el fenómeno de la alienación se profundiza a finales de los 70 y principios de los 80 cuando comienza a vislumbrar los perfiles de la sociedad posmoderna y “el crimen perfecto” que implicará la sustitución de la realidad por el simulacro. Para Baudrillard, en la sociedad posmoderna, la producción se desvanece como punto de referencia y de interpretación; las antiguas estructuras e identidades (clases sociales, ideologías) se diluyen; los distintos campos de actividad (economía, ciencia, estética) sufren una “implosión” y pierden su especificidad, y los conceptos de verdad e historia se desvanecen frente a un sistema omnipotente de reflejos y simulacros. De manera que en el mundo del simulacro no hay una realidad, sino un monólogo mediático que, al invadir y atrofiar antiguas de interlocución social, se convierte en el artífice principal de la percepción del mundo. La hegemonía del simulacro se consolida mediante la proliferación ininterrumpida, a través de las más diversas extensiones tecnológicas, del ruido y la imagen en la existencia del individuo. La hiperrealidad de los medios, con su oferta de informaciones de actualidad, sensaciones prestadas y paraísos artificiales, diluye las distinciones entre público y privado o suceso mediático y fáctico y sustituye una vida cotidiana cada vez más pobre y desprovista de significado. La hiperrealidad mediática no sólo constituye un medio de sustitución temporal, sino de codificación y encauzamiento del pensamiento y la conducta humana. El mundo deviene entonces en un lugar de pesadilla, gobernado por un azar delirante que rebasa cualquier intencionalidad; en un sombrío escenario de la muerte del hombre, en donde las instituciones que la Ilustración destinaba a emanciparlo —el progreso científico, la cultura y la democracia— se vuelven sus sepultureras.&lt;br /&gt;Pese a su dramatización, esta observación del mundo posmoderno sin duda ofrece diversos hallazgos y claves valiosas para el análisis. A partir de esta intuición inicial, Baudrillard pretende la formidable empresa de distinguir las distintas manifestaciones de la metamorfosis posmoderna en las más diversas áreas, desde la filosofía y la ciencia hasta la cultura popular y la vida cotidiana. Sin embargo, este intento, lejos de encauzarse en estudios empíricos, implica un cambio en la forma de análisis y su obra se vuelve todavía más ecléctica y desconcertante tanto en las fuentes de interpretación como en el estilo. Más que nunca desprovista de ataduras y obligaciones académicas, la obra de Baudrillard deriva, a medida que su fama crece, hacia un género libérrimo (donde caben el ensayo, el aforismo o el conjuro), que oscila entre la búsqueda de la revelación, el infantilismo y la&lt;br /&gt;verborrea. Al tiempo que su ataque a las ideas de verdad y su relativismo axiológico se profundizan, Baudrillard adopta posturas controvertidas en lo político, que van desde una excéntrica interpretación de la guerra del Golfo hasta la celebración de la no ratificación de Francia a la Constitución Europea pasando por una valoración, por decir lo menos, ambigua de los atentados terroristas del 11 de septiembre.&lt;br /&gt;En suma, entre la sociología, la filosofía y la ciencia ficción, Baudrillard crea una trama que hace al individuo víctima de dominaciones anónimas y ubicuas a menudo representadas con entelequias como la tecnología o “el sistema”; que condena toda forma de institucionalidad y discurso como intrínsecamente represores y que considera aspectos como la democracia y los derechos humanos un simple disfraz del control social. En este mundo, no hay legitimidad, autoridad o significado, sólo inercias, poderes vacíos y autorreferentes que se deslizan subrepticiamente por todos los actos y creaciones humanas. Sin duda, esta visión, tan cercana a cierta aprehensión estética de la modernidad, tiene gran poder de seducción y algunos visos de realidad; sin embargo, el problema de llevar la supuesta crítica social hasta este grado de generalización y abstracción, consiste en que se olvidan las reivindicaciones concretas; se minimizan las posibilidades de reforma y se privilegian los extremos de la indiferencia o el radicalismo. Por desgracia, esta posición no es excéntrica y los altibajos de la obra y las posturas de Baudrillard representan los de toda una estirpe de académicos e intelectuales públicos que, con distintos grados de profundidad y fortuna, han planteado una crítica radical a su época y a la modalidades habituales de interpretación, pero que también han sido parte de un rentable sistema contracultural y de una farándula de la reflexión en la que suelen alternarse el trabajo sistemático y la frase efectista, la crítica y el espectáculo, la denuncia y la irresponsabilidad. Más allá de sus inconsecuencias o de su, en ocasiones, insufrible vaciedad, estas tendencias están demasiado extendidas como para ignorarlas. Quizá el diálogo crítico comienza entonces por una preceptiva de lectura amistosa para obras deliberadamente perturbadoras como la de Baudrillard: hay que leerlo sin prejuicios pero sin complacencia, con apertura pero con discernimiento y sentido común, con pasión pero con responsabilidad.&lt;br /&gt;González Torres. Escritor. Su obra más reciente es Eso que ilumina el mundo (Almadía, 2006).&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Entrevista con Baudrillard&lt;br /&gt;Un pensador viral y metaléptico&lt;br /&gt;por PIERRE BONCENNE&lt;br /&gt;—Le Monde publicó recientemente un artículo sobre los avances de las tecnologías numéricas con el título de “Las fronteras entre la realidad y lo virtual son cada vez más ambiguas”. Algún lector apresurado, ¿no habría dicho que ése era un título a la Baudrillard?&lt;br /&gt;—Es curioso comenzar por ahí ya que justamente yo jamás he dicho eso, en ningún caso en esos términos. Para mí, que la realidad ya no existe es una hipótesis y es sólo en este sentido que hay que entenderlo. Pero es inútil querer reestablecer una verdad cualquiera puesto que, por definición, estamos en un mundo en el que ya no existe.&lt;br /&gt;—Hace treinta años, en sus primeros libros usted utilizaba con frecuencia la noción de “signo” que más tarde casi se convirtió en un lugar común.&lt;br /&gt;—Un lugar común total. ¡Y me han llegado a endosar absurdos del tipo de “Todo es signo”! Un poco más recientemente me sucedió otro tanto con “simulación”: artistas estadounidenses han solidificado la hipótesis hasta el punto de petrificarla y luego es imposible remediar esos extravíos. También en este caso más vale pasar página, es parte del juego.&lt;br /&gt;—En Cool Memories, un conjunto melancólico de fragmentos a medio camino entre el ensayo y el diario, usted ha deslizado sin embargo esta confidencia que es una especie de aclaración: “La inmaterialidad de los signos me es ajena como a una raza de campesinos con la que comparto la moral obsesional, la pesadez, la creencia estúpida y ancestral en lo real: en realidad, yo estoy de su lado”.&lt;br /&gt;—En efecto, mis padres eran de origen campesino y salieron de las Ardenas para establecerse en Reims. De ese fondo campesino conservé una especie de prevención bárbara con respecto a la cultura. En contra de las apariencias, no tengo ninguna facilidad para la manipulación de los sistemas de signos. Los temas que he podido abordar —la inmaterialidad de los signos, la simulación, la seducción— no eran mi vocación. Incluso sobre la muerte tengo poca imaginación. Pero en mí hay este fondo opaco, esta pulsión que me impulsa a estar fascinado por lo que siempre se me escapa. Trato entonces de hacer con ello utopías u objetos de análisis.&lt;br /&gt;—¿Es en ese sentido que usted quedó fascinado, aun estupefacto por Estados Unidos?&lt;br /&gt;—Sí, seguro. Es patente que yo no podría vivir en ese mundo, aparte del desierto donde siento afinidades porque ahí no hay contradicción entre el medio original y la sensación de nada, de vacío. En la primavera pasada regresé a California. No fue la iluminación y la estupefacción de la primera vez cuando la descubrí, ese metabolismo casi físico que me había hecho sumergirme en Estados Unidos. Pero ya sea a través del espectáculo natural de los paisajes grandiosos, la técnica o la cultura, reencontré ahí mis fantasmagorías. Tal vez porque he conservado mi curiosidad infantil y jamás me he sentido indiferente, me sigue pareciendo un prodigio el automatismo climatizado y aterciopelado de los automóviles estadounidenses, o esos faroles prendidos en plena mañana a los lados de las autopistas de ocho carriles. Mi libro América era eso, una verdadera fantasmagoría. Por lo demás, sus lectores americanos no lo entendieron o lo rechazaron precisamente porque yo no estoy del mismo lado que ellos.&lt;br /&gt;—En cambio, y lo ha repetido con frecuencia, usted no soporta los juicios condescendientes o despreciativos sobre Estados Unidos.&lt;br /&gt;—Yo no critico para nada los juicios, digamos políticos, sobre Estados Unidos. Pero cuando me llegan a hablar de excepción cultural francesa me salgo de mis casillas. No tolero esa especie de caricatura cultural que se asume como la cultura. Como nos hemos colocado en el mismo plano que los americanos, por compensación se refuerza una alteridad superficial. Que no se acepte la globalización, yo soy el primero en estar de acuerdo. Pero que se confunda la globalización con Estados Unidos es una estupidez. Estados Unidos es tan víctima de la globalización como cualquier otro país, nadie es beneficiario de esta operación vertiginosa. La única manera de resistir a lo global es lo singular. Hacer boruca con el tema de la excepción cultural francesa es intentar rehabilitarse salvando del desastre apenas lo indispensable. Y en el límite, si me dieran a escoger, elegiría la prodigiosa incultura norteamericana más que nuestra boqueante época postcultural. Cuando estoy en el extranjero, y no sólo en Estados Unidos, le aseguro que me avergüenzo un poco de la suficiencia francesa, de nuestra vanidad y de nuestra forma de hacerle al fanfarrón. [Suena el teléfono. Un semanario realiza una encuesta sobre el tema “En la actualidad, ¿qué es ser de izquierda?” y le pide su opinión a Jean Baudrillard. Él se rehúsa a responder.] ¿Se da usted cuenta en qué mundo viven? Por fortuna ya no me llaman tanto y tengo más oportunidades de escapar. De todos modos no voy a fatigarme explicándoles que, precisamente, ya no se plantean ese tipo de preguntas y que el problema ha desaparecido.&lt;br /&gt;—Regresando a Cool Memories, en 1987 usted decía lo siguiente, que me parece oportuno mencionar ahora: “Nací en 1929, inmediatamente después del jueves negro, bajo el signo del León y de la crisis… Nacido con la primera gran crisis de la modernidad, espero vivir lo suficiente para asistir a su catastrófico momento decisivo en el fin de siglo”.&lt;br /&gt;—Sigo esperando, pero por desgracia las esperanzas son mínimas. De hecho, confieso haber cedido a la facilidad cometiendo un ligero error cronológico. El crack de 1929 fue en octubre mientras que yo nací en julio. Ahora que acabo de cumplir setenta años, me he topado con una cronología mucho más apasionante: 1929 es la crisis económica; 1939, la Segunda Guerra mundial; 1949, la cumbre de la guerra fría; 1959, para mí, es la guerra de Argelia; en 1969 aún estamos bajo la sombra del 68 y es la primera caminata sobre la Luna; para 1979 sigo buscando un acontecimiento clave; 1989 es la caída del muro de Berlín y 1999 es la fecha en que invento esta pequeña mitología por décadas para excusarme de ser septuagenario.&lt;br /&gt;—A usted le encanta divertirse con este tipo de balance. Aquí va otro: “Patafísico a los veinte años, situacionista a los treinta, utopista a los cuarenta, transversal a los cincuenta, viral y metaléptico a los sesenta: ésa es mi historia”. ¿Y a los setenta?&lt;br /&gt;—Ahí me pesca usted con las manos vacías, no he pensado en ello. Tal vez lo incluya en el cuarto volumen de Cool Memories que preparo para el año 2000 y que será el último. Me fijé ese objetivo: veinte años, de 1980 a 2000, y cuatro volúmenes. No se trata de una postura formal sino de la convicción de que hay un momento para escribir ese tipo de libros y que no hay que dilatarlo.&lt;br /&gt;—Hasta nueva orden, entonces, usted seguirá siendo “viral y metaléptico”. ¿Y esto qué significa exactamente?&lt;br /&gt;—Metaléptico es tomar el efecto por la causa, invertir o romper el desarrollo racional de las cosas. Viral es un poco lo mismo: ya no hay causalidad, lo que hay es un enredo de conexiones. Esto corresponde un poco a la idea que me hacía de un pensamiento radical que ya no es crítico y racional pero que desestabiliza el juicio y la escritura. ¿De veras soy viral y metaléptico? Digamos que en mí se trata a la vez de un deseo, de un sueño, y casi de una estrategia sistemática de inversión de las cosas o de prolongación al infinito de las concatenaciones hasta la catástrofe, por lo menos virtual.&lt;br /&gt;—De paso me parece que usted es coherente ya que pudo haber dicho: “El radicalismo es un privilegio de fin de carrera”.&lt;br /&gt;—¡Y no se puede decir eso sino hasta haber pasado cierta edad! Por lo general se piensa más bien lo contrario: el radicalismo sería un privilegio de la juventud o su ilusión. De hecho, el radicalismo es ir a la raíz de las cosas, poner en duda y limpiar la realidad. No hablo de acumulación de experiencias: el radicalismo no es saber siempre más de lo real sino pasar del otro lado. Y este estado de ánimo sólo se adquiere bastante tarde.&lt;br /&gt;—Al final de los años ochenta, usted propuso lanzar una petición para que se suprimiera por adelantado la década siguiente y se pasara directamente de 1989 a 2000: “Puesto que este fin de siglo ya está aquí con su pathos necrocultural, sus lamentaciones, sus conmemoraciones y sus museificaciones interminables, ¿vamos a aburrirnos todavía diez años más en esta tortura?”. ¿Se aburrió usted mucho estos últimos diez años?&lt;br /&gt;—Para nada. En lo individual fueron años notables. Yo consideraba que colectivamente estábamos destinados al aburrimiento pues ya todo se había jugado. Y mire, no hubo acontecimiento de importancia que cambiara la situación, sólo se agotaron las posibilidades. La desrealización del mundo por lo virtual o la clonación, todo eso estaba listo para funcionar desde tiempo antes. No había de qué extasiarse. En consecuencia, ya hace más de diez años me esforcé en rebasar el año 2000 y en pensar más allá. Para nada tenía ganas de seguir sacando las castañas del fuego ni mucho menos de entonar el lamento fin de siglo, esa especie de arrepentimiento fastidioso al que asistimos en la actualidad. En tanto alegoría, la única novedad interesante es el virus del año 2000. Primero porque lo han convertido en un acontecimiento del que nadie atina a saber si es real o no; luego, por la fascinación que ejerce este “accidente total”, como diría mi amigo Paul Virilio. En fin, si no se logra hacer volver las computadoras al 00, metafóricamente esto significa que no se llega a volver a partir de cero para entrar en el siglo XXI. Y es paradójico comprobar que la propia tecnología, en principio dimensión de la superación, es la que nos enquista y nos atrapa. Veo en ello una especie de virus mental y&lt;br /&gt;colectivo.&lt;br /&gt;—Sus textos no pertenecen a la sociología canónica y no siempre son aceptados por los filósofos. En la universidad, además, siempre se ha encontrado más bien al margen.&lt;br /&gt;—Por lo que toca a la universidad, sobre todo en Nanterre, eso fue deliberado. Yo logré estar ahí en una época en la que se podía hacer este deslinde. Por diversas razones pagué las consecuencias de mi postura, pero al fin y al cabo salí ganando. No vea usted en ello romanticismo de ninguna clase, era tan sólo que lo que tenía ganas de escribir no habría tenido sentido si por otra parte buscaba infiltrarme en el sistema institucional. Habría sido descalificado. Reivindico entonces cierta coherencia entre el contenido teórico y el comportamiento. Por otro lado, no hay que ser inocente y asombrarse por las reacciones negativas de la corporación de los sociólogos o de los filósofos. Pero es curioso comprobar que en el extranjero esto me ha permitido beneficiarme casi de una plusvalía. En los países anglosajones han escrito una veintena de libros sobre mí, mientras que en Francia no se ha hecho nada, con excepción de un coloquio organizado por amigos míos en Grenoble. ¿Cuál es el motivo del bloqueo de aquí? A veces prefiero pensar que se trata de un complot organizado.&lt;br /&gt;—A propósito de complot, no hace mucho usted fue denigrado por haber escrito un artículo, “El complot del arte”, en el que se cuestionaba la “nulidad” defendida por cierto arte contemporáneo.&lt;br /&gt;—El sentido de la paradoja y de la ironía no es compartido por mucha gente. ¡Basta con manifestar un poco de humor para que encima lo traten a uno de impostor fascista! Sin el propósito de provocación deliberada, desde hace algún tiempo tenía ganas de hablar de la nulidad pretenciosa de una parte del arte contemporáneo. En el curso de una Bienal de Venecia me había impresionado el aspecto de ciertos performances, esta manía de jugar al culto del desecho o la mutilación del cuerpo. Y esta ablación exigía por parte del espectador una lobotomía equivalente del juicio estético. Por eso hablaba de “complot del arte”: lograr, por una parte, borrar toda originalidad artística y, por la otra, paralizar al espectador que, por miedo de pasar por un idiota, debe aceptarlo con tolerancia o, más bien, con servidumbre mental. Lo que me molestaba no era la elección de los creadores sino este servilismo generalizado. No podía soportar una mecánica cómplice tal. Supongo que he tocado una herida, pero en realidad no me esperaba reacciones tan violentas: mescolanzas nauseabundas del tipo “estar contra el arte contemporáneo es estar por Le Pen”, o afirmaciones más sutiles insinuando que se trataba de una defensa del arte tradicional contra el arte contemporáneo. ¿Por qué se me rehúsa el derecho de revelar una intoxicación estética así como puede existir una intoxicación política o mediática? Hay una táctica del engaño o de la disuasión que en el arte se ha convertido en un modo de gobierno de las mentes. Estoy desolado, me cuesta trabajo aceptarlo, pero que no haya lugar a dudas, mi intervención no ha cambiado en nada.&lt;br /&gt;—Desde su título, El intercambio imposible, su nuevo libro hace referencia a El intercambio simbólico y la muerte (1976) que marcó una etapa en su trayectoria y la crítica interna del sistema.&lt;br /&gt;—Así es, en la composición era más argumentado y yo me situaba más en el interior. Qué quiere usted, había seguido el movimiento, había pasado por la “Larga Marcha” a través de la semiología o el marxismo. Hoy, todo eso ha concluido. Pero en efecto, he querido colocar El intercambio imposible como eco de El intercambio simbólico y la muerte, tratando de reencontrar la misma posición panorámica, aunque más radical. En El intercambio simbólico y la muerte aún había si no una esperanza, al menos una nostalgia, en particular de las sociedades primitivas. El horizonte del objeto perdido ha desaparecido, a pesar de no poder prescindir de él por completo y de que el discurso tiende más bien a&lt;br /&gt;resucitarlo.&lt;br /&gt;—En El intercambio imposible le dedica numerosas páginas a las máquinas, a la inteligencia artificial y al encuentro de ajedrez entre Kasparov y Deep Blue de la IBM. Al final escribe: “Hay que revisar nuestro juicio frente a esta técnica ‘enajenante' que toda nuestra filosofía crítica se esfuerza en denunciar”. En resumen, dejemos a las máquinas ganar sobre el terreno en el que por fuerza van a vencer y subrayemos lo que nos distingue de ellas: el placer, la embriaguez de vivir, la ironía.&lt;br /&gt;—Todo el final de El intercambio imposible se desarrolla sobre este juego pendular que he titulado “Transferencia poética de situación”. Tomo lo contrario del juicio crítico para pasar del lado irónico, paradójico o paroxístico (como se prefiera). Después de haber planteado como hipótesis que el sistema o el código ha ganado —y en el límite asegurémosle su victoria— trato de preguntarme lo que queda para el pensamiento en el más allá. ¿Qué es irreductible a la inteligencia artificial cuya superstición, por desgracia, es creer que puede absorberlo todo? Pienso que sobre un cierto plano más vale no resistirse a lo virtual para pasar más rápidamente a otra cosa. Y ahí es donde no estoy en la misma longitud de onda que Virilio; él se opone de manera crítica y casi moral: disminuyamos la velocidad y reencontremos un tiempo y un espacio perdidos. Yo tengo mis dudas o, mejor dicho, le apuesto a otra cosa. Pero reconozco que no sé en absoluto adonde me pueda llevar esto.&lt;br /&gt;—Al comienzo, el leitmotiv de El intercambio imposible es la irrupción generalizada de la incertidumbre.&lt;br /&gt;—En la actualidad hay una incriminación de todos los sistemas de verificación e incluso de todos los sistemas de valores. Pienso que se puede aprovechar esta situación de incertidumbre en la que datos contradictorios son al mismo tiempo verdaderos. Hoy hay que saber administrar la coexistencia de innumerables verdades antinómicas. Yo no me sitúo en el absurdo o en el sinsentido, no estoy desesperado en absoluto, pero intento encontrar un cierto nivel de juego sin caer en la burla e interrogándome sobre el problema del destino: más allá de todos los conflictos irresolubles de las verdades y los valores, ¿hay una posibilidad de reencontrar un concatenamiento de las formas? Justamente el arte ha podido ser uno de esos dominios en los que existía otra libertad que no fuera la de escoger entre diversas opciones determinadas. Si yo tuviera un objeto que defender, sin lugar a dudas sería ése que reúne lo que he intentado decir sobre la ilusión o la ejecución de las formas y de las apariencias.&lt;br /&gt;—Entre los temas que lo cautivan está la clonación o el deseo de inmortalidad ilustrado por Walt Disney en su ataúd de nitrógeno líquido.&lt;br /&gt;—De una u otra manera los medios hablan todos los días de eso, pero no creo que se hayan dado cuenta de lo que eso pone en juego. Por ejemplo, no se habla de clonación más que en términos biológicos. Pero a mí me parece que ésta ha sido precedida por una clonación mental: el sistema escolar, de la información y de la cultura de masas permite fabricar seres que se convierten en una copia exacta unos de otros. La clonación genética no hace sino sancionar esta clonación mental.&lt;br /&gt;—¿Pero en qué medida usted, Jean Baudrillard, escaparía a esta clonación mental y a la masificación?&lt;br /&gt;—He hecho algunos esfuerzos para lograrlo, sin que tenga la pretensión de haberlo conseguido. Yo también soy parte interesada del lado malo, no soy un arcángel de paseo por otro mundo. Todo lo que he escrito he tratado de pensarlo en este mundo, y sin tener la mirada puesta en la historia de las ideas o la filosofía. ¡Créame que soy consciente de mis contradicciones y que al respecto hay suficiente material para componer un pequeño libro negro!&lt;br /&gt;—Usted escribe: “El sexo se había liberado de la reproducción, hoy la reproducción es la que se ha liberado del sexo”. Y subraya asimismo que después de haber ejercido su violencia contra los otros, la especie humana, con la biotécnica, parece dirigir esta violencia contra sí misma. Pero acerca del trabajo de los comités de ética dice que es “especulación pseudomoral”.&lt;br /&gt;—No vaya a imaginar que yo no estoy también un poco aterrorizado. Pero lo que digo es que no bastan los comités de ética que llevan el asunto a una moral convencional. Desde la perspectiva en que se colocan, el problema es irresoluble y no pueden más que tapar los hoyos. Prefiero, basándome en una expresión extraordinaria de Canetti que habla de “superación de la historia”, interrogarme sobre un escenario de superación de la especie. Canetti muestra que más allá de un cierto punto en la historia, llega un momento en que se vuelve imposible distinguir lo verdadero de lo falso. Mientras no se encuentre otro punto más acá, no se podrá más que perseverar en la destrucción. Y lo que Canetti distinguía en la historia moderna me parece que se ha extendido por todos los terrenos, hasta en la estética en la que ya no se puede distinguir lo bello de lo feo. A través de todos los tráficos, manipulaciones o transmutaciones genéticas de la especie, se ha alcanzado un punto de no retorno en el que ya no se puede determinar lo que es humano o no humano. Al separarnos de la animalidad ordenada en un estado inferior, habíamos trazado límites y creado una zona de privilegios sobre la cual podía fundarse una definición de lo humano. Ahora nos encontramos en el proceso de sacrificar esta dimensión. ¿La apuesta de la especie es interesante o peligrosa? Yo no me permito un juicio crítico. He tenido la oportunidad de visitar la gruta de Lascaux (no la réplica) y de regreso he releído un texto de Georges Bataille. Se preguntaba por qué los hombres de Lascaux no representaron a otros hombres y sólo dejaron figuras animales. Bataille explica que el motivo es que estaban separándose de la animalidad y al mismo tiempo eran aún incapaces de darse un status superior, lo humano no existía en cuanto humano. Miles de años después de Lascaux, tal vez estemos asistiendo a una operación similar en el curso de la cual la especie se separe de lo que se creía era lo humano. Precisamente desde el punto de vista humano esto parece desastroso. Pero en el fondo no se sabe nada al respecto y creo que no hay moral que oponer al deseo inmoral y técnico de inmortalidad.&lt;br /&gt;—Al hablar de catástrofes, de Lady Di, del papa o del Mundial, usted dice que “el contagio patético inmediato y universal que se apodera de las multitudes no es un asunto de voyeurismo ni de liberación”. Y añade que la inmoralidad de nuestras sociedades creada por el exceso de información provoca automáticamente el deseo de un hecho “fatal”. Tomemos el ejemplo de Diana, a quien por lo demás usted ha llegado a dedicarle una canción que se ha podido escuchar en France-Inter.&lt;br /&gt;—Sí, “La Complainte de Diana”. En unas cuantas palabras y con música lo que decía era: ¡sólo nos faltaba eso! Todos hemos sido cómplices de este hecho inmoral y grandioso por inmoral. Claro está que no hay ninguna razón para sentirse feliz por ello. Pero ahí había algo de fasto y de salvaje, de injustificable e imprevisible, que supera las categorías del entendimiento y del juicio. No vea en ello una forma de cinismo sino tan sólo una tentativa de tomar un punto de vista, digamos omega, que permita liberar una cierta forma de pensar. Asimismo, frente a todas las historias de dopaje o de corrupción, creo que hay que tratar de ver no para qué son útiles en un segundo grado, sino cómo se trata de un proceso absorbente, como si fuera una purga, del principio del mal.&lt;br /&gt;—Desde hace algunos años usted se interesa mucho en la fotografía, ha habido incluso exposiciones y álbumes con sus fotos. ¿Le sigue interesando?&lt;br /&gt;—Sí. Al principio era un hobby, una diversión con respecto a la escritura: tomaba fotos por placer y sin hablar de ello. Y después me apasioné. Me doy cuenta que la teoría alcanza a veces ciertos límites y que un cambio de medio favorece el paso hacia otras formas. La imagen permite pasar más allá del discurso. Pero no hay nada de profesional en esta actividad y en ningún caso pretendo situarme con relación a una historia del arte fotográfico. Tan sólo ocurre que tomo fotografías con seriedad y atención. Ésa es mi manera de respetar una forma de deontología.&lt;br /&gt;Boncenne. Escritor y periodista francés. Su libro más reciente es la biografía Pour Jean-François Revel (Plon, 2006).&lt;br /&gt;Tomado de Le Monde de l'éducation , octubre de 1999.&lt;br /&gt;Traducción de Alberto Román. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-5060827376944577522?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/5060827376944577522/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=5060827376944577522' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/5060827376944577522'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/5060827376944577522'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2007/07/jean-baudrillard-la-teora-como-ficcin.html' title='Jean Baudrillard: la teoría como ficción'/><author><name>José Antonio Forzán</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.anahuac.mx/images.noticias/20070613-1-1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/Rqoe5X8FwYI/AAAAAAAAAB8/5TQfQ_5I1D0/s72-c/baudrillard.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-7088901941063587390</id><published>2007-07-27T09:13:00.000-07:00</published><updated>2008-12-10T16:14:11.070-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Semiótica'/><title type='text'>Sobre lo políticamente correcto / Umberto Eco</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/Rqoag38FwXI/AAAAAAAAAB0/ajs94gM9U1Q/s1600-h/apasodecangrejo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5091911480769888626" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/Rqoag38FwXI/AAAAAAAAAB0/ajs94gM9U1Q/s200/apasodecangrejo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Considero que el término “políticamente correcto” se utiliza hoy día en un sentido políticamente incorrecto. En otras palabras, un movimiento de reforma lingüística ha generado usos lingüísticos desviados. Si leemos el artículo que Wikipedia (una enciclopedia on line) dedica a lo PC (así se designa ahora, mientras no se produzcan confusiones con las computadoras o con el antiguo Partido Comunista), encontraremos también la historia del término. Parece ser que en 1793 el Tribunal Supremo de Estados Unidos (en el caso denominado “Chisholm versus Georgia”) argumentó que era muy frecuente citar un Estado en vez del pueblo, para cuyo bien existe el Estado, y que por tanto era not politically correct en un brindis hablar de Estados Unidos en lugar de “el pueblo de Estados Unidos”.&lt;br /&gt;A comienzos de la década de 1980, el movimiento fue cuajando en los ambientes universitarios estadounidenses, como (sigo citando de Wikipedia) una alteración del lenguaje consistente en hallar sustitutos eufemísticos para usos lingüísticos referidos a diferencias de raza, género, orientación sexual o discapacidad, religión u opiniones políticas, con el fin de eludir discriminaciones injustas (reales o ficticias) y evitar ofensas.&lt;br /&gt;Todos sabemos que la primera batalla de lo PC se libró para eliminar epítetos ofensivos para la gente de color, no solo el infame nigger sino también negro, palabra que en inglés se pronuncia nigro y que suena como un préstamo del español y evoca los tiempos de la esclavitud. De ahí la adopción, primero de black y, luego, en una posterior corrección, de african-american.&lt;br /&gt;Esta cuestión de la corrección es importante porque subraya un elemento fundamental de lo PC. El problema no es que “nosotros” (que estamos hablando) decidamos cómo hay que llamar a los “otros”, sino dejar que los otros decidan cómo quieren ser llamados, y si el nuevo término les sigue molestando de algún modo, aceptar la propuesta de un tercer término.&lt;br /&gt;Si uno no se encuentra en una determinada situación no puede saber qué palabra molesta y ofende a aquellos que sí se encuentran en esa situación; por consiguiente, debe aceptar su propuesta. El caso típico es la decisión de utilizar la palabra invidente en lugar de ciego. Se puede considerar legítimamente que no hay nada ofensivo en el término ciego y que su uso no solo no merma, sino que refuerza el sentido de respeto y solidaridad que se debe a quienes están incluidos en esta categoría (siempre se ha hablado con cierta nobleza de Homero como del gran vate ciego); pero si quienes pertenecen a esa categoría se encuentran más cómodos con la designación de invidentes, estamos obligados a respetar su deseo.&lt;br /&gt;¿Le molesta el nombre de barrendero a la persona que se dedica a ese honrado trabajo? Pues bien, si así lo desean quienes ejercen ese oficio, utilizaremos la palabra técnico ecológico. Paradójicamente, si algún día los abogados se sintieran molestos con esta denominación (tal vez por el eco de términos despectivos como abogaducho o abogado de causas perdidas) y pidieran ser llamados técnicos legales, sería una muestra de cortesía atenerse a este uso.&lt;br /&gt;¿Por qué a los abogados no se les ocurriría nunca cambiar su denominación (imagínense a Gianni Agnelli pidiendo ser llamado el técnico legal Agnelli)? Porque, obviamente, los abogados están bien considerados en la sociedad y disfrutan de una excelente situación económica. Por tanto, lo que ocurre es que muchas veces la decisión PC representa una forma de eludir problemas sociales no resueltos aún, enmascarándolos mediante un uso más educado del lenguaje. Si se decide que a las personas que van en silla de ruedas ya no se las llama minusválidas ni tampoco discapacitadas, sino personas con capacidades diferentes, y luego no se les construyen rampas para acceder a los lugares públicos, evidentemente se ha suprimido la palabra, pero no el problema. Lo mismo cabe decir de la sustitución de desempleado por desocupado de larga duración o de despedido por en transición programada entre cambios de carrera. Véase a este propósito el libro de Edoardo Crisafulli, Igiene verbale. Il politicamente corretto e la libertà linguistica, editado por Vallecchi, que desvela todas las contradicciones, los pros y los contras de esta tendencia.&lt;br /&gt;Esto explica por qué un sector exige el cambio del nombre y poco después, aunque se mantienen intactas algunas condiciones de partida, exige una nueva denominación, en una huida hacia delante que podría no tener fin si, además del nombre, no cambia también la cosa. Se producen incluso saltos hacia atrás cuando un sector exige el nuevo nombre, pero luego en el lenguaje privado mantiene el antiguo, o vuelve a él como un desafío (Wikipedia observa que en algunas bandas juveniles afroamericanas se utiliza de forma arrogante la palabra nigger, pero ¡ay del que se atreva a utilizarla si no es uno de los suyos!; es parecido a lo que ocurre con los chistes de judíos, de escoceses o de leperos, que solo pueden contarlos los judíos, los escoceses o los habitantes de Lepe).&lt;br /&gt;A veces lo PC puede incluso expresar cierto racismo latente. Recuerdo perfectamente que en la posguerra muchos italianos que desconfiaban todavía de los judíos, pero no querían pasar por racistas, para indicar que alguien era judío decían, tras muchísimas dudas, que era un israelí. No sabían que los judíos estaban orgullosos de que se les reconociera como judíos, aunque (y en parte precisamente porque) la palabra la utilizaban sus perseguidores como un insulto.&lt;br /&gt;Otro caso problemático ha sido el de las lesbianas: durante mucho tiempo el que deseaba parecer correcto temía utilizar esta palabra, del mismo modo que no utilizaba los términos despectivos habituales para referirse a los homosexuales, y hablaba tímidamente de sáficas. Luego se descubrió que los hombres homosexuales deseaban ser llamados gays, y las mujeres se definían tranquilamente como lesbianas (debido, asimismo, a la carga literaria que encierra el término), por lo que era del todo correcto llamarlas así.&lt;br /&gt;A veces lo PC ha cambiado realmente, y sin excesivos traumas, los usos lingüísticos. Cada vez es más frecuente, cuando se citan ejemplos generales, evitar hablar en masculino y hablar de ellos. Muchos profesores estadounidenses ya no dicen “cuando recibo a un alumno…”, sino que hablan de “estudiantes” o incluso van cambiando en los ejemplos, y a veces hablan de un he y a veces de una she; y ya se acepta la sustitución de chairman (presidente) por chairperson o chair. Incluso hay quienes bromeando con lo PC han propuesto cambiar el nombre del cartero, mail man, por el de person person, porque mail (correo) suena igual que male (varón).&lt;br /&gt;Esas críticas surgen porque, una vez impuesto como movimiento democrático y “liberal”, que inmediatamente adoptó una connotación de izquierda (al menos en el sentido de la izquierda estadounidense), lo PC ha originado sus propias degeneraciones. Se consideró que mankind era una palabra sexista, debido al prefijo man, y que excluía de la humanidad a las mujeres, y se decidió sustituirla por humanity, ignorando que este término deriva etimológicamente de homo (y no de mulier). También para provocar, aunque con la misma ignorancia etimológica, algunos sectores del movimiento feminista han propuesto dejar de utilizar el término history (porque his es pronombre masculino) y sustituirlo por herstory.&lt;br /&gt;La exportación de lo PC a otros países ha dado lugar a nuevos retorcimientos del lenguaje, y es de sobra conocida por todos la polémica (no zanjada) sobre si es más respetuoso llamar a una mujer abogada o abogado, y he visto que en un texto estadounidense se preguntan si es realmente correcto llamar poetess a una mujer poeta, como si fuese tan solo la mujer de un poeta (y también en este caso entran en juego los usos consolidados, porque entre nosotros poetessa [poetisa] está ya tan aceptado como professoressa [profesora], mientras que sonaría extraño y hasta ofensivo banchieressa o banchiera [banquera]).&lt;br /&gt;Un caso típico de difícil traducción es precisamente el del cambio de negro a nero (negro). En Estados Unidos, el paso del tan connotado negro a black era radical, mientras que en italiano el paso de negro a nero suena un poco forzado. Y más porque el término negro tiene su historia legítima y atestiguada por muchas fuentes literarias: todos recordamos que en las traducciones de Homero que leíamos en la escuela se hablaba del “negro vino”, y han sido escritores africanos de lengua francesa los que han hablado de négritude.&lt;br /&gt;En Estados Unidos, las degeneraciones de lo PC han impulsado la aparición de una gran cantidad de falsos y divertidísimos diccionarios PC, en los que a veces no se sabe muy bien si cierto término en realidad ha sido propuesto o se ha inventado con intención puramente crítica. De hecho, junto a sustituciones ya corrientes, se encuentran socialmente separado por encarcelado, funcionario del control bovino por cowboy, corrección&lt;br /&gt;geológica por terremoto, residencialmente flexible por vagabundo, ereccionalmente limitado por impotente, horizontalmente accesible por mujer de mala vida, regresión folicular por calvicie y hasta carente de melanina para indicar un hombre blanco.&lt;br /&gt;En internet encontrarán la publicidad de la STUPID (Scientific and Technical University for Politically Intelligent Development), donde se anuncia que en su campus se han colocado señales de tráfico no solo en cinco lenguas sino también en Braille, y que se ofrecen cursos sobre la contribución de los aborígenes australianos y de los indios de las Aleutianas a la mecánica cuántica, sobre cómo la baja estatura (el hecho de ser vertically challenged) favoreció los descubrimientos científicos de Newton, Galileo y Einstein, y sobre la cosmología feminista, que sustituye la metáfora machista y eyaculatoria del big bang por la teoría del gentle nurturing, según la cual el nacimiento del universo se produjo por lenta gestación.&lt;br /&gt;Se pueden encontrar en internet versiones PC de Caperucita Roja y Blancanieves (ya se pueden imaginar cómo se las ingenia un defensor de lo PC con los Siete Enanitos), y he encontrado una larga discusión sobre cómo hay que traducir “el bombero apoyó una escalera en el árbol, subió y rescató al gato”. Al margen del obvio principio PC, por el cual un bombero ha de ser como mínimo un vigilante del fuego, la traducción propuesta es muy extensa porque se trata de aclarar que el bombero en este caso concreto era un hombre pero que muy bien podría haber sido una mujer, que actuó en contra de la libertad del gato, que tenía todo el derecho de ir donde quisiera, que con la escalera puso en peligro la salud del árbol, dio por supuesto que el gato era propiedad de sus dueños, y subiendo con facilidad ofendió la sensibilidad de personas físicamente discapacitadas, etc.&lt;br /&gt;Al margen de las exageraciones reales y de los efectos cómicos que estas exageraciones han provocado, lo PC ha suscitado desde el principio una violenta reacción por parte de los ambientes conservadores, que lo ven como una mojigatería de la izquierda y una imposición que atenta contra el derecho a la libertad de expresión. A menudo se compara con la neolengua de Orwell y (a veces directamente) con el lenguaje oficial del estalinismo. Muchas de estas reacciones son también mojigatas y, por otra parte, existe también un PC de la derecha, tan intolerante como el de la izquierda; basta con pensar en los anatemas lanzados contra los que hablan de “resistencia” iraquí.&lt;br /&gt;Además, a menudo se confunde sugerencia moral con obligación legal. Una cosa es decir que es éticamente incorrecto llamar maricones a los homosexuales y afirmar que, si el que lo hace es un ministro, y lo hace además en papel con membrete del ministerio, hay que hablar solamente de miserable incivismo. Y otra cosa muy distinta es decir que si se expresa así ha de ser encarcelado (a menos que Tremaglia llame maricón a Buttiglione, en cuyo caso sería comprensible una querella con exigencia de reparación de daños morales). Pero, dejando aparte la vulgaridad de Tremaglia, no parece que exista ninguna ley que castigue con años&lt;br /&gt;o meses de cárcel a quien diga barrendero en vez de técnico ecológico, y en definitiva no es más que una cuestión de responsabilidad personal, buen gusto y respeto a los deseos ajenos.&lt;br /&gt;No obstante, ha habido muchos casos en que, por haber hecho un uso políticamente incorrecto del lenguaje, han sido penalizados por la publicidad e incluso suprimidos programas enteros de televisión, y no son raros los escándalos universitarios en que un profesor es expulsado por no utilizar solo términos políticamente correctos. Y se entiende, por tanto, que el debate no sea simplemente la representación de un enfrentamiento entre liberales y conservadores, sino que a menudo se desarrolla a lo largo de líneas divisorias muy problemáticas.&lt;br /&gt;No hace mucho tiempo, Los Angeles Times decidió como norma de su política editorial utilizar el término anti-abortion en vez de prolife (en defensa de la vida), puesto que este segundo término implicaba un juicio ideológico. Al revisar el artículo de un colaborador que hacía la reseña de una representación teatral, el redactor encontró la expresión pro-life, aunque usada en un sentido completamente distinto, y la sustituyó por anti-abortion, con lo que cambió el significado del texto. Cuando se hizo público el caso, el periódico presentó sus excusas y difundió el nombre del redactor responsable del error; pero entonces explotó un nuevo caso porque, como medida de protección de la privacidad del redactor encargado de revisar los textos ajenos, el periódico no tenía que hacer público su nombre.&lt;br /&gt;Lentamente, sobre todo en Estados Unidos, hemos pasado del problema exclusivamente lingüístico (llama a los otros como desean ser llamados) al problema de los derechos de las minorías. Es natural que en algunas universidades los estudiantes no occidentales pidieran que se les impartieran cursos sobre sus tradiciones culturales y religiosas y sobre su literatura. Lo que ya no es tan natural es que los estudiantes africanos pidieran, por ejemplo, que los cursos sobre Shakespeare fueran sustituidos por cursos sobre literaturas africanas.&lt;br /&gt;La decisión, si es que se aceptó su propuesta, aparentemente respetaba la identidad del afroamericano, pero en realidad le privaba de unos conocimientos útiles para vivir en el mundo occidental.&lt;br /&gt;Hemos llegado a olvidar que la escuela no ha de enseñar a los estudiantes tan solo lo que quieren, sino también y algunas veces justamente lo que no quieren, o que no saben que pueden querer (de lo contrario, en las escuelas de primaria y secundaria ya no se enseñarían matemáticas o latín, sino solo juegos de rol en el ordenador; o el bombero dejaría que el gato fuera a retozar a la autopista, porque ese es su deseo natural).&lt;br /&gt;Y llegamos al último punto de este razonamiento. Cada vez es más frecuente considerar PC cualquier postura política que favorezca la comprensión entre razas y religiones o incluso el intento de comprender las razones del adversario. El caso más significativo se produjo en un programa de televisión estadounidense, cuyo presentador, Bill Maher, a propósito del 11 de septiembre, criticó una frase de Bush en la que llamaba “cobardes” a los que atentaron contra las Torres Gemelas. Maher afirmó que de un kamikaze se puede decir todo menos que carezca de valor. ¡Ardió Troya! Inmediatamente hubo un descenso de la publicidad en ese programa, que acabó siendo suprimido. Ahora bien, el caso Maher no tenía nada que ver con lo PC, ni visto desde la derecha ni visto desde la izquierda. Maher expresó una opinión. Se le podía reprochar el haberlo hecho ante un público al que aún le dolía la tremenda herida del 11 de septiembre, se podía discutir, como hizo alguien, sobre la diferencia entre cobardía moral y cobardía física, se podía decir que un kamikaze está tan obnubilado por su propio fanatismo que en esa situación no puede hablarse ni de valor ni de miedo… Maher estaba expresando sus ideas personales, provocadoras si se quiere, pero no utilizaba un lenguaje políticamente incorrecto.&lt;br /&gt;Asimismo, entre nosotros se ironiza sobre el exceso de lo PC por parte de quien manifiesta simpatía por los palestinos, pide la retirada de nuestras tropas de Irak o resulta demasiado indulgente con las demandas de las minorías extracomunitarias. En estos casos no interviene para nada lo PC, se trata de posturas ideológicas o políticas, que cualquiera tiene derecho a criticar pero que no tienen nada que ver con el lenguaje. Excepto que el descrédito arrojado sobre lo PC por los ambientes conservadores hace de la acusación de PC un óptimo instrumento para hacer callar a aquellos de quienes se disiente. PC se convierte así en una palabra fea, como está sucediendo con pacifismo.&lt;br /&gt;Como puede verse, se trata de una cuestión complicada. Solo nos queda establecer que es políticamente correcto usar las palabras, incluida la de PC, en su sentido propio y, si se quiere ser PC en ese sentido, hacerlo utilizando el sentido común (sin llamar a Berlusconi persona verticalmente desfavorecida pendiente de poner remedio a una regresión folicular), ateniéndose solamente al principio fundamental de que es humano y civilizado eliminar del lenguaje corriente las palabras que hacen sufrir a nuestros semejantes. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;ECO, Umberto, "Sobre lo políticamente correcto", en A paso de cangrejo. Debate. México. 2007.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-7088901941063587390?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/7088901941063587390/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=7088901941063587390' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/7088901941063587390'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/7088901941063587390'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2007/07/sobre-lo-polticamente-correcto-umberto.html' title='Sobre lo políticamente correcto / Umberto Eco'/><author><name>José Antonio Forzán</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.anahuac.mx/images.noticias/20070613-1-1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/Rqoag38FwXI/AAAAAAAAAB0/ajs94gM9U1Q/s72-c/apasodecangrejo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-3204103552199607866</id><published>2007-07-27T08:43:00.000-07:00</published><updated>2008-07-18T07:22:10.208-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento'/><title type='text'>Un signo en el espacio / Italo Calvino</title><content type='html'>Un signo en el espacio / Italo Calvino / Cosmicómicas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Situado en la zona exterior de la Vía Láctea, el Sol tarda casi 200 millones de años en cumplir una revolución completa de la Galaxia.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Exacto, es el tiempo que se tarda, nada menos –dijo Qfwfq–, yo una vez al pasar hice un signo en un punto del espacio, a propósito, para poder encontrarlo doscientos millones de años después, cuando pasáramos por allí en la próxima vuelta. ¿Un signo cómo? Es difícil decirlo, porque si uno dice signo, ustedes piensan en seguida en algo que se distingue de algo, y allí no había nada que se distinguiese de nada; ustedes piensan en seguida en un signo marcado con cualquier instrumento o con las manos, instrumento o manos que después se quitan y en cambio el signo queda, pero en aquel tiempo no había instrumentos todavía, ni siquiera manos, ni dientes, ni narices, cosas todas que hubo luego, pero mucho tiempo después. Qué forma dar al signo, ustedes dicen que no es un problema, cualquiera que sea su forma, un signo basta que sirva de signo, es decir que sea distinto o igual a otros signos; también esto es fácil decirlo, pero yo en aquella época no tenía ejemplos a que remitirme para decir lo hago igual o diferente; cosas para copiar no había, y ni siquiera se sabía qué era una línea, recta o curva, o un punto, o una saliencia, o una entrada. Tenía intención de hacer un signo, eso sí, es decir, tenía intención de considerar signo cualquier cosa que me diera por hacer; así, habiendo hecho yo, en aquel punto del espacio y no en otro, algo con propósito de hacer un signo, resultó que había hecho un signo de veras.&lt;br /&gt;En fin, por ser el primer signo que se hacía en el universo, o por lo menos en el circuito de la Vía Láctea, debo decir que salió muy bien. ¿Visible? Sí, muy bien, ¿y quién tenía ojos para ver, en aquellos tiempos? Nada había sido jamás visto por nada, ni siquiera se planteaba la cuestión. Que fuera reconocible con riesgo de equivocarse, eso sí, debido a que todos los otros puntos del espacio eran iguales e indistinguibles, y en cambio éste tenía el signo.&lt;br /&gt;Así, prosiguiendo los planetas su giro y el Sistema Solar el suyo, pronto dejé el signo a mis espaldas, separados por campos interminables de espacio. Y yo no podía dejar de pensar cuándo volvería a encontrarlo, y cómo lo reconocería, y el placer que me daría, en aquella extensión anónima, después de cien mil años–luz recorridos sin tropezar con nada que me fuese familiar, nada por cientos de siglos, por miles de milenios, volver y que allí estuviera, en su lugar, tal como lo había dejado, mondo y lirondo, pero con aquel sello –digamos– inconfundible que yo le había dado.&lt;br /&gt;Lentamente la Vía Láctea se volvía sobre sí misma con sus flecos de constelaciones y de planetas y de nubes, y el Sol, junto con el resto, hacia el borde. En todo aquel carrusel sólo el signo estaba quieto, en un punto cualquiera, al reparo de cualquier órbita (para hacerlo me había asomado un poco a los márgenes de la Galaxia, de manera que quedase fuera y el girar de todos aquellos mundos no se le fuese encima), en un punto cualquiera que ya no era cualquiera desde el momento que era el único punto que seguramente estaba allí, y en relación con el cual podían definirse los otros puntos.&lt;br /&gt;Pensaba en él día y noche; es más, no podía pensar en otra cosa; es decir, era la primera ocasión que tenía de pensar en algo; o mejor, pensar en algo nunca había sido posible, primero porque faltaban cosas en qué pensar, y segundo porque faltaban los signos para pensarlas, pero desde el momento que había aquel signo, aparecía la posibilidad de que el que pensase, pensara en un signo, y por lo tanto en aquél, en el sentido de que el signo era la cosa que se podía pensar y el signo de la cosa pensada, o sea de sí mismo.&lt;br /&gt;Por lo tanto la situación era ésta: el signo servía para señalar un punto, pero al mismo tiempo señalaba que allí había un signo, cosa todavía más importante porque puntos había muchos mientras que signos sólo había aquél, y al mismo tiempo el signo era mi signo, el signo de mí, porque era el único signo que yo jamás hubiera hecho y yo era el único que jamás hubiera hecho signos. Era como un nombre, el nombre de aquel punto, y también mi nombre que yo había signado en aquel mundo, en fin, el único nombre disponible para todo lo que reclamaba un nombre.&lt;br /&gt;Transportado por los flancos de la Galaxia nuestro mundo navegaba más allá de espacios lejanísimos, y el signo estaba donde lo había dejado signando aquel punto, y al mismo tiempo me signaba, me lo llevaba conmigo, me habitaba enteramente, se entrometía entre yo y toda cosa con la que podía intentar una relación. Mientras esperaba volver a encontrarlo, podía tratar de derivar de él otros signos y combinaciones de signos, series de signos iguales y contraposiciones de signos diversos. Pero habían pasado ya decenas y decenas de millares de milenios desde el momento en que lo trazara (más todavía: desde los pocos segundos en que lo lanzaraa al continuo movimiento de la Vía Láctea) y justo ahora que necesitaba tenerlo presente en todos sus detalles (la mínima incertidumbre acerca de cómo era, volvía inciertas las posibles distinciones respecto a otros signos eventuales), me di cuenta de que, a pesar de tenerlo presente en su perfil sumario, en su apariencia general, algo se me escapaba, en fin, si trataba de descomponerlo en sus varios elementos no recordaba si entre uno y otro había esto o aquello. Hubiera debido tenerlo allí delante, estudiarlo, consultarlo, y en cambio estaba lejos, todavía no sabía cuánto porque lo había hecho justamente para saber el tiempo que tardaría en encontrarlo, y mientras no lo hubiese encontrado no lo sabría. Pero entonces lo que me importaba no era el motivo por el que lo había hecho, sino cómo era, y me puse a elaborar hipótesis sobre ese cómo y teorías según las cuales un signo determinado debía ser necesariamente de una manera determinada, o procediendo por exclusión trataba de eliminar todos los tipos de signos menos probables para llegar al justo, pero todos esos signos imaginarios se desvanecían con una labilidad incontenible porque no había aquel primer signo que sirviera de término de comparación. En este cavilar (mientras la Galaxia seguía dando vueltas insomne en su lecho de mullido vacío, como movida por el prurito de todos los mundos y los átomos que se encendían e irradiaban) comprendí que había perdido también aquella confusa noción de mi signo, y sólo conseguía concebir fragmentos de signos intercambiables entre sí, esto es, signos internos del signo, y cada cambio de esos signos en el interior del signo cambiaba el signo en un signo completamente distinto, es decir, había olvidado del todo cómo era mi signo y no había manera de hacérmelo recordar.&lt;br /&gt;¿Me desesperé? No, el olvido era fastidioso pero no irremediable. Dondequiera que fuese, sabía que el signo estaba esperándome, quieto y callado. Llegaría, lo encontraría y podría reanudar el hilo de mis razonamientos. A ojo de buen cubero, habríamos llegado ya a la mitad del recorrido de nuestra revolución galáctica; era cosa de paciencia, la segunda mitad da siempre la impresión de pasar más rápido. Ahora no debía pensar sino en que el signo estaba y en que yo volvería a pasar por allí.&lt;br /&gt;Pasaron los días, ahora debía de estar cerca. Temblaba de impaciencia porque podía toparme con el signo en cualquier momento. Estaba aquí, no, un poco más allá, ahora cuento hasta cien... ¿Y si no estuviera más? ¿Si lo hubiera pasado? Nada. Mi signo quién sabe dónde había quedado, atrás, completamente a trasmano de la órbita de revolución de nuestro sistema. No había contado con las oscilaciones a las que, sobre todo en aquellos tiempos, estaban sujetas las fuerzas de gravedad de los cuerpos celestes y que les hacían dibujar órbitas irregulares y quebradas como flores de dalia. Durante un centenar de milenios me quemé las pestañas rehaciendo mis cálculos; resultó que nuestro recorrido tocaba aquel punto no cada año galáctico sino solamente cada tres, es decir, cada seiscientos millones de años solares. El que ha esperado doscientos millones de años puede esperar seiscientos; y yo esperé; el camino era largo, pero no tenía que hacerlo a pie; en ancas de la Galaxia recorría los años–luz caracoleando en las órbitas planetarias y estelares como en la grupa de un caballo cuyos cascos salpicaban centellas; mi estado de exaltación era cada vez mayor; me parecía que avanzaba a la conquista de aquello que era lo único que contaba para mí, signo y reino y nombre...&lt;br /&gt;Di la segunda vuelta, la tercera. Había llegado. Lancé un grito. En un punto que debía ser justo aquel punto, en el lugar de mi signo había un borrón informe, una raspadura del espacio mellada y machucada. Había perdido todo: el signo, el punto, eso que hacía que yo –siendo el de aquel signo en aquel punto– fuera yo. El espacio, sin signo, se había convertido en un abismo de vacío sin principio ni fin, nauseante, en el cual todo –incluso yo– se perdía. (Y no vengan a decirme que para señalar un punto, mi signo o la tachadura de mi signo daban exactamente lo mismo: la tachadura era la negación del signo, y por lo tanto no señalaba, es decir, no servía para destinguir un punto de los puntos precedentes y siguientes.)&lt;br /&gt;Me ganó el desaliento y me dejé arrastrar durante muchos años–luz como insensible. Cuando finalmente alcé los ojos (entre tanto la vista había empezado en nuestro mundo, y por consiguiente también la vida), cuando alcé los ojos vi aquello que nunca hubiera esperado ver. Vi el signo, pero no aquél, un signo semejante, un signo indudablemente copiado del mío, pero que se veía en seguida que no podía ser mío por lo grosero y descuidado y torpemente pretencioso, una ruin falsificación de lo que yo había pretendido señalar con aquel signo y cuya indecible pureza sólo ahora lograba por contraste evocar. ¿Quién me había jugado esa mala pasada? No conseguía explicármelo. Finalmente, una plurimilenaria cadena de inducciones me llevó a la solución: en otro sistema planetario que cumplía su revolución galáctica delante de nosotros precediéndonos, había un tal Kgwgk (el nombre fue deducido posteriormente, en la época más tardía de los nombres), un tipo despechado y carcomido por la envidia que en un impulso vandálico había borrado mi signo y después se había puesto con descarado artificio a tratar de marcar otro.&lt;br /&gt;Era claro que aquel signo no tenía nada que señalar como no fuera la intención de Kgwgk de imitar mi signo, por lo cual no se trataba siquiera de compararlos. Pero en aquel momento el deseo de no ceder al rival fue en mí más fuerte que cualquier otra consideración: quise en seguida trazar un nuevo signo en el espacio que fuera un verdadero signo e hiciese morir de envidia a Kgwgk. Hacía casi setecientos millones de años que no intentaba hacer un signo, después del primero; me apliqué con empeño. Pero ahora las cosas eran distintas, porque el mundo, como les he explicado, estaba empezando a dar una imagen de sí mismo, y en cada cosa a la función comenzaba a corresponder una forma, y se creía que las formas de entonces tendrían un largo porvenir por delante (en cambio no era cierto: vean –para citar un caso relativamente reciente– los dinosaurios), y por lo tanto en este nuevo signo mío era perceptible la influencia de la manera en que por entonces se veían las cosas, llamémosle el estilo, ese modo especial que tenía cada cosa de estar ahí de cierto modo. Debo decir que quedé realmente satisfecho, y ya no se me ocurría lamentar aquel primer signo borrado, porque éste me parecía infinitamente más hermoso.&lt;br /&gt;Pero durante aquel año galáctico empezamos a comprender que hasta aquel momento las formas del mundo habían sido provisionales y que irían cambiando una por una. Y esta conciencia iba acompañada de un hartazgo tal de las viejas imágenes que no se podía soportar siquiera su recuerdo. Y empezó a atormentarme un pensamiento: había dejado aquel signo en el espacio, aquel signo que me había parecido tan hermoso y original y adecuado a su función, que ahora se presentaba a mi memoria en toda su jactancia fuera de lugar, como signo ante todo de un modo anticuado de concebir los signos, y de mi necia complicidad con una disposición de las cosas de la que hubiera debido saber separarme a tiempo. En una palabra, me avergonzaba de aquel signo que los mundos en vuelo seguían costeando durante siglos, dando un ridículo espectáculo de sí mismo y de mí y de aquel modo nuestro provisional de ver. Me subían ondas de rubor cuando lo recordaba (y lo recordaba continuamente), que duraban eras geológicas enteras; para esconder mi vergüenza me hundía en los cráteres de los volcanes, clavaba los dientes de remordimiento en las calotas de los glaciares que cubrían los continentes. Me carcomía pensando que Kgwgk, precediéndome siempre en el periplo de la Vía Láaea, vería el signo antes de que yo pudiese borrarlo, y como era un patán se burlaría de mí y me remedaría, repitiendo por desprecio el signo en torpes caricaturas en cada rincón de la esfera circungaláctica.&lt;br /&gt;En cambio esta vez la complicada relojería astral me fue propicia. La constelación de Kgwgk no encontró el signo, mientras nuestro sistema solar volvió a caerle encima puntualmente al término del primer giro, tan cerca que pude borrar todo con el mayor cuidado.&lt;br /&gt;Ahora signos míos en el espacio no había ni uno. Podía ponerme a trazar otro, pero en adelante sabía que los signos sirven también para juzgar a quien los traza y que en un año galáctico los gustos y las ideas tienen tiempo de cambiar, y el modo de considerar los de antes depende del que viene después, en fin, tenía miedo de que lo que podía parecerme ahora signo perfecto, dentro de doscientos o seiscientos millones de años me hiciera hacer mal papel. En cambio, en mi añoranza, el primer signo vandálicamente borrado por Kgwgk seguía siendo inatacable por la mudanza de los tiempos, pues había nacido antes de todo comienzo de las formas y contenía algo que sobreviviría a todas las forrnas, es decir, el hecho de ser un signo y nada más.&lt;br /&gt;Hacer signos que no fueran aquel signo no tenía interés para mí; y aquel signo lo había olvidado hacía millares de millones de años. Por eso, como no podía hacer verdaderos signos, pero quería de algún modo fastidiar a Kgwgk, me puse a trazar signos fingidos, muescas en el espacio, agujeros, manchas, engañifas que sólo un incompetente como Kgwgk podía tomar por signos. Y, sin embargo, él se empecinaba en hacerlos desaparecer borrándolos (como comprobaba yo en los giros subsiguientes) con un empeño que debía de darle buen trabajo. (Entonces yo sembraba esos signos fingidos en el espacio para ver hasta dónde llegaba su necedad.)&lt;br /&gt;Pero observando esos borrones un giro tras otro (las revoluciones de la Galaxia se habían convertido para mí en un navegar indolente y aburrido, sin finalidad ni expectativa), me di cuenta de una cosa: con el paso de los años galácticos tendían a desteñirse en el espacio, y debajo reaparecía el que había marcado yo en aquel punto, como decía, mi falso signo. El abrimiento, lejos de desagradarme, reavivó mis esperanzas. ¡Si los borrones de Kgwgk se borraban, el primero que había hecho en aquel punto debía de haber desaparecido ya y mi signo habría recobrado su primitiva evidencia!&lt;br /&gt;Así la expectativa devolvió el ansia a mis días. La Galaxia se daba vuelta como una tortilla en su sartén inflamada, ella misma sartén chirriante y dorada fritura; y yo me freía con ella de impaciencia.&lt;br /&gt;Pero con el paso de los años galácticos el espacio ya no era aquella extensión uniformemente despojada y enjalbegada. La idea de marcar con signos los puntos por donde pasábamos, así como se nos había ocurndo a mí y a Kgwgk, la habían tenido muchos, dispersos en millones de planetas de otros sistemas solares, y continuamente tropezaba con una de esas cosas, o con un par, o directamente con una docena, simples garabatos bidimensionales, o bien sólidos de tres dimensiones (por ejemplo, poliedros) y hasta cosas hechas con más cuidado, con la cuarta dimensión y todo. ¡El caso es que llego al punto de mi signo y me encuentro cinco, todos allí! Y el mío no soy capaz de reconocerlo. Es éste, no, es este otro, pero vamos, éste tiene un aire demasiado moderno y, sin embargo, podría ser también el más antiguo, aquí no reconozco mi mano, como si pudiera ocurrírseme hacerlo así... Y entre tanto la Galaba se deslizaba en el espacio y dejaba tras sí signos viejos y signos nuevos y yo no había encontrado el mío.&lt;br /&gt;No exagero si digo que los siguientes años galácticos fueron los peores que viví jamás. Seguía buscando, y en el espacio se espesaban los signos, en todos los mundos el que tuviera la posibilidad no dejaba ya de marcar su huella en el espacio de alguna manera, y nuestro mundo, pues, cada vez que me volvía a mirarlo, lo encontraba más atestado, tanto que mundo y espacio parecían uno el espejo del otro, uno y otro prolijamente historiados de jeroglíficos e ideogramas, cada uno de los cuales podía ser un signo y no serlo: una concreción calcárea en el basalto, una cresta levantada por el viento en la arena cuajada del desierto, la disposición de los ojos en las plumas del pavo real (poco a poco de vivir entre los signos se había llegado a ver como signos las innumerables cosas que antes estaban allí sin signar nada más que su propia presencia, se las había transformado en el signo de sí mismas y sumado a la serie de signos hechos a propósito por quien quería hacer un signo), las estrías del fuego en una pared de roca esquistosa, la cuadragesimovigesimoséptima acanaladura –un poco oblicua– de la cornisa del frontón de un mausoleo, una secuencia de estriaduras en un video durante una tormenta magnética (la serie de signos se multiplicaba en la serie de los signos de signos, de signos repetidos innumerables veces siempre iguales y siempre en cierto modo diferentes porque el signo hecho a propósito se sumaba al signo advenido allí por casualidad), la patita mal entintada de la letra R que en un ejemplar de un diario de la tarde se encontraba con una escoria filamentosa del papel, uno de los ochocientos mil desconchados de una pared alquitranada en un callejón entre los docks de Melbourne, la curva de una estadística, una frenada en el asfalto, un cromosoma... Cada tanto, un sobresalto: ¡Es aquél! Y por un segundo estaba seguro de haber encontrado mi signo, en la tierra o en el espacio, daba lo mismo, porque a través de los signos se había establecido una continuidad sin límite definido.&lt;br /&gt;En el universo ya no había un continente y un contenido, sino sólo un espesor general de signos superpuestos y aglutinados que ocupaba todo el volumen del espacio, era una salpicadura continua, menudísima, una retícula de líneas y arañazos y relieves y cortaduras, el universo estaba garabateado en todas partes, a lo largo de todas las dimensiones. No había ya modo de establecer un punto de referencia: la Galaxia continuaba dando vueltas, pero yo ya no conseguía contar los giros, cualquier punto podía ser el de partida, cualquier signo sobrepuesto a los otros podía ser el mío, pero descubrirlo no hubiese servido de nada, tan claro era que independientemente de los signos el espacio no existía y quizá no había existido nunca.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-3204103552199607866?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/3204103552199607866/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=3204103552199607866' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/3204103552199607866'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/3204103552199607866'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2007/07/un-signo-en-el-espacio-italo-calvino.html' title='Un signo en el espacio / Italo Calvino'/><author><name>José Antonio Forzán</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.anahuac.mx/images.noticias/20070613-1-1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-2242447126808503513</id><published>2007-07-27T08:14:00.001-07:00</published><updated>2008-12-10T16:14:11.184-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Semiótica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Recepción crítica'/><title type='text'>Los niños no saben defenderse críticamente de la televisión</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/RqoMvn8FwVI/AAAAAAAAABk/4Y_QhFUJ-Lw/s1600-h/roman+gubern.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5091896341010170194" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/RqoMvn8FwVI/AAAAAAAAABk/4Y_QhFUJ-Lw/s200/roman+gubern.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Los niños no saben defenderse críticamente de la televisión&lt;br /&gt;Sergio Raúl López&lt;br /&gt;Viernes, 29 de septiembre de 2006 / EL FINANCIERO&lt;br /&gt;El historiador y teórico Román Gubern en México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras los ataques a las Torres Gemelas en Nueva York, Carl Rove, un enviado de la Casa Blanca, acudió a Hollywood con dos consignas que ayudarían al régimen de Bush: no mostrar musulmanes malvados en pantalla y afirmar la invencibilidad del ejército estadounidense. Cinco años después, apunta Román Gubern, la petición se ha seguido al pie de la letra.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Un lustro transcurrió, además, para que la industria estadounidense lanzara con gran cautela un par de largometrajes que tocan el tema de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001: Vuelo 93 de Paul Greengrass y Las Torres Gemelas de Oliver Stone. Y ninguna de ellas trasgrede el par de consignas lanzadas desde Washington, lo que demuestra lo estratégica no sólo económica sino políticamente que resulta la industria cinematográfica para Estados Unidos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Pero la historia es añeja. Lo mismo ocurrió tras el ataque japonés al Puerto de las Perlas -Pearl Harbor en inglés- cuando la cúpula de los produc- tores hollywoodenses se reunió para decidir si debían hacer cine militante que armara ideológicamente al pueblo estadounidense o hacer películas euforizantes, balsámicas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Se necesitaban ambas -resume Gubern, quien describe la anécdota y hace notar que aunque Casablanca (1942) nos parece ahora una gran película romántica, fue realmente una cinta propagandística aliada.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El catalán, nacido en 1934 en Barcelona, habla con la misma familiaridad de Hollywood que de la teoría semiótica de Umberto Eco, de la Nueva Ola francesa, de la censura y el cine durante el franquismo, del marxismo y de los sucesos de la actualidad mundial. Porque además de ser una de las más importantes autoridades sobre la materia cinematográfica en castellano -tema en el que descolló desde la publicación de su Historia del cine (1969)- es, al mismo tiempo, un teórico y ensayista que actualmente dirige el Master en Documental de la Universidad de Barcelona y que ha publicado libros como La imagen pornográfica, Patologías de la imagen o Del bisonte a la realidad virtual (éstos en Anagrama). &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-La guionista y novelista española de inicios de siglo -el XX, claro, acota-, Anita Luz, relataba que su generación se educó sentimentalmente viendo películas y que se fijaban especialmente cuando ocurrían besos en pantalla cómo la chica cerraba los ojos o inclinaba la cabeza, para luego copiarlo ellas. Así aprendían también los diálogos amatorios: qué se pregunta, qué se contesta, cuándo se toma la mano, etcétera.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Trasladando esta anécdota a la actualidad, Gubern lanza la advertencia: "Claro que eso, hoy día, se ha acabado con la Internet, porque una chica de 13 años navegando se puede topar de pronto con una triple penetración que no es lo mismo que un beso en blanco y negro, lo que es un tema bien interesante."&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Interesante porque la sociedad actual sigue siendo educada en torno a las pantallas y no sólo en lo relativo a los preámbulos del flirteo y la conquista, sino en muchos otros ámbitos ideológicos, estéticos e incluso morales. Y lo anterior se corrobora con el caso de Natasha Kampush, la niña alemana que permaneció raptada durante ocho años, sin otro contacto con el mundo social que la televisión. A lo que el ensayista señala:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Este reciente asunto tan interesante, fascinante e inacabado que es Natasha Kampush, sabemos que estuvo aislada en un zulo y en contacto con una sola persona, que se socializó a través de la televisión, aprendió los ritos sociales elementales de las relaciones interpersonales (porque tenía ocho años cuando la raptaron) viendo películas, telenovelas, anuncios publicitarios. De modo que es un ejemplo interesante, robinsónico, extremo, un Kaspar Hauser de aculturación a través de la imagen. Es un caso que tiene muchos claroscuros en los que no voy a entrar, pero evidentemente su fuente principal de socialización y aculturación ha sido la imagen televisiva, un tema que merece una tesis doctoral.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Román Gubern visita México para dictar una conferencia magistral en el primer Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México (DocsDF) -que concluye mañana-, y en entrevista enfatiza la cruzada personal que infructuosamente ha emprendido sobre la educación visual:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Siempre insisto sobre la necesidad de introducir en la escuela la enseñanza crítica de la imagen para que los niños aprendan a leerla. Y me contestan que ellos ya nacen con el televisor en la sala de estar, que incluso antes ya van absorbiéndolo. Sí, pero no saben defenderse críticamente contra la agresión publicitaria o reconocer una metáfora, una metonimia, un símbolo; los sistemas de connotación a través de la imagen, el punto de vista de la cámara, la iluminación, el color, la gramática audiovisual. En el siglo XXI, llamado el de la civilización de la imagen, el niño no sólo debe aprender a leer críticamente la imagen y aprender a defenderse de su agresión, sino también producir imágenes. Hoy día tenemos equipo barato, versátil, ligero, por- tátil, el bolígrafo audiovisual. Alain Touraine decía en los años cincuenta que llegaría el día en que la cámara de cine sería como el bolígrafo que usamos hoy día. Ese día ha llegado y al igual que se les enseña a escribir, se les debe enseñar a escribir con imágenes.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Aunque en ningún país se ofrece esta enseñanza, ejemplifica: "En Barcelona un equipo pionero va a los colegios con niños de seis años y realiza un experimento muy productivo: muestran una rosa natural y una foto en color, y les piden que expliquen la diferencia entre ambas, lo que no es tan obvio de explicar o verbalizar. Se empieza por saber que una imagen no es la realidad, sino una cosa distinta. Y ahí hay una batalla grande: la imagen manipula, condiciona tus opiniones políticas, sociales, morales.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Finalmente, advierte que vivimos en la cultura de la imagen, pero que ésta tiene funciones diferentes y complementarias de la escritura: "La imagen es sensitiva y por tanto de un gran poder emocional, pero la palabra escrita me da el logos, la comprensión, el razonamiento. Siempre nos harán falta las palabras, incluso en Internet. Pienso que son dos formas de interpelar a la inteligencia humana: la palabra mediante el logos de la razón y la imagen privilegiando la emoción y lo sensitivo de la percepción.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-2242447126808503513?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/2242447126808503513/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=2242447126808503513' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/2242447126808503513'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/2242447126808503513'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2007/07/los-nios-no-saben-defenderse.html' title='Los niños no saben defenderse críticamente de la televisión'/><author><name>José Antonio Forzán</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.anahuac.mx/images.noticias/20070613-1-1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/RqoMvn8FwVI/AAAAAAAAABk/4Y_QhFUJ-Lw/s72-c/roman+gubern.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6353992919617362856.post-3651887855691313918</id><published>2007-07-27T08:09:00.000-07:00</published><updated>2008-12-10T16:14:11.303-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mitologías contemporáneas'/><title type='text'>La investigación iniciática se ha convertido en fenómeno masivo</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/RqoQ9H8FwWI/AAAAAAAAABs/VIPILHzVDRQ/s1600-h/ultima+cena+fragmento.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5091900970984915298" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/RqoQ9H8FwWI/AAAAAAAAABs/VIPILHzVDRQ/s200/ultima+cena+fragmento.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La investigación iniciática se ha convertido en fenómeno masivo&lt;br /&gt;Óscar Enrique Ornelas&lt;br /&gt;Martes, 15 de noviembre de 2005 / EL FINANCIERO&lt;br /&gt;La literatura de la conspiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las teorías de la conspiración van en auge. Junto a ellas ha aparecido una literatura que vende millones de libros. Encuentra tu código o documento secreto, arma tu guión y tal vez conquistes un cacho de mercado.&lt;br /&gt;El bazar internacional del best-seller ha sufrido una transformación aplastante. Los editores le auguran larga vida a la literatura de la conspiración. Después de todo, se vive en un mundo dispuesto a creer leyendas que parecen plausibles ante la crisis de las instituciones más sagradas. Importa poco si estas historias son tan indemostrables como el postulado de que los gatos hablan entre ellos en alemán."La psiquiatría describe como «parafrenia» una enfermedad mental que separa del todo al individuo de la realidad, y lo proyecta en un universo ficticio construido alrededor de las interpretaciones más descabelladas, de las teorías más confusas y de los delirios más complejos", señala el psiquiatra francés Jean-Marie Abgrall, autor de Los secuestradores de almas (Océano).&lt;br /&gt;Muchas de las teorías desarrolladas por las nuevas sectas de tipo religioso o esotérico, explica Abgrall, están moldeadas con estos elementos tomados de los mitos y la fantasía. "Tales elementos reflejan el carácter megalómano del gurú y su habilidad para sintonizar su imaginación con las fuentes más diversas. El gurú tiende sobre todo a restaurar el pensamiento mágico, tomando recursos del esoterismo y de la brujería al igual que de las corrientes más recientes. En este catálogo de lo extraño y de lo oculto encontramos a los amos del mundo y sus ciudades prohibidas (Agartha, Atlántida, el Tíbet, etcétera), a los extraterrestres y sus mensajes (ovnis, dibujos de la cordillera de los Andes, megalitos), las palabras y secretos perdidos (faraones, templarios, alquimistas), la comunión con el más allá y la reencarnación (desde Belcebú hasta san Miguel)."&lt;br /&gt;No es condición estar zafado para creer en tales cosas, advierte Abgrall. "Estos temas se encuentran en numerosas asociaciones iniciáticas que no tienen nada de coercitivo, y cuyos dirigentes por lo general están sanos de la mente. En estos casos, dichos temas sólo sirven como soportes para el desarrollo y la maduración de una investigación «iniciática». Se leen en un segundo grado, en su valor simbólico, y no al pie de la letra."&lt;br /&gt;El asunto dista de ser novedoso. Hace 35 o 40 años muchos jóvenes leían al supuesto lama Lobsang Rampa (quien resultó ser un estafador británico) y a Carlos Castaneda y sus Enseñanzas de don Juan. Luego apareció El retorno de los dioses. La novedad hoy en día radica en que la «investigación iniciática» se ha convertido en un fenómeno de masas. Dan Brown ha vendido más de 25 millones de ejemplares de sus libros El código Da Vinci y Ángeles y demonios y sigue vendiendo y vendiendo.&lt;br /&gt;Pero quien realmente empezó la broma de la actual explosión de novelas al estilo El código Da Vinci fue el semiólogo italiano Umberto Eco, autor de El nombre de la rosa y El péndulo de Foucault. En una entrevista con Shaun Whiteside para el periódico británico The Independent, Eco se burla de lo lindo. Declara: "¡Escribí la biografía de Dan Brown! Incluso utilicé las cosas relacionadas con Cristo y María Magdalena porque eran fáciles de encontrar en cualquier librería. Dan Brown pudo utilizar material viejo y tomarlo con seriedad en lugar de contar una historia grotesca como yo lo hice."&lt;br /&gt;Para Eco, El código Da Vinci es una falsedad construida sobre otra falsedad. "Pero hay algunas falsedades que continúan vivas porque tienen una atracción arquetípica."&lt;br /&gt;Eco publicó este año La misteriosa llama de la reina Loana y recuerda en la entrevista citada que Brown se basó en otro libro anterior titulado en español El enigma sagrado (MR), publicado originalmente en inglés en 1982. Según sus autores, M. Baigent, R. Leigh y H. Lincoln, Jesús no murió en la cruz, se casó con María Magdalena y su descendencia perdura hasta hoy. Un misterioso Priorato de Sión se apresta a gobernar el mundo.&lt;br /&gt;En su libro siguiente, El legado mesiánico (MR), los tres autores se curan en salud cuan- do señalan:&lt;br /&gt;-No deseamos pasar por prosélitos ni propagandistas de la Priueré de Sión. De hecho, desconfiamos de ella. Si bien simpatizamos con ciertos objetivos teóricos de la Prierú, otros nos hacen sentir decididamente escépticos, hasta dudosos. Y, prescindiendo por completo de las consideraciones teóricas, sigue siendo un hecho que cualquier concentración de poder en manos de un pequeño grupo de individuos (sobre todo de individuos que actúan primordialmente en secreto) es peligrosa en potencia.&lt;br /&gt;Gracias por aclararlo, señores. Mientras tanto, Baigent y Leigh han demandado a Dan Brown por plagio ante una corte británica. Lo curioso, según informa The Bookseller (21 de octubre de 2005), boletín oficial de la Feria Internacional del Libro de Francfort, es que los dos autores están demandando junto con Brown al Random House Group, ¡la empresa editora de su propio libro, El enigma sagrado! El juicio se ventilará en Londres en febrero del año próximo, aunque ya hay consecuencias. La película de Columbia Pictures basada en El código Da Vinci, con Tom Hanks a la cabeza del reparto y dirigida por Ron Howard, ha tenido que ser frenada bruscamente. El filme empezó a rodarse de noche en junio pasado en el Museo del Louvre, en París. Paul Sutton, abogado de Baigent y Leigh, ha dicho que a sus clientes les llevó muchos años de investigación hacer su libro para que venga un señor, Brown, a apropiarse del argumento y embolsarse millones de dólares.&lt;br /&gt;Dan Brown está muy callado. No da entrevistas. Hace un año todavía las aceptaba con modestia en la Feria Internacional del Libro de Monterrey, como la que dio al reportero de esta sección de EL FINANCIERO, José David Cano. No habla pero ya prepara la publicación de un nuevo libro donde utilizará un viejo tema archisabido: la relación entre la masonería y la elite que fundó Estados Unidos de América. Ocurrirá en Washington, DC, y probablemente no falten quienes se apunten para demandarlo por plagio. Incluso hay un mexicano (Abelardo Rodríguez, La dinastía Bush) que ha escrito sobre el trazo masónico de la ciudad.&lt;br /&gt;A la histeria alrededor de El código Da Vinci se ha sumado la iglesia católica. Cuando Brown dijo que todo lo dicho en su libro es cierto, apareció el cardenal Tarcisio Bertone, a nombre del Vaticano, para condenar la obra por estar "llena de mentiras". Ya no la pueden prohibir como antaño, pero Bertone recomienda a los feligreses abstenerse de leerla.&lt;br /&gt;Curiosamente, los divulgadores científicos también le han entrado al debate subrayando las falacias de Brown. El ingeniero del Silicon Valley y escritor free lance Robert Sheaffer acaba de publicar en Skeptic, publicación que combate la tontería y la superstición fundamentalista en Estados Unidos, un artículo donde señala lo siguiente:&lt;br /&gt;-Una persona racional puede disfrutar de trabajos de ficción o de ciencia ficción, e incluso de ficción trillada como El código Da Vinci, sin preocuparse demasiado por los absurdos obvios contenidos en la narración. El problema surge cuando una obra de ficción se presenta abiertamente como cierta, hace resonar datos falsos que ya andaban por ahí, y cuando 25 millones de lectores se tragan el cuento. Los supuestos «hechos» contenidos en El código Da Vinci no son más creíbles que los de El enigma sagrado, de donde han sido tomados.&lt;br /&gt;Sheaffer hace notar varias de esas falsedades evidentes. Una de ellas es la de que en el Concilio de Nicea (325 dC) se inventó una nueva religión que destierra la presencia femenina del cristianismo. Como se sabe, el mencionado concilio debatió sobre la "sustancia" de Cristo y lo único que quería el emperador Constantino era mantener la unidad del imperio romano. El emperador fue anfitrión, pero no se metió en lo que consideraba minucias teológicas.&lt;br /&gt;Una opinión distinta es la de Enrique de Vicente (Claves ocultas del código Da Vinci, Plaza y Janés), para quien "la tesis que sostienen (los personajes) Langdon y Teabing en El código respecto a que en Nicea se inventó una nueva religión puede considerarse probada".&lt;br /&gt;Sin embargo, los famosos Rollos del Mar Muerto no prueban nada. Hablan, en realidad, de ciertos aspectos del judaísmo en la época en que empezaba a difundirse el cristianismo. En cuanto a los documentos encontrados en Egipto (conocidos como de Nag Hammadi) corresponden a ciertas "herejías" del siglo IV que florecieron en Alejandría, centro de intenso debate religioso. En consecuencia, no son fuentes cristianas originales, como se ha pretendido. Los textos canónicos del Nuevo Testamento son más antiguos.&lt;br /&gt;No obstante, De Vicente señala algo de importancia al final de su libro:&lt;br /&gt;-Por supuesto que El código es cuestionable y polémico. Pero un repaso de varios recientes best-se- llers nos induce a pensar que la realidad puede incluso superar a la ficción imaginada por Brown. Y también que son numerosas las sociedades, secretas o no, entre ellas cierta masonería o el Opus Dei, que luchan desde hace tiempo por controlar el timón de la Barca de san Pedro.&lt;br /&gt;Aquí entramos de lleno en la teoría de la conspiración (ver recuadro).&lt;br /&gt;¿Qué es el famoso Priorato de Sión? Pues nada más y nada menos que un invento de unos pirados de extrema derecha que, sin el registro debido, colocaron unos recortes y fotocopias en la Biblioteca de Francia para que alguien los hallara y difundiera la conspiración. La verdadera historia salió a la luz cuando los autores del engaño, Gérard de Sède, Pierre Plantard (fallecido en 2000) y Philippe de Chérisey, se pelearon en 1967 por las regalías de su panfleto.&lt;br /&gt;Plantard, encarcelado en 1956 por corrupción de menores, era un fuerte partidario del gobierno pro nazi del mariscal Petain instalado en Vichy durante la ocupación alemana de Francia. Su gran tema era la conspiración judío-masónica.&lt;br /&gt;Dan Brown le debe mucho también a una singular autora británica fascinada por la religión: Lynn Picknett, autora, entre otros libros, de María Magdalena. La diosa prohibida del cristianismo (Océano).&lt;br /&gt;Nacida en York, norte de Inglaterra, Picknett fue anglicana hasta que la sedujeron los mormones, la religión estadounidense por excelencia, como dice Harold Bloom. Según confiesa ella misma, el mormonismo le aportó una "extraordinaria experiencia mística". Luego dejó la iglesia de los santos de los últimos días.&lt;br /&gt;Para Picknett y su asociado Clive Pince, la historia de Jesús, de la virgen María y de María Magdalena es muy distinta a la del credo católico y el Nuevo Testamento. Pero Picknett es cauta. Señala:&lt;br /&gt;-Es obvio que María Magdalena. La diosa prohibida del cristianismo no está principalmente dirigido a los enrarecidos habitantes de la Academia. Aun así, debo subrayar que tampoco se inscribe cómodamente en la teoría del «linaje sagrado» que popularizaron Baigent, Leigh y Lincoln y que aún es tan frecuente en otros autores «alternativos»: la idea de que los hijos de Jesús y Magdalena formaron una semimágica estirpe real en Europa, que quizás exista hasta nuestros días. Aunque es posible, y aun probable, que María haya tenido hijos, toda idea según la cual algunas personas son inheren- temente mejores que otras a causa de un rasgo físico (sus genes en este caso) se acerca en exceso a los conceptos con los que los nazis justificaron algunas de las peores atrocidades del siglo XX.&lt;br /&gt;Picknett tampoco diviniza los evangelios apócrifos. Piensa que "quizás" contengan "tantos arranques de fantasía, además de largas y complejas parrafadas fanáticas, como los propios libros bíblicos (si bien aquéllos sobresalen por sus coherentes aportaciones sobre el verdadero carácter y condición de Magdalena). En tiempos de Jesús, Juan y María, la vida no era sutil ni refinada, así que, por ejemplo, la compasión cristiana no excluía la creencia de que los pecadores sufrirían el fuego del infierno para toda la eternidad".&lt;br /&gt;Desde el punto de vista académico e histórico, el tema de la virgen María y María Magdalena ha sido elaborado por la teóloga holandesa Esther de Boer (María Magdalena. Más allá del mito, Lumen) y la periodista de origen judío, Lesley Hazleton (María, una virgen de car- ne y hueso).&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Un fenómeno literario&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;"El mercado del best-seller está cambiando dramáticamente", dice Ariel Rosales, editor en Random House-Mondadori y veterano de los libros comerciales desde los años setenta. "En el último cuarto de siglo los nombres importantes en este mercado eran Irving Wallace, Ken Follet, Archer, Robert Ludlum... Le Carré sería thriller de calidad. Todos ellos tenían una fórmula. Pero lo que hoy marca el cambio es El código Da Vinci, junto con Harry Potter, un fenómeno muy singular porque se suponía que los adolescentes no leían. La señora Rowling, la autora de los libros del niño-mago, es recibida en estadios como si fuera un grupo de heavy metal."&lt;br /&gt;Dan Brown, explica Rosales, era un autor que ya había publicado, pero de pronto se vuelve extremadamente popular. "La clave es encontrar un manuscrito o un código oculto durante siglos que explica la conspiración."&lt;br /&gt;El "valor comercial de Brown", subraya Rosales, radica en que "sintetiza los planteamientos de varios libros que ya andaban por ahí". Varias cosas de Brown, abunda, ya aparecían en El retorno de los brujos, que generó una literatura muy popular en Francia.&lt;br /&gt;"Estos temas suscitan mucha fascinación -dice Rosales-. Uno de los secretos es que se cuestiona al cristianismo. Paradójicamente, Random House, que lanzó a Brown en Estados Unidos, no creía que sus libros se vendieran más allá de los 200 mil ejemplares, en el mejor de los casos. Pero de pronto estaba vendiendo 25 millones de ejemplares. ¿Por qué ocurrió? Es muy difícil decirlo. Siempre hay algo de misterio en el éxito de un libro. Influye la recomendación de boca en boca y la de ciertos comentaristas radiofónicos y televisivos, por ejemplo... Luego de Brown surgieron otros autores que ya se dieron cuenta de que por ahí se está moviendo el mercado... Los límites entre alta cultura y cultura popular se han roto. Yo creo que la literatura de la conspiración se va a seguir haciendo durante un buen rato."&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6353992919617362856-3651887855691313918?l=chunchesdidacticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/feeds/3651887855691313918/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6353992919617362856&amp;postID=3651887855691313918' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/3651887855691313918'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6353992919617362856/posts/default/3651887855691313918'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://chunchesdidacticas.blogspot.com/2007/07/la-investigacin-inicitica-se-ha.html' title='La investigación iniciática se ha convertido en fenómeno masivo'/><author><name>José Antonio Forzán</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.anahuac.mx/images.noticias/20070613-1-1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_fPkU3bSbCao/RqoQ9H8FwWI/AAAAAAAAABs/VIPILHzVDRQ/s72-c/ultima+cena+fragmento.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
